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¿Quién manda en Panamá?


Corriendo como alma que lleva el diablo, dos autobuses de Corredor Sur pelean por saturar de clientes el contenido del vehículo. La carrera mortal empieza desde Pedregal hasta Llano Bonito. Ciudadanos peatones, autos pequeños y demás conductores se retiran del paso de los locos del volante. Los palancas eran de las rutas de Don Bosco y Pedregal. Aunque la Ley 34 dice que se debe prestar un servicio ejemplar en un bus de lujo, el trato pésimo no cambia en nada. Es más, las reglas del juego en los conductores es igual en los nuevos autobuses.
Una lucha interna en la piquera de Pedregal fue el encendedor de una huelga reciente en los pseudos sindicatos de conductores de buses de Panamá Este. El concesionario de los vehículos refrigerados de lujo de Pedregal había comprado unos 30 transportes para pasajeros, desvirtuando a los viejos "Diablos Rojos", los cuales realizan un servicio muy mediocre. Como los palancas y dueños de los antiquísimos Caterpillar e International procedentes de Florida no querían ser engrampados por el pago de la letra de los autobuses, se decidieron lanzar a una paralización temporal.
La modernización del transporte y el aumento del pasaje son dos temas que van unidos por obligación. Todo aquel que pretenda cobrar más por un servicio de traslado de ciudadanos de un lugar a otro de la capital panameña, debe ofrecer comodidades especiales para usufructuar onerosamente del bendito dólar. ¿Cómo un ciudadano común y corriente pagará unos 25 centavos a un conductor de los armatostes floridianos llamados "Diablos Rojos", cuando no hay aire acondicionado, sillones cómodos y una buena atención? Sólo los autobuses de lujo que ofrecen mejor servicio pueden exigir de 0.60 centavos a un balboa de cobro por llevarte a tu casa.
Los transportistas de los "Diablos Rojos" saben muy bien que la suerte está echada para los viejos autobuses. Así lo estipula la Ley 14 de 1993 y la Ley 34 de 1999, cuando se comprometieron a mejorar la flota de transporte urbano capitalino, a sabiendas de que habrían sacrificios por las mejoras. Pero hay algo más que decir.
Por un lado, es criticable la forma de cómo el gobierno panameño, dirigido por la presidenta Mireya Moscoso, demoró en resolver el problema de la huelga de transportistas en Panamá Este. Demasiado se esperó en definir finalmente el punto de los estudios de factibilidad sobre el aumento del pasaje en la capital. Muchas vueltas en la carretera para decir a los conductores y dueños de autobuses de que sólo habrá aumento cuando los vehículos presten mejores servicios que hoy, además de que se pare el relajo en la otorgación de licencias a palancas irresponsables, muchos de ellos jóvenes menores de 21 años o prontuarios delictivos por consumo de licor y drogas.
En el otro lado, ha quedado demostrado la necesidad de hacer un sistema de transporte masivo urbano en la ciudad de Panamá. Ya el Ministerio de Obras Públicas recibió el estudio de factibilidad para construir un tren ligero o "tranvía", el cual recorrerá la ciudad istmeña en dos rutas iniciales. Este proyecto puede ser una realidad de aquí a cinco años.
La Plaza 5 de Mayo y la terminal de Albrook serán las estaciones centrales del moderno tranvía, que puede ser construido y operado por el concesionario francés BCEOM o su aliada empresarial ALSTOM. Una ruta (la azul) recorrerá la Justo Arosemena, Vía España, Vía Fernández de Córdoba, Transístmica y llegará finalmente a San Isidro. La otra ruta (la roja) continuaría la ruta inicial de Vía España, pero se extendería hacia el Este, llegando hasta Pedregal.
¿Qué prefiere usted señor ciudadano: pagar por un excelente servicio de transporte urbano, sea por medio de autobús de lujo o tranvía ultramoderno y rápido, o seguir con lo mismo de todos los días de permitir una flota de viejos "Diablos Rojos" que contaminan el medio ambiente social, atrasan el desarrollo urbano y atentan con la seguridad vial en Panamá? Eso depende de nosotros y de la voluntad del gobierno arnulfista...

101 años de Panamá América

 
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