¿Quo vadis, Panamá? Hacia un país de ética e inclusivo
POPULARMENTE se dice que no se puede legislar sobre los valores; empero, la definición del mercado dada por el Dr. Robert Reich disputa y deroga esta afirmación: "El mercado no fue creado por Dios". "Es un andamiaje, la suma de cambios de una serie de juicios sobre los derechos individuales y responsabilidades." "¿Cómo definimos y tratamos con acciones que amenazan estos límites" "¿Cómo haríamos cumplir éstas decisiones y qué penas aplicaríamos a las transgresiones?..." "Las respuestas a este tipo de interrogantes no se encuentran solamente en la lógica y el análisis..." "Las respuestas dependen de los valores que una sociedad profesa, el peso que le ocupen la solidaridad, prosperidad, tradición, piedad y demás..."
Además, la legislación de 1964 con relación a los Derechos Humanos y Civiles de los Estados Unidos de América, examinada a la altura de hoy, muestra lo contrario de esa afirmación.
La propuesta de la certificación en la reforma fiscal. Los grupos afectados -empresarios, ejecutivos, los CPA -se han quejado de la ética de cumplir con las normas de honestidad, certificando que la contabilidad de las empresas son ciertas so pena de encarcelación o multas cuantiosas. Cuestionan que un funcionario de menor rango, el director (a) general de Ingresos, esté facultado para hacer cumplir la ley, sin decir que la Corte Suprema siempre tendrá la palabra final.
No hay duda que nuestro Sabannes Oxley, como es conocido en la legislación norteamericana, que rige a nivel mundial para las grandes empresas internacionales que participan en su mercado, cambiaría sensiblemente las reglas del juego imperante en el país con relación a la materia tributaria. Un colega me dijo que la gente que no es asalariada no tributa sino dona lo que les parece, debido a la evasión imperante. La reforma fiscal propuesta a la Asamblea cambiaría esta práctica nociva y nos pondrá dentro los países serios que traerán beneficios de toda índole, sobre todo para el sistema bancario y el incipiente mercado de capitales. La transparencia pública y privada regirá.
Hacia una sociedad justa: La visión de la Patria Nueva.
El gran pensador fabiano inglés Robert Addler, en su último libro cuyo título "Haves" without have nots", traducido "Los que tienen sin los que no tienen", resume su sueño que se aplica a la visión de la Patria Nueva.
Por supuesto, el mercado, a pesar de ser el método más eficiente de asignación de recursos, necesariamente conlleva una distribución de resultados que refleja la distribución de capacidades innatas, así como las condiciones y oportunidades que brinda la sociedad.
Las capacidades innatas responden a la distribución de la curva de campana que se encuentra como regla general de la naturaleza en tres clasificaciones o reinos: animal; vegetal; mineral. Empero, los arreglos institucionales y las políticas públicas, los valores públicos de la sociedad, determinan cómo son las oportunidades que ofrecen y qué se hace para los menos afortunados.
Los ejecutivos y empresarios sienten que el peso de los aspectos tributarios se carga sobre ellos, y eso es así, porque responde al planteamiento filosófico de la administración Torrijos: quienes ganan más, pagan más. Particularmente los ejecutivos sienten muy agraviados, porque el efecto reduciría lo que es conocido en economía como "el flujo de ingreso de por vida", pero están viendo una sola cara de la moneda. Lo que pierde en ingreso monetario se gana en la calidad de la vida: no queremos que la violencia social y el secuestro se vuelva una industria floreciente, como lo es en algunos países de la región; se trata exactamente del buen sentir de pertenecer y contribuir a la sociedad. Además, el costo monetario de la seguridad personal se disminuirá sensiblemente.
Ellos se sienten lo más afectados porque tienen una autovisión y clasificación de clase media alta; empero, tenemos que recordar que somos un país pobre, con más de 40% de los conciudadanos clasificados como pobres. Comprendo que sus inquietudes se basan en sus aspiraciones de acumular riquezas, y los felicito, las comparaciones con sus colegas muchas veces de países desarrollados, donde los niveles de vida son muy distintos, no valen.
Tenemos que recordar las palabras del Dr. Ricardo Páez de Barros, consultor internacional: "En Panamá, por consiguiente, cualquier persona que viva en una familia con ingreso promedio arriba de B/. 400.00 por persona/mes pertenecerá al 10% más rico del país. Además, cualquier persona que viva en una familia con ingreso promedio arriba de B/.1,500.00 por persona/mes, pertenece al 1% más rico del país". ¿Creen ustedes que debemos seguir viviendo así?.
Como dijo el Obispo Uriah Ashley "dad al César lo que es del César"; o sea, paga lo justo y será recompensado por un país mejor y una sociedad justa, que es el Norte de la administración Torrijos: queremos más ricos y muchos menos pobres, con énfasis en lo último. Ahora es cuando Panamá, vamos a arreglar la casa.
Además, la legislación de 1964 con relación a los Derechos Humanos y Civiles de los Estados Unidos de América, examinada a la altura de hoy, muestra lo contrario de esa afirmación.
La propuesta de la certificación en la reforma fiscal. Los grupos afectados -empresarios, ejecutivos, los CPA -se han quejado de la ética de cumplir con las normas de honestidad, certificando que la contabilidad de las empresas son ciertas so pena de encarcelación o multas cuantiosas. Cuestionan que un funcionario de menor rango, el director (a) general de Ingresos, esté facultado para hacer cumplir la ley, sin decir que la Corte Suprema siempre tendrá la palabra final.
No hay duda que nuestro Sabannes Oxley, como es conocido en la legislación norteamericana, que rige a nivel mundial para las grandes empresas internacionales que participan en su mercado, cambiaría sensiblemente las reglas del juego imperante en el país con relación a la materia tributaria. Un colega me dijo que la gente que no es asalariada no tributa sino dona lo que les parece, debido a la evasión imperante. La reforma fiscal propuesta a la Asamblea cambiaría esta práctica nociva y nos pondrá dentro los países serios que traerán beneficios de toda índole, sobre todo para el sistema bancario y el incipiente mercado de capitales. La transparencia pública y privada regirá.
Hacia una sociedad justa: La visión de la Patria Nueva.
El gran pensador fabiano inglés Robert Addler, en su último libro cuyo título "Haves" without have nots", traducido "Los que tienen sin los que no tienen", resume su sueño que se aplica a la visión de la Patria Nueva.
Por supuesto, el mercado, a pesar de ser el método más eficiente de asignación de recursos, necesariamente conlleva una distribución de resultados que refleja la distribución de capacidades innatas, así como las condiciones y oportunidades que brinda la sociedad.
Las capacidades innatas responden a la distribución de la curva de campana que se encuentra como regla general de la naturaleza en tres clasificaciones o reinos: animal; vegetal; mineral. Empero, los arreglos institucionales y las políticas públicas, los valores públicos de la sociedad, determinan cómo son las oportunidades que ofrecen y qué se hace para los menos afortunados.
Los ejecutivos y empresarios sienten que el peso de los aspectos tributarios se carga sobre ellos, y eso es así, porque responde al planteamiento filosófico de la administración Torrijos: quienes ganan más, pagan más. Particularmente los ejecutivos sienten muy agraviados, porque el efecto reduciría lo que es conocido en economía como "el flujo de ingreso de por vida", pero están viendo una sola cara de la moneda. Lo que pierde en ingreso monetario se gana en la calidad de la vida: no queremos que la violencia social y el secuestro se vuelva una industria floreciente, como lo es en algunos países de la región; se trata exactamente del buen sentir de pertenecer y contribuir a la sociedad. Además, el costo monetario de la seguridad personal se disminuirá sensiblemente.
Ellos se sienten lo más afectados porque tienen una autovisión y clasificación de clase media alta; empero, tenemos que recordar que somos un país pobre, con más de 40% de los conciudadanos clasificados como pobres. Comprendo que sus inquietudes se basan en sus aspiraciones de acumular riquezas, y los felicito, las comparaciones con sus colegas muchas veces de países desarrollados, donde los niveles de vida son muy distintos, no valen.
Tenemos que recordar las palabras del Dr. Ricardo Páez de Barros, consultor internacional: "En Panamá, por consiguiente, cualquier persona que viva en una familia con ingreso promedio arriba de B/. 400.00 por persona/mes pertenecerá al 10% más rico del país. Además, cualquier persona que viva en una familia con ingreso promedio arriba de B/.1,500.00 por persona/mes, pertenece al 1% más rico del país". ¿Creen ustedes que debemos seguir viviendo así?.
Como dijo el Obispo Uriah Ashley "dad al César lo que es del César"; o sea, paga lo justo y será recompensado por un país mejor y una sociedad justa, que es el Norte de la administración Torrijos: queremos más ricos y muchos menos pobres, con énfasis en lo último. Ahora es cuando Panamá, vamos a arreglar la casa.