¿Qué se pretende con el terrorismo político?
En Panamá continua la abundante y planificada manipulación y teatralidad de políticos y funcionarios afectados por los propósitos del gobierno, en lograr un asertivo golpe a la corrupción e impunidad, desatándose el conjunto más agresivo de acciones propias del terrorismo político, pretendiendo confundir y lograr apoyo de una ciudadanía, acosada por sus propios problemas, producto del enriquecimiento ilícito, en una democracia amparada por una institucionalidad conveniente a los malhechores que, en cada periodo presidencial, logran malintencionadamente el control de los tres Órganos del Estado.
Pareciera que sí existe algún pacto, no escrito, “del hacer y dejar hacer” no tomando acciones concretas contra altos servidores públicos de los dos partidos políticos que, por cuatro periodos, venían intercambiándose el poder. Donde la Corte Suprema de Justicia no actuaba en determinados asuntos y los integrantes del órgano circense; el Legislativo, actuaban siempre de acuerdo a líneas impuestas por el Órgano Ejecutivo.
El objetivo principal del PRD, es desacreditar al Presidente de la República acusándolo de terrorismo judicial, relativo a la acumulación de poderes. Pretendiendo desacreditar acciones y procesos judiciales presentes y futuros y manifestando que el Cambio es más de lo mismo.
La acción de separación de la procuradora, es la de mayor peligro para el PRD y potencialmente para el Panameñismo, pareciera se fractura un importante eslabón, relativo a las proyecciones políticas de ambos. De no haber ocurrido aquello, la continuidad de los cinco años faltantes, colocaría al CD en una situación menos peligrosa para los afectados, proyectando acogerse al pacto no escrito. Fallece el concepto del Cambio y continúa la Corrupción Impune, dándole progresión a una institucionalidad “democrática y representativa” sujeta las conveniencias políticas.
Si se logra encarcelar a quienes justamente, les corresponda, el partido más grande y mejor organizado de la oposición, enfrentaría a un destino incierto. Ya se habla de la conformación e inscripción de un nuevo partido.
Dentro del partido más grande de la alianza, se observa una creciente preocupación, proyectada mediantes irrespetuosas y groseras expresiones lanzadas, públicamente, por algunos “connotados” afiliados. Pareciera que el hermanito menor no es tan controlable como se asumía.
Lo puntual para el Panameñismo y el CD es mantenerse firmes y unidos. Si procede alguna investigación, dentro del primero o segundo y se comprueba culpabilidad, la alianza política se fortalecería e incrementaría sus niveles de credibilidad, iluminándose un camino más equitativo para el país y la política. En algunos casos, los cambios que aparentan no serlo, resultan ser la base firme para lograr el cambio.
Señor Presidente, se están aprovechando de una imagen mal proyectada. Refuerce su alianza con el panameñismo; sólo así, se consolidará nuestra institucionalidad democrática y representativa.