Quien mal anda mal acaba
Este dicho lo conozco desde que era niña y muchas veces he comprobado la realidad del mismo y su sabiduría como todos los dichos. Las veces que tengamos una oportunidad debemos aprovecharla porque, seguro, no volverá a presentarse y nos quedamos en Belén con los pastores por no saber hacer uso de lo que tenemos delante de nosotros.
Estoy cansada de escribir y decir que nuestra Constitución y las leyes están llenas de baches que resultan difíciles de cruzar sin lastimarnos. Igualmente, las personas que nos gobiernan, las que los adversan y los que nos rodean, no queremos romper el status quo en que se desarrolla nuestro país para modernizarlo y darle un nuevo rumbo que proporcione satisfacciones a los panameños. Sabemos que muchas leyes están obsoletas y la Constitución también; tienen visos de militarista, aunque algunos, por el sólo hecho de llevar la contraria digan que no importa. Para mí sí tiene preponderancia en los sucesos del país.
Hace varios días vengo leyendo, a raíz de una tragedia que ha conmovido a todos, que quienes mataron a esas dos señoras y al bebé por nacer, deben quedarse en la cárcel de por vida. Cuando era una niña, ya existía la pena máxima de 20 años por homicidio. Sin embargo, ahora la han modernizado dictaminando su rebaja por buena conducta, por enfermedad o por cualquier causa, de manera que a los ocho días, el tipo está libre riéndose de las autoridades; y continúa matando impunemente.
Las irregularidades que se dieron en las últimas elecciones, sabemos que han sido producto de leyes equivocadas y unilaterales que benefician a quienes los Magistrados del Tribunal Electoral quieren. ¿Estamos seguros que ganó el PRD? ¿Cuántos diputados debían obtener si no existiera la ley aprobada por los partidos grandes? ¿Cuántas cosas pueden o no pueden hacerse porque las leyes son incompletas y no se enmiendan? Nuestros programas educativos tienen 50 años de atraso sin que nadie se interese por transformarlos para que estén a la altura del siglo XXI. Así pasan los años, los gobiernos y todo permanece estancado. Usted va a un correo a poner un giro y se demoran un tiempal porque lo hacen a mano y deben llenar montones de papeles. No cuentan con ninguna computadora. Pero los Magistrados quieren que les paguen medio millón de balboas por vacaciones que ilegalmente no usaron, ¿Cuántas computadoras pueden comprarse con ese dinero?
Y qué me cuentan de la Constitución que permanece casi igual a la del 83 con corte militarista porque el Presidente Endara no hizo nada para cambiarla. Pensé que, con el apoyo que tuvo en las elecciones haría cambios profundos en las instituciones, gobernaría por decretos leyes durante seis meses mientras un grupo de conocedores elaboraba una nueva Constitución; se eliminaban los legisladores, los dirigentes sindicales, la forma de impartir justicia y se hacía un país nuevo. Lamentablemente, esa no fue la realidad y el gobierno se manejó como si fueran un verdadero gobierno, sin responsabilidades ni limitaciones y aún continuamos igual, llenos de corrupción y sin tener cómo arreglarlo.
El mismo sistema bancario sólo ha cambiado en relación con lavado de dinero, el resto permanece igual, atrasado. El suministro de agua amerita un encuentro con la modernización porque no se justifica el atraso de años que tiene.
Este país anda mal porque no queremos romper la permanencia de las costumbres y leyes para modernizar el Estado y dar los cambios que se requieren. Si nuestros gobernantes se equivocan permanentemente, los políticos no dan el paso de cambio a los partidos, el poder económico se mantiene con iguales costumbres erradas y la sociedad se muestra indiferente, no cambiamos nuestro sistema de vida. De allí aparecen los charlatanes como en otros países y que no quisiera que sucediera en Panamá. Urge cambiar la Constitución y dejar de emparchar con retazos de leyes que sólo logran un respiro. ¿Cómo hacer los cambios? No sé, pero hay que hacerlos. Si andamos mal, todo saldrá mal y acabaremos peor.
¿Quiere saber más sobre este tema? Contacte a Raúl Escoffery ( tel 226-0626. email: raul_escoffery@yahoo.com)
¿Qué esperamos, pues? Concienticemos, denunciemos, eduquemos y presionemos a las y los legisladores, al Ejecutivo, a los partidos políticos, a los medios de comunicación, a la población sobre la importancia la vida y salud de los habitantes (incluyendo las suyas propias) y la necesidad de cumplir y hacer cumplir la Constitución impidiendo el tránsito de materiales altamente radiactivos por Panamá.
(raulleisr@hotmail.com)
Estoy cansada de escribir y decir que nuestra Constitución y las leyes están llenas de baches que resultan difíciles de cruzar sin lastimarnos. Igualmente, las personas que nos gobiernan, las que los adversan y los que nos rodean, no queremos romper el status quo en que se desarrolla nuestro país para modernizarlo y darle un nuevo rumbo que proporcione satisfacciones a los panameños. Sabemos que muchas leyes están obsoletas y la Constitución también; tienen visos de militarista, aunque algunos, por el sólo hecho de llevar la contraria digan que no importa. Para mí sí tiene preponderancia en los sucesos del país.
Hace varios días vengo leyendo, a raíz de una tragedia que ha conmovido a todos, que quienes mataron a esas dos señoras y al bebé por nacer, deben quedarse en la cárcel de por vida. Cuando era una niña, ya existía la pena máxima de 20 años por homicidio. Sin embargo, ahora la han modernizado dictaminando su rebaja por buena conducta, por enfermedad o por cualquier causa, de manera que a los ocho días, el tipo está libre riéndose de las autoridades; y continúa matando impunemente.
Las irregularidades que se dieron en las últimas elecciones, sabemos que han sido producto de leyes equivocadas y unilaterales que benefician a quienes los Magistrados del Tribunal Electoral quieren. ¿Estamos seguros que ganó el PRD? ¿Cuántos diputados debían obtener si no existiera la ley aprobada por los partidos grandes? ¿Cuántas cosas pueden o no pueden hacerse porque las leyes son incompletas y no se enmiendan? Nuestros programas educativos tienen 50 años de atraso sin que nadie se interese por transformarlos para que estén a la altura del siglo XXI. Así pasan los años, los gobiernos y todo permanece estancado. Usted va a un correo a poner un giro y se demoran un tiempal porque lo hacen a mano y deben llenar montones de papeles. No cuentan con ninguna computadora. Pero los Magistrados quieren que les paguen medio millón de balboas por vacaciones que ilegalmente no usaron, ¿Cuántas computadoras pueden comprarse con ese dinero?
Y qué me cuentan de la Constitución que permanece casi igual a la del 83 con corte militarista porque el Presidente Endara no hizo nada para cambiarla. Pensé que, con el apoyo que tuvo en las elecciones haría cambios profundos en las instituciones, gobernaría por decretos leyes durante seis meses mientras un grupo de conocedores elaboraba una nueva Constitución; se eliminaban los legisladores, los dirigentes sindicales, la forma de impartir justicia y se hacía un país nuevo. Lamentablemente, esa no fue la realidad y el gobierno se manejó como si fueran un verdadero gobierno, sin responsabilidades ni limitaciones y aún continuamos igual, llenos de corrupción y sin tener cómo arreglarlo.
El mismo sistema bancario sólo ha cambiado en relación con lavado de dinero, el resto permanece igual, atrasado. El suministro de agua amerita un encuentro con la modernización porque no se justifica el atraso de años que tiene.
Este país anda mal porque no queremos romper la permanencia de las costumbres y leyes para modernizar el Estado y dar los cambios que se requieren. Si nuestros gobernantes se equivocan permanentemente, los políticos no dan el paso de cambio a los partidos, el poder económico se mantiene con iguales costumbres erradas y la sociedad se muestra indiferente, no cambiamos nuestro sistema de vida. De allí aparecen los charlatanes como en otros países y que no quisiera que sucediera en Panamá. Urge cambiar la Constitución y dejar de emparchar con retazos de leyes que sólo logran un respiro. ¿Cómo hacer los cambios? No sé, pero hay que hacerlos. Si andamos mal, todo saldrá mal y acabaremos peor.
¿Quiere saber más sobre este tema? Contacte a Raúl Escoffery ( tel 226-0626. email: raul_escoffery@yahoo.com)
¿Qué esperamos, pues? Concienticemos, denunciemos, eduquemos y presionemos a las y los legisladores, al Ejecutivo, a los partidos políticos, a los medios de comunicación, a la población sobre la importancia la vida y salud de los habitantes (incluyendo las suyas propias) y la necesidad de cumplir y hacer cumplir la Constitución impidiendo el tránsito de materiales altamente radiactivos por Panamá.
(raulleisr@hotmail.com)