¿Quién ganará la guerra?
Arnoldo Castilla, ex magistrado del Tribunal Superior de Justicia de México, dijo: “Estamos perdiendo la guerra contra el narcotráfico”. Y hace poco alguien de mucho peso dijo que, como van las cosas, el próximo presidente de México será un narcotraficante...
Pienso que la tragedia de nuestro tiempo es que no sabemos qué hacer frente al enemigo. No hace mucho vimos cómo el presidente de Panamá, Martín Torrijos, lloraba frente al cadáver de un alto funcionario de su gobierno asesinado por hampones.
El ex presidente de Estados Unidos, George Bush, le ha dejado en herencia a su sucesor, Barack Obama, un tremendo desconcierto universal. Y Obama empieza a encanecer y a dejar de sonreír.
¿Qué hará Estados Unidos -y nosotros como apéndices de ese país- para solucionar el gran colapso al que asistimos?
Algunos piensan que el poder es un juego placentero. Obama ya sabe que ha entrado en un doloroso trance, y no promete -como Churchill en su momento- más que sangre, sudor y lágrimas. Y es que la solución va mucho más allá del dinero.
Dicen que el multimillonario John D. Rockefeller estaba tan aplastado por el peso de sus preocupaciones, que a los cincuenta años era un viejecito y lo único que toleraba su estómago era la leche y el pan. Vivía bajo el miedo constante de perder su dinero, y de que sus socios lo traicionaran. El dinero se había convertido en su amo y ni siquiera lo disfrutaba. En cierto sentido, era mucho más pobre que un simple oficinista que podía tomarse una buena comida cuando quisiera.
¿Recuerdan a Noriega? Quería ser el hombre más rico de Panamá, y es posible que lo fuera, pero... ¡a qué precio! ¿Y qué me dicen del desconocido David Murcia, que llegó a Panamá y con sus millones los puso a temblar a todos.
Pero volviendo a la guerra contra el narcotráfico. Hace poco, el especialista de la ONU, Eduardo Buscaglia, presentó un informe sobre la situación del narcotráfico en México, que es para poner los pelos de punta. En ese informe señaló que la influencia del narcotráfico en la esfera del poder público es tan grande, que “más de la mitad de las alcaldías del país, 60% tiene un vínculo con el narcotráfico, y se han convertido en territorios, “feudos”, dijo el funcionario de la ONU. Buscaglia insiste: “El dato más preocupante es la influencia cada vez mayor del narcotráfico...con el apoyo de los capos a candidatos o campañas políticas a niveles de alcaldías”.
¡Murcia, Murcia, ¿qué hacías en Panamá?
¿Quién ganará la guerra? Esa es la pregunta de los mil millones...