default

¿Quién fiscaliza al fiscalizador?


EL PROGRAMA de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha dado una respuesta inadecuada a la denuncia que, contra su oficina en Panamá, ha formulado el Contralor General, Alvin Weeden, de incurrir en prácticas de corrupción en el desempeño del servicio que presta para velar por la recta ejecución de contrataciones públicas en nuestro país.
Entre las acusaciones de Weeden figura el regalar automóviles y computadoras a ministros allegados, a cambio de conseguir la contratación de sus servicios, por los que el PNUD cobra el 3% del costo de la obra. Para la construcción del Puente Centenario, por ejemplo, la entidad internacional devengó B. 2.7 millones. La obra, que tuvo un costo de B/. 103 millones, adolece de defectos tales como la omisión de luces y elevadores de servicio, a más de un sobre precio inexplicado.
Los servicios que supuestamente presta el PNUD son una especie de auditoría o inspección de proyectos. Debe verificar que las licitaciones se hagan correctamente y las obras se construyan conforme a lo pactado. Pero no. Según Weeden, lo único que hace es pasar la cuenta, sin hacer nada. Eso sería peculado y estafa. Y los timados somos los ciudadanos, que pagamos su servicio y merecemos una clara respuesta, además de una profunda investigación. Para el PNUD, la transparencia debe empezar por casa.
No bastan las señales de incomodidad ni las quejas ni protestas ante sus superiores de las Naciones Unidas; y menos, tras los sórdidos detalles de las denuncias formuladas contra la última, de haber desviado fondos del programa "ayuda por alimentos" convenidos con Irak, luego de la primera Guerra del Golfo. Estados Unidos acusó al hijo del secretario general de la organización, Koffi Anán, de estar tras la multimillonaria e infame rebusca.
Seguramente el PNUD goza de inmunidad diplomática. Y siendo así, Panamá debe gestionar su levantamiento a fin de complementar sus propias investigaciones. Y mientras eso ocurra, y no reciba de la entidad una explicación satisfactoria, deben suspenderse sus servicios y buscar otras alternativas, locales o extranjeras. ¿Quién fiscaliza al fiscalizador?
¿Qué va a hacer usted? Sepa que muchos han empezado de muy abajo y han triunfado.
Abraham Lincoln nació en una cuna humilde y lentamente supo situarse en el lugar que le correspondía.
¡Adelante! Fe en Dios, fe en usted, fe en la vida. Y no se olvide, ¡CON DIOS, USTED ES INVENCIBLE!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América