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Racionalicemos, pero actuemos pronto


Tirios y troyanos le exigen al gobierno que racionalice sus gastos. El gobierno promete hacerlo. La oposición lo exige. Sin embargo, nadie hace lo que pregona y la vida sigue igual sin que prevalezca la razón humana.
Los ejemplos se pueden tirar al aire como confeti. El primero que se me ocurre es el de los salarios de los altos funcionarios que son una bofetada a los que sufren pobreza y miseria. Otro extremadamente saliente es el de las partidas circuitales.
Es obvio que si no fuera por éstas, el PRD no tendría una mayoría grotesca de 34 legisladores en la Asamblea ni fuera posible un ridículo META que se apoya en los votos de dos pinches legisladores. Es evidente también que el gobierno debe decidir eliminar las dichosas partidas y dedicar esos gastos a reducir, aunque sea parcial y temporalmente, el desempleo.
En varias ocasiones he sugerido que tales ahorros se podrían aplicar a la limpieza de calles, quebradas, ríos y alcantarillas. Si fuera tahúr apostaría a que las partidas se mantendrán porque los políticos que están en la papa quieren continuar en ella. Al diablo con la democracia.
Todos los políticos de hoy, con pocas excepciones, permitirán que se aumente el número de legisladores y lo harán por ´forfeit´, es decir, por desgano, por abandono, por descaro, por poco importa. Remedando a un reconocido "filósofo" local diríamos, ¡todos los políticos roban! Porque abundan los ejemplos que sustentan este concepto. Los dineros que se malgastan son robados. ¿O no?
Recordamos a un "líder" de la narcodictadura que sentenció que las áreas revertidas se dedicarían al mayor uso colectivo. Sus seguidores pagaron un balboa para tener una sede de una fundación nombrada en memoria de su presunto líder. Vaya uso colectivo.
Los que se han opuesto a estos seguidores se copian y ahora también quieren pagar un balboa para construir un museo Arias Madrid. Por lo menos uno de estos fue un estadista. Me refiero al ex presidente Harmodio Arias. Aún así es difícil racionalizar lo colectivo.
Martincito no quiere reunirse con los representantes del gobierno, porque alega que el propósito es el autobombo y en vez sugiere que los gobiernistas deben trabajar con mayor intensidad. Por una parte, pareciera tener razón. El gobierno debería hacer las cosas que se le sugirieron en diálogos, consultas y consensos anteriores. Por otra parte, el PRD debería aprovechar la invitación para presentar sus propuestas concretas y cumplir su papel de oposición constructiva.
Pero la idea es buena y aplicable a todos. Hay que trabajar intensamente. Gobierno y oposición deben mejorar la calidad de nuestra democracia. Bien podrían comenzar eliminando las partidas circuitales, las curules legislativas adicionales, las contribuciones políticas por debajo de la mesa. Igual, por un cambio, deberían colaborar para hacer algo con el déficit actuarial del fondo de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) del Seguro Social. Tienen años de estar amenazando con hacer algo concreto al respecto. Y pensar que tanta gente humilde podría perder tanto si colapsa el IVM.
Hay tanto trabajo intenso que hacer conjuntamente, en equipo, por Panamá, y no por partidos políticos. Sin duda las soluciones pasan por una nueva constitución que frene las ambiciones desmedidas de los políticos de siempre y que, sin remedio, deberán afectar el bolsillo de muchos corruptos en todos los sectores de nuestra sociedad.
Comencemos aceptando que todos somos pecadores y tirémosle piedras a todos los problemas de los panameños, principalmente de los desposeídos, e implementemos las soluciones ya. Racionalicemos de verdad. Esto es tarea de todos.

101 años de Panamá América

 
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