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¿Quién pensaría….


Quién se hubiera imaginado que un ex ministro de estado, director de la CSS y candidato a la presidencia no tuviera idea para que sirven los viajes. Esta semana, quien criticó ácidamente a mandatarios de turno, tragó de su propio veneno.

Decir a la ciudadanía; “no sabía que en los viajes se trabajaba tanto” es insultar el intelecto de los panameños y traicionar la palabra empeñada a la ciudadanía que confió en el prometido “verdadero cambio”.

Lo álgido es que esa no parece ser la única decepción que se vislumbra en el ambiente. Después de calificar a los noticieros de “pacotilla”, el gobierno se retractó de sus palabras cuando evidenció un descontento con los dueños de medios y el gremio periodístico, quienes recibieron estas palabras como una ofensa a su trabajo.

Cuando en campaña se mencionó que las becas escolares serían financiadas a través de los fondos del canal sin necesidad de subir los impuestos, la realidad se estrella ante las finanzas públicas y se pretende impulsar un alza del 5 al 7% del ITBMS, hecho que resentirá la clase menos favorecida del país.

Las tensiones en la alianza, a pesar de la negativa de la clase política afectada, son más obvios. La preocupación de algunos panameñistas radica en la forma de gobernar que califican de espontánea, antojadiza y excluyente. La percepción de que el partido panameñista participa y avala dicha mecánica gubernamental tiene a muchos al borde de la ruptura. Situación que se observa con mayor énfasis en la Asamblea Nacional, ente político por excelencia y característico por las alianzas históricas a conveniencia.

A estas decepciones se suman los procesos judiciales que dan la impresión de ser escogidos con pinzas, en forma selectiva, viendo la paja en el ojo ajeno y no en el propio. Hechos muy arriesgados para nuestra insipiente democracia.

101 años de Panamá América

 
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