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Quod scripsi, scripsi


LO ESCRITO, escrito está. Percibo que el proyecto sobre la ampliación del Canal y todo lo demás, como que pareciera que de que va, va. Sin embargo, se opina.
En ese periodo de lluvia de opiniones sobre la propuesta de la ampliación del canal y de todos sus intringulis, escuchas a mucha gente "preocupada" por lo importante de la decisión, porque por un lado, ven claro que cualquier estructura que ya lleva cien años y todavía funciona, puede, porque nada creado es eterno, que por algún lado, necesita remozamiento. Porque hay que reconocer que los que se empeñaron en construirlo con toda la secuela de pérdidas humanas y de fabulosos gastos económicos decididamente hicieron, al menos en sus aspiraciones, una obra de la cual podrian decir con el poeta latino "Exegi monumentum aere perennius (Horacio, Carmen Saeculare)" "He pergeñado un monumento, más durarero que el bronce". Su perennidad es relativa.
Ha durado casi los cien años, en este clima donde con tanto calor y tanta humedad, las construcciones tienen una corta vida. Relativamente hablando. Eso por un lado.
Por otra parte, el mundo de dudas sobre el autofinaciamiento, el asunto de los embalses, el dragado, y toda la especulación sobre los Post- Panamax, y sobre todo, el apuro conyuntural cuando hay otras prioridades, como el ensanche de la via Panamá-Colón y la carretera Santigo-David, y las opiniones de los pilotos del Canal que tienen sus propios puntos de vista sobre lo innecesario de este esfuerzo por ahora, cuando el funcionamiento actual puede ser mejorado, constituye el otro lado de la moneda.
Hablar del canal, sea a favor de su ampliación o en contra, en nuestro ambiente es como el producto químico hallado en el incendio del Tribunal Marítino, el Xilene, químico inflamable. Se inflama la emotividad y agresividad y la verborrea y dizque el patriotismo. No sé por qué cuando se habla de patriotismo tiene que ser con violencia verbal, con sospecha de que tienes algún interés oculto, o te estás vendiendo, o alguien te está pagando para que seas el exponente químicamente puro del patriotismo y nadie se toma el trabajo de fría y objetivamente, leer, escuchar y ver los pros y los contras a favor o lo contrario de una propuesta. Ojalá con los días se enfrien las manifestaciones y tomemos la decisión que más nos convenga.
Me escribe un viejo amigo y admirado galeno y cristiano ya octogenario y conocido de muchos cuyo nombre no voy a decir, por respeto y cuyas palabras transcribo:
"Avalado, una y mil veces, por las experiencias vividas en más de ocho lustros (del yo individual al yo conyugal, al yo comunitario) hemos llegado a la siguiente conclusión:-Dadas las circunstancias tan volátiles que estamos experimentado "globlamente" digo que la Ampliación del Canal de Panamá se transformará "ipso facto" en un acto suicida para este privilegiado pueblo istmeño".
-Me explico. Mencionaré dos argumentos que a nuestro saber y entender refuerzan la veracidad de la Tesis enunciada, voy al grano. 1). Durante el período de la construcción de dicho proyecto en Panamá correrá mucho, mucho muchísimo dinero. De eso no me cabe la menor duda. Tambien podemos asegurar, sin sombra de duda científica, que se acrecentará de una manera inaudita y arrolladora la característica más innata de nosotros los panameños, vale decir : "el juega vivo" y sus secuelas. Allí está la clave de nuestro problema.Seamos honestos con nosotros mismos. En tan corto lapso de tiempo no vamos a cambiar de una actitud depredadora del medio ambiente en el cual vivimos, nos movemos, y existimos a una nueva actitud más civilizada que nos señale como un pueblo que aprecia y protege el insumo más apetecido por el "homo sapiens-sapiens" desde que el mundo es mundo: ¡El agua potable!
Lo más triste de todo esto es que ¡Desde ya! poseemos y manejamos con mucha eficiencia y honestidad la infraestructua súper súper adecuada para almacenar en cantidades industriales el "pan que baja del cielo". Aunque parezca mentira, si se amplia el canal, estaríamos a punto de perder "hacha, calaba y miel". Y sigue mi corresponsal con otras reflexiones muy suyas como buen panameño.

101 años de Panamá América

 
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