¿Quis custodiet ipsos custodes?
El clima de inseguridad que vive el país genera la reacción lógica de exigir mano dura por parte de las autoridades. El problema es cuando se genera abuso de la autoridad y brutalidad policial, no sólo contra presuntos delincuentes, sino contra ciudadanos en uso de su legítimo derecho a la protesta y el disenso. Ejemplo, la paliza a los afectados por los medicamentos envenenados o la represión a los kunas de Madugandí, entre otros
El abuso de autoridad o de poder es el exceso indebido en el ejercicio de la función pública y es el delito que comete quien, investido de poderes públicos, realiza en su gestión actos contrarios a los deberes que le impone la ley, por lo que afecta la libertad de las personas, las intimida o les causa vejámenes, agravios morales o materiales.
Algunos casos tipificados internacionalmente son el uso excesivo de la fuerza en el control de manifestaciones. Asesinatos o heridas cometidos por la agentes del orden en supuestos "enfrentamientos", en los que las investigaciones muchas veces demuestran que la policía disparó a las víctimas desarmadas y fabricó las pruebas de un tiroteo. Uso de la tortura para obtener confesiones. La policía que dispara a matar, en vez de intentar detener a los sospechosos, en muchos casos por delitos menores. El asesinato de terceros ajenos al hecho durante enfrentamientos armados entre la policía y supuestos delincuentes.
Junte a lo anterior el desprestigio de los órganos del Estado, entre ellos del Judicial, fácil de advertir en las encuestas, y en el hecho de la evidente desconfianza pública que la justicia panameña castigue a Noriega como es debido y por ello deba irse a Francia.
Es bueno recordar que en un estado de derecho, la autoridad debe reconocer que los ciudadanos son seres libres, racionales y con potencial para tomar sus propias decisiones aceptando las consecuencias de sus actos. Por ello, el ciudadano debe ser respetado y no ser víctima de abusos de poder por parte de la autoridad.
El país que aspiramos es una nación de leyes y de instituciones cimentadas en los derechos de los ciudadanos, que es lo contrario a la imposición unilateral de la voluntad de quien sea que ocupe los diversos puestos gubernamentales.
Todavía esta vigente la pregunta de Catón el Mayor a Senado de la antigua Roma, a quienes querían organizar una especie de policía: ?¿Quis custodiet ipsos custodes?? (¿Quién va a vigilar a los vigilantes mismos?) La respuesta es quizás construir fuerzas policiales profesionales, eficaces, sujetas a mecanismos de control transparentes e idóneos, respetuosas de los derechos humanos. Para ello debe aplicarse la selección, formación de los agentes de orden público, la investigación penal y administrativa de autoridades involucradas en violaciones a los derechos humanos, y la creación de sistemas de control internos y externos idóneos.
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