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Razón vs. emoción


En el presente escrito relacionamos concepto de razón y emoción, aplicado a la política.

Entendemos que razonar es pensar, pero no cualquier actividad mental pensante. No siempre que pensamos razonamos válidamente. Ejemplo de pensamiento sin que conlleve, necesariamente, razonamiento, es el siguiente: dejar vagar libremente nuestra imaginación rememorando paisajes o situaciones vividas entregado al placer estético. Cuando Descartes dijo: pienso luego existo, no se trataba de un pensar razonado, sino que lo que quiso decir fue que la naturaleza humana es sólo pensamiento.

En contraposición, todo el que polemiza, el que sustenta una tesis, el abogado litigante, el expositor científico, etc. debe expresar sus racionamientos. Para que haya razonamiento válido debe haber un conjunto de juicios o proposiciones y éstos deben estar vinculados, tal que la conclusión se afirme sobre la base de las premisas. Debe haber el propósito de fundar unas afirmaciones en otras. Un juicio o una proposición aislada, no constituye por sí solo, un razonamiento.

En base a las características del razonamiento, aquí esbozados, podemos juzgar quién o quiénes de los políticos razonan válidamente en sus discursos.

Sin embargo, los sofistas decían que lo importante, en política, no es el esfuerzo por convencer sino el de refutar. Una persona puede hablar durante horas sin lograr convencer; en cambio, en sólo 5 minutos alguien, mediante la refutación, puede echar por tierra lo dicho en su contra. Igualmente, pensaba que en política era importante la emoción. Por ello, su esmero en cultivar el verbo y la retórica, dejando absortos al auditorio.

¿Por qué en nuestro país, sólo hay dos partidos políticos que se alternan el poder? Por un lado, porque ambos, sus membresías viven del recuerdo, de la emoción más que del conocimiento de sus doctrinas políticas, aunque los jóvenes no han tenido las vivencias de ambos líderes, tenemos que tener presente que la historia también se conoce a través de la tradición oral. Los arnulfistas tienen en su mente que su líder no se le dio la oportunidad de gobernar y desean obtenerla a través de algún sucesor, mientras que los torrijistas se basan en hechos que desean que algún sucesor los retome.

101 años de Panamá América

 
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