¿Qué persigue Bush en Panamá?
Ofrecemos al lector la parte final de nuestro discurso en el Paraninfo de la Universidad de Panamá, el 31 de octubre de 2005:
Se desconoce por completo la agenda del presidente Bush en Panamá, pero sí hay elementos que nos permite avizorar puntos en común. Bush viene a Panamá para decirle al mundo que las invasiones sí pagan, porque ahora nuestro país es ejemplo de democracia, para traspolar (infructuosamente a nuestro juicio) este "éxito" a Irak. Pero nosotros le decimos que esa democracia es rehén de los partidos tradicionales, proimperialistas y oligárquicos todos, y que ella conspira para impedir una verdadera representación de las grandes mayorías; que esa democracia hiede a corrupción y está manchada de sangre, la sangre de miles de mártires que aún claman por una justicia que se les niega, y que esa democracia tutelada y restringida nos roba la independencia.
El presidente Bush viene a Panamá a lo mismo que vino el presidente Teodoro Roosevelt a principios de siglo; es decir, a ver cómo va la construcción de "su Canal". Bush viene a asegurarse que sus empresas transnacionales como la Bechtel no queden marginadas de los contratos de la ampliación del Canal que, según la Autoridad del Canal sólo costará de cinco o seis mil millones de dólares, en tanto que el subsecretario del Pentágono, Roger Maurer expresó ante el Senado de Estados Unidos que dichas obras costarán más de 16 mil millones de dólares.
Bush viene a asegurarse de que la China Popular no participe en la ampliación de la vía interoceánica y a intervenir en la cuestión de si Panamá debe o no romper sus relaciones con Taiwán y establecerlas con la China Popular. Bush viene a impedir que Panamá se acerque a Venezuela, menos a Cuba, para evitar que el fervor liberacionista en Sudamérica rebase la frontera del Darién. Bush viene a asegurarse de que Panamá no dé marcha atrás en los tratados suscritos con la administración Moscoso, en su apoyo en la guerra contra Irak o en su calificación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia como terroristas, hazaña lograda por el gobierno anterior.
Concretamente, el presidente Bush puede estar más interesado en que la compañía petrolera Harken Energy, uno de cuyos propietarios es la familia del actual mandatario, logre una concesión para explorar petróleo en Panamá ("Empresa de los Bush buscará petróleo en Panamá", El Panamá-América, 11 de octubre de 2005). Según la noticia: "En la junta directiva de la empresa pusieron, entre otros, a Bush Jr. y a Abdullah T. Bakhsh. Según informes periodísticos, Bakhsh representó los intereses de la familia Bin Laden en EU entre 1976 y 1982." La petición para explorar petróleo ha sido confirmada por el gobierno panameño. Y aquí se completa el círculo. ¡Eureka!
Pero yo quiero decirle al presidente Bush: Señor Presidente, hágase un favor a Ud. mismo y no venga a Panamá. Usted no será bien recibido por todos en este país donde asesinan a presidentes (José Antonio Remón Cantera en 1955) y todo queda en el misterio, o donde intentan asesinar (Fidel Castro, 2000; Hugo Chávez en 2005) y los terroristas son liberados ilegalmente o son indultados. Hace poco fue asesinado un humilde panameño convertido al Islam dentro de la Mezquita en Colón, cerca de la Zona Libre, lugar que el FBI considera como fuente del terrorismo internacional al mismo nivel que la Triple Frontera (Brasil, Argentina, Paraguay). Nada se sabe acerca de este crimen, pero la comunidad árabe está intranquila.
Pese a todo, es posible que el presidente Bush sí venga a Panamá, porque, como ha dicho el Senador Chuck Hagel, republicano por Nebraska quien aspira a la presidencia de Estados Unidos en el 2008, "Bush está desconectado de la realidad".
Quiero terminar reproduciendo como mías las palabras de Robert Bowan, Obispo de la Iglesia Católica Unida en Florida, Teniente Coronel y excombatiente de Vietnam, cuando en su carta al presidente Bush, antes de la actual carnicería en Irak, expresó: "Señor Presidente, Ud. no contó al pueblo americano la verdad sobre por qué somos el blanco del terrorismo, cuando explicó por qué bombardearíamos Afganistán y Sudán. Ud. dijo que somos blanco del terrorismo porque defendemos la democracia, la libertad y los derechos humanos del mundo. ¡Qué absurdo, señor Presidente!
Somos blanco de los terroristas porque, en la mayor parte del mundo, nuestro gobierno defendió la dictadura, la esclavitud y la explotación humana. Somos blancos de los terroristas porque somos odiados. Y somos odiados porque nuestro gobierno ha hecho cosas odiosas. ¿En cuantos países agentes de nuestro gobierno depusieron a líderes popularmente elegidos, sustituyéndolos por dictadores militares, marionetas deseosas de vender a su propio pueblo a corporaciones norteamericanas multinacionales?"
Se desconoce por completo la agenda del presidente Bush en Panamá, pero sí hay elementos que nos permite avizorar puntos en común. Bush viene a Panamá para decirle al mundo que las invasiones sí pagan, porque ahora nuestro país es ejemplo de democracia, para traspolar (infructuosamente a nuestro juicio) este "éxito" a Irak. Pero nosotros le decimos que esa democracia es rehén de los partidos tradicionales, proimperialistas y oligárquicos todos, y que ella conspira para impedir una verdadera representación de las grandes mayorías; que esa democracia hiede a corrupción y está manchada de sangre, la sangre de miles de mártires que aún claman por una justicia que se les niega, y que esa democracia tutelada y restringida nos roba la independencia.
El presidente Bush viene a Panamá a lo mismo que vino el presidente Teodoro Roosevelt a principios de siglo; es decir, a ver cómo va la construcción de "su Canal". Bush viene a asegurarse que sus empresas transnacionales como la Bechtel no queden marginadas de los contratos de la ampliación del Canal que, según la Autoridad del Canal sólo costará de cinco o seis mil millones de dólares, en tanto que el subsecretario del Pentágono, Roger Maurer expresó ante el Senado de Estados Unidos que dichas obras costarán más de 16 mil millones de dólares.
Bush viene a asegurarse de que la China Popular no participe en la ampliación de la vía interoceánica y a intervenir en la cuestión de si Panamá debe o no romper sus relaciones con Taiwán y establecerlas con la China Popular. Bush viene a impedir que Panamá se acerque a Venezuela, menos a Cuba, para evitar que el fervor liberacionista en Sudamérica rebase la frontera del Darién. Bush viene a asegurarse de que Panamá no dé marcha atrás en los tratados suscritos con la administración Moscoso, en su apoyo en la guerra contra Irak o en su calificación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia como terroristas, hazaña lograda por el gobierno anterior.
Concretamente, el presidente Bush puede estar más interesado en que la compañía petrolera Harken Energy, uno de cuyos propietarios es la familia del actual mandatario, logre una concesión para explorar petróleo en Panamá ("Empresa de los Bush buscará petróleo en Panamá", El Panamá-América, 11 de octubre de 2005). Según la noticia: "En la junta directiva de la empresa pusieron, entre otros, a Bush Jr. y a Abdullah T. Bakhsh. Según informes periodísticos, Bakhsh representó los intereses de la familia Bin Laden en EU entre 1976 y 1982." La petición para explorar petróleo ha sido confirmada por el gobierno panameño. Y aquí se completa el círculo. ¡Eureka!
Pero yo quiero decirle al presidente Bush: Señor Presidente, hágase un favor a Ud. mismo y no venga a Panamá. Usted no será bien recibido por todos en este país donde asesinan a presidentes (José Antonio Remón Cantera en 1955) y todo queda en el misterio, o donde intentan asesinar (Fidel Castro, 2000; Hugo Chávez en 2005) y los terroristas son liberados ilegalmente o son indultados. Hace poco fue asesinado un humilde panameño convertido al Islam dentro de la Mezquita en Colón, cerca de la Zona Libre, lugar que el FBI considera como fuente del terrorismo internacional al mismo nivel que la Triple Frontera (Brasil, Argentina, Paraguay). Nada se sabe acerca de este crimen, pero la comunidad árabe está intranquila.
Pese a todo, es posible que el presidente Bush sí venga a Panamá, porque, como ha dicho el Senador Chuck Hagel, republicano por Nebraska quien aspira a la presidencia de Estados Unidos en el 2008, "Bush está desconectado de la realidad".
Quiero terminar reproduciendo como mías las palabras de Robert Bowan, Obispo de la Iglesia Católica Unida en Florida, Teniente Coronel y excombatiente de Vietnam, cuando en su carta al presidente Bush, antes de la actual carnicería en Irak, expresó: "Señor Presidente, Ud. no contó al pueblo americano la verdad sobre por qué somos el blanco del terrorismo, cuando explicó por qué bombardearíamos Afganistán y Sudán. Ud. dijo que somos blanco del terrorismo porque defendemos la democracia, la libertad y los derechos humanos del mundo. ¡Qué absurdo, señor Presidente!
Somos blanco de los terroristas porque, en la mayor parte del mundo, nuestro gobierno defendió la dictadura, la esclavitud y la explotación humana. Somos blancos de los terroristas porque somos odiados. Y somos odiados porque nuestro gobierno ha hecho cosas odiosas. ¿En cuantos países agentes de nuestro gobierno depusieron a líderes popularmente elegidos, sustituyéndolos por dictadores militares, marionetas deseosas de vender a su propio pueblo a corporaciones norteamericanas multinacionales?"