"Quién es el periodista"
El rol del periodista consiste en la cotidianidad del difícil ejercicio de su profesión en medio de la sociedad en que se desenvuelve, la cual está llena de innumerables contingencias.
Un periodista experimentado dice que "esforzarse para que su trabajo salga al otro día o el noticiero del mismo día, lo más perfecto posible, es una exigencia profesional. Mas pretender que no salga error en un periódico es desconocimiento de causa, inexperiencia, pretensión". Este sabio análisis, muestra muy bien la imperfección del "día a día". Esta característica ningún intelectual podría entenderla, especialmente si él mismo es quien concede una entrevista a un periodista.
Cuando una persona del pueblo ve sus aspiraciones estampadas en un periódico o saliendo al aire en un programa de televisión o radio, se muestra alborozado al ver que sus problemas o los de su barrio están siendo atendidos debido a que este hombre común del pueblo está sediento de encontrar un canal donde pueda expresar las sensaciones de quien está al margen de los medios de comunicación.
Estos son los desafíos enfrentados y aún por enfrentar de los periodistas y sólo ahí se define quién viste la camiseta del periodismo como fin o quién se vale de él solamente como un medio de canonjías. La profesión tiene, muchas veces, esa connotación de lucha por dar lo mejor de sí. Debe tener el sentido de organización y disciplina, ser objetivo y veraz en su información ante la opinión pública para ejercer, con competencia y autoridad moral su útil papel en la sociedad.
Unos de los periodistas que se distinguieron en la profesión, son: mi abuelo Don Alfredo L. Sinclair Cano, al cual le dedico respeto a su memoria, porque fue un personaje de gran trayectoria como periodista, escritor, orador, poeta y político, quien al hablar frente a los micrófonos radiales lo hacía con esa voz varonil y enérgica que lo caracterizaba al decir la verdad objetiva de un hecho. Así mismo lo demostró en la prensa escrita donde laboró por muchos años como editor, columnista, reportero, redactor y corrector.
Y mi padre, el periodista Alfredo Sinclair Harrison, quien ejerce la profesión actualmente en el exterior y quien, también, tiene su trayectoria profesional y política en nuestra historia, ya que estuvo dentro del grupo de quienes apoyaron al inolvidable general Omar Torrijos Herrera en su patriótica lucha para reivindicar Panamá, el Canal Interoceánico y el territorio adyacente conocido anteriormente como Zona del Canal, mediante los tratados Torrijos - Carter, cuando ejerció el cargo de Asistente del Coordinador de la comisión de Legislación. Fueron estos dos periodistas defensores de las ideas liberales, revolucionarias, de la justicia social y de la democracia.
Esta generación de hoy, y la de mañana, debe ser persistente, con más o menos libertad, para promover la renovación de los medios de comunicación de masas y la lucha por la reglamentación profesional, por mejores condiciones de trabajo, un salario adecuado y un periodismo más maduro y consciente.
Las universidades, deben formar profesionales capacitados para desempeñar el papel social del periodista o comunicadores sociales, pero lamentablemente éstas no están promoviendo debidamente la formación profesional, que necesita el estudiante porque no toman en cuenta ciertas deformaciones que tienen los mismos al salir al campo laboral y porque tampoco se cuenta con los implementos necesarios para la formación académica que requiere un comunicador social, llámese periodista, publicista, relacionista público o técnico radial.
El método que se utiliza actualmente en cada especialización es la formación teórica, desvinculada de una práctica de laboratorio eficiente y necesaria para los futuros comunicadores.
Un periodista experimentado dice que "esforzarse para que su trabajo salga al otro día o el noticiero del mismo día, lo más perfecto posible, es una exigencia profesional. Mas pretender que no salga error en un periódico es desconocimiento de causa, inexperiencia, pretensión". Este sabio análisis, muestra muy bien la imperfección del "día a día". Esta característica ningún intelectual podría entenderla, especialmente si él mismo es quien concede una entrevista a un periodista.
Cuando una persona del pueblo ve sus aspiraciones estampadas en un periódico o saliendo al aire en un programa de televisión o radio, se muestra alborozado al ver que sus problemas o los de su barrio están siendo atendidos debido a que este hombre común del pueblo está sediento de encontrar un canal donde pueda expresar las sensaciones de quien está al margen de los medios de comunicación.
Estos son los desafíos enfrentados y aún por enfrentar de los periodistas y sólo ahí se define quién viste la camiseta del periodismo como fin o quién se vale de él solamente como un medio de canonjías. La profesión tiene, muchas veces, esa connotación de lucha por dar lo mejor de sí. Debe tener el sentido de organización y disciplina, ser objetivo y veraz en su información ante la opinión pública para ejercer, con competencia y autoridad moral su útil papel en la sociedad.
Unos de los periodistas que se distinguieron en la profesión, son: mi abuelo Don Alfredo L. Sinclair Cano, al cual le dedico respeto a su memoria, porque fue un personaje de gran trayectoria como periodista, escritor, orador, poeta y político, quien al hablar frente a los micrófonos radiales lo hacía con esa voz varonil y enérgica que lo caracterizaba al decir la verdad objetiva de un hecho. Así mismo lo demostró en la prensa escrita donde laboró por muchos años como editor, columnista, reportero, redactor y corrector.
Y mi padre, el periodista Alfredo Sinclair Harrison, quien ejerce la profesión actualmente en el exterior y quien, también, tiene su trayectoria profesional y política en nuestra historia, ya que estuvo dentro del grupo de quienes apoyaron al inolvidable general Omar Torrijos Herrera en su patriótica lucha para reivindicar Panamá, el Canal Interoceánico y el territorio adyacente conocido anteriormente como Zona del Canal, mediante los tratados Torrijos - Carter, cuando ejerció el cargo de Asistente del Coordinador de la comisión de Legislación. Fueron estos dos periodistas defensores de las ideas liberales, revolucionarias, de la justicia social y de la democracia.
Esta generación de hoy, y la de mañana, debe ser persistente, con más o menos libertad, para promover la renovación de los medios de comunicación de masas y la lucha por la reglamentación profesional, por mejores condiciones de trabajo, un salario adecuado y un periodismo más maduro y consciente.
Las universidades, deben formar profesionales capacitados para desempeñar el papel social del periodista o comunicadores sociales, pero lamentablemente éstas no están promoviendo debidamente la formación profesional, que necesita el estudiante porque no toman en cuenta ciertas deformaciones que tienen los mismos al salir al campo laboral y porque tampoco se cuenta con los implementos necesarios para la formación académica que requiere un comunicador social, llámese periodista, publicista, relacionista público o técnico radial.
El método que se utiliza actualmente en cada especialización es la formación teórica, desvinculada de una práctica de laboratorio eficiente y necesaria para los futuros comunicadores.