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¿Qué será de nuestra juventud?


No imaginan la necesidad que tengo de compartir con ustedes una inquietud y que considero que es justo que la llevemos juntos, porque me gustaría que respondieran algunas interrogantes y me ayudaran a satisfacer mis dudas. Primero me molestaba el machismo en este país que discriminaba a las mujeres. Ahora, viendo que el 70% de la población estudiantil de nuestras universidades, es femenina, me preocupa que las mujeres tomemos las riendas totales del país, porque lo que yo aspiro es a tener un equilibrio entre ambos sexos.
Pero, en este momento, lo que veo mal es a la juventud. No es que diga que la época de mi juventud fue mejor o peor; pero pienso que éramos el futuro de la patria. Los jóvenes nos preparábamos para surgir, ser profesionales y darle grandeza a Panamá. Hoy, no sé lo que sucede; de continuar así, nos convertiremos en un país de viejos y mediana edad, porque la juventud disminuye día a día y les explicaré mi preocupación.
Muertes: En los accidentes de tránsito, de cada 10 víctimas, 8 son jóvenes y me duele enormemente escuchar las edades; en plena juventud desaparecen..., y se acabó. Los suicidios, la mayoría son jóvenes, muertos cuando comenzaban a vivir. Los homicidios, la mayoría son jóvenes, tanto los muertos como los que matan, que luego terminan en una cárcel vegetando en vez de vivir en libertad.
Por otro lado, la mayor parte de los que usan drogas y acaban con su vida y sus esperanzas, son jóvenes. De más está decir, porque todos lo saben, que los adictos a las drogas acaban con las células del cerebro, con la moral, con la productividad, con la salud, con el rendimiento al país para hacerlo progresar. Y son seres que desaparecen jóvenes, porque su organismo se acaba pronto. ¿Qué esperanza tenemos en esos ciudadanos para el futuro? Se van destruyendo en la flor de la juventud y no nos rinden nada positivo en la vida.
Hace unos días leí el bajo índice de alumnos graduados en un colegio. Y esto es preocupante porque el Ministerio debe investigar la causa. ¿Serán los alumnos o los malos profesores? Algunos son muchachos que toman la rebelión como lo más importante y descuidan los estudios; son muchachos amargados, resentidos sociales que no rinden académicamente hablando. Y lo peor es que protestan porque quieren que les den el pase. ¿Qué futuro tiene la patria con esa gran cantidad de alumnos fracasados?. ¿Creen, acaso, que cerrando calles, organizando protestas y perdiendo el tiempo de aprender es lo que les servirá luego, se están forjando una vida digna?
Los jóvenes deben comprender que, entre más difícil resulta el éxito y los logros, más se aprecian y más valor tienen para sí mismos. No se puede pretender alcanzar una meta cuando el camino que se sigue para lograrla, está torcido. La competitividad es grande y sólo los que se esfuerzan, triunfan.
¿Ven mi preocupación?. Ya los viejos estamos jubilados y rendimos lo que debíamos. ¿Qué sucederá cuando los que hoy tienen mediana edad lleguen a viejos? No tendrán quienes los reemplacen, porque el relevo generacional, los jóvenes, no existirán, no estarán. La felicidad es de los jóvenes porque tienen un futuro por delante; tienen toda la vida que, si saben aprovecharla, no les alcanzará el tiempo para lo que quieran hacer.
Espero que comprendan mi preocupación y la compartan. Cada uno de nosotros tiene la obligación de ayudarlos, de orientarlos, de salvarlos de tentaciones, de ofrecerles nuestras experiencias para que vivan con dignidad, con esperanzas y con una meta que, de alcanzarla, hará de ellos grandes hombres con acceso a todos los poderes. Necesitamos jóvenes sanos, serios, honestos, estudiosos y con deseos de superación.

101 años de Panamá América

 
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