Quién es de izquierda (II)
En el artículo precedente habíamos acudido a la frase de Lula para abordar la caracterización de la izquierda. Pienso que Lula sigue teniendo una actitud de izquierda y la confunde con la necesidad práctica de contar con un instrumento que le permita continuar con las tareas atrasadas del desarrollo, eso que algunos llaman desarrollismo. Lo que sucede es que hay tareas del desarrollo que se implementan con la conducción burguesa y, por lo tanto, tienen un freno natural cuando se cumplen las expectativas de ese reducido grupo social. Lo de Lula se explica por la magnitud de los problemas en ese vasto mundo que es Brasil.
La actitud de izquierdas no le bastará y deberá asumir las soluciones con un instrumento. En ese momento necesitará de una ayuda metodológica. Estará entonces sosteniéndose en una ideología,
En alguna forma estamos de acuerdo con los señalamientos del politólogo argentino Atilio Boron: Si por izquierda denominamos a aquellos que luchan por una alternativa frente al régimen político, social y económico imperante; y por derecha, a quienes defienden el actual estado de cosas ("el viejo régimen", como dirían en la Francia revolucionaria de 1789), una condición sine qua non para ser de izquierda es: Ser, antineoliberal. Ello presupone:
1. Abogar por la reconstrucción del Estado, en el sentido de reivindicar su papel de regulador de los procesos económicos y como agente económico (nacionalizaciones), frente a aquellos neoliberales que defienden el imperio del mercado.
2. Anulación de las deudas externas de todos los países pobres, la cual es un saqueo descarado en el que los préstamos han sido pagados 5 ó 6 veces.
3. Una política de redistribución del ingreso y la riqueza nacional, alejada de las llamadas políticas de focalización que impone el Banco Mundial, al estilo del Plan Hambre Cero de Lula, el cheque de los B/ 35.00 de Martín Torrijos.
4. Una reforma tributaria en sentido opuesto a la impuesta por las IFIs, que quita impuestos a los que más ganan; sino una que les obligue a tributar más. Por ejemplo, señaló que los plazos fijos están exonerados, al igual que casi todas las áreas vinculadas con la inversión extranjera, agregamos nosotros.
5. Una reforma agraria auténtica que permita, a la vez que garantice a ese gran porcentaje de la población un modo de vida decente, evite el despoblamiento del campo, y sirva como política de preservación del ambiente.
6. Nueva estrategia de desarrollo que no pasa, como sostiene el neoliberalismo por el sector exportador, sino por la construcción de un mercado interno, lo que conlleva industrialización y un sector asalariado mejor pagado.
Concluimos que: en última instancia, lo que le da calidad transformadora a un programa, es el agente social que lucha por él, o lo ejecuta desde un gobierno, esto es: la participación de la clase trabajadora, pero además, todas las capas de la población interesadas en el cambio.