Rambulerías y algo más
Una época hubo en que muchos panameños, muchísimos por desgracia, movían cielo y tierra para conseguir que los invitaran a la embajada de los Estados Unidos para la fiesta de celebración del 4 de julio, día de la independencia de ese país. También era un ejercicio servil señalar quiénes habían sido ignorados por el procónsul de turno. Y cosa igual ocurría con los “pases” e invitaciones a los exclusivos clubes de oficiales de la antigua Zona del Canal, que hacía la jefatura del llamado Comando Sur.
Pensábamos que esas actitudes, propias de colonizados, habían quedado sepultadas para siempre cuando se completó la recuperación de nuestra soberanía sobre el enclave colonial el pasado 31 de diciembre de 1999. Sin embargo, después del despliegue rambulero de que hizo gala el alcalde Navarro, al vanagloriarse, como si de un gran honor se tratara, de que a él sí lo invita a almorzar el embajador Eaton, mientras que “otros” son privados de “esa distinción”, es obvio que todavía entre nosotros conviven muchos que se enorgullecen de ser colonizados, no físicos sino mentales, que es más indigno.
No es de mi incumbencia averiguar las razones de "esos almuerzos privados" con que, con gran despliegue publicitario, el embajador estadounidense, según el alcalde Navarro, "distingue" a ciertos precandidatos; tampoco me interesa saber el contenido de lo que en ellos se conversa y muchísimo menos salir a la defensa de alguno de "los excluidos”. Simplemente señalo el hecho y las consecuencias de que en políticos que aspiran a dirigir los destinos del país persistan actitudes tan deleznables.
A pesar de los reclamos “del mandatario de turno”, calificando de prematuros los despliegues de varios aspirantes a la sucesión presidencial, es evidente que ya arrancó la contienda electoral que culminará con las elecciones de mayo del 2009. Como ha sido más que evidente que el primero que comenzó los fuegos artificiales fue el propio Torrijos que, insisto, siempre ha estado en campaña para perpetuarse en el poder, poco caso, y con razón, le harán “los aspirantes” que, hasta ahora, declarados, son tres: Martinelli, Ford y Endara; a los que, previsiblemente, se le sumarán otros dos: los del Partido Arnulfista y del PRD. Pero no serán cinco sino cuatro.
¿Se producirá la alianza de los llamados “partidos de oposición”? No lo creo. Todos los que en cada uno de ellos aspira se considera merecedor de encabezar la nómina presidencial y aspira a que los otros sean segundones. Hay mucho ego de por medio, pero, más que egos, desproporcionados intereses.
El pueblo, que al final de las cuentas siempre es más listo que los políticos, mira las escaramuzas “tuerce brazos” con apática filosofía. En esencia, le importa poco y no responde a la llamada “necesidad” de la unión de las fuerzas opositoras”. Y bien harían todos sus dirigentes en tratar de averiguar el fundamento de su desinterés, que, por si no lo saben o no son capaces de intuirlo, es que ya está cansado de las mismas figuras gastadas.
Por hoy, le dejo hasta allí. Para la próxima semana mi título será: "Nuevas reglas de juego".