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¿Razón vs Religión?


En esta oportunidad, quisiera discutir cordialmente con quien fue una vez mi profesor, el Dr. Roberto Hernández. La discusión surge en torno a su artículo "Sobre ética, bioética, y religión", publicado recientemente por un diario nacional. Específicamente, me referiré al problema de una fundamentación religiosa de la ética, el cual suele ser criticado por muchos intelectuales.
De acuerdo al artículo del Dr. Hernández, "hablar de una fundamentación religiosa de la ética implica generalmente creer en Dios y, en última instancia, creer que las normas y valores morales están fundamentados en la voluntad de Dios". Esta afirmación es, en general, válida para la cristiandad; sin embargo, hay que señalar que existen credos religiosos que no fundamentan su ética en la creencia en Dios.
Así, pues, una fundamentación religiosa de la ética no implicaría necesariamente al teísmo. Ejemplos conspicuos de este hecho lo constituyen religiones como el budismo y el taoísmo, que tienen una ética de fundamentación religiosa, sin asumir la creencia en un Dios personal. Sólo en los casos particulares de religiones monoteístas o politeístas habría una conexión estricta entre la voluntad divina y los asuntos del bien y el mal.
En otro punto señalado, se afirma que " darle una fundamentación religiosa a la ética equivaldría a darle un giro irracional y peligroso...". Esto es ciertamente posible, pero no tiene que ser así. La ética de un San Francisco de Asís o una madre Teresa de Calcuta -o también la del sufismo islámico o el budismo zen- tienen un fundamento religioso, pero no tienen nada de peligroso.
Por supuesto, reconocemos "fundamentalismos religiosos" de carácter nocivo, como muchos casos en que se ha instado al suicidio en masa o al asesinato. Es aquí donde es menester procurar una pertinente racionalidad en materia religiosa.
Es importante que la razón frene fanatismos y supersticiones. Pero existen también casos de "fanatismos racionalistas".
Tristemente célebres en la historia han sido el terrorismo de Estado ("Razón de Estado") que sucedió en la revolución francesa y el marxismo estatal. La historia de la ciencia tampoco está libre de atrocidades en nombre de la razón. Minuciosos y extensos estudios de esto último, han sido presentados por Foucault.
Por otra parte, la irracionalidad no ha sido siempre negativa para las ciencias. Por otra parte, los filósofos de la ciencia, Kuhn y Feyerabend, han mostrado como algunas supuestas "irracionalidades" han contribuido positivamente a algunos descubrimientos científicos.
No creo que el problema de la fundamentación de la ética se pueda debatir en términos de "Religión vs Razón", como algunos muy esquemáticamente proponen. Hay claros ejemplos de que pueden existir elementos negativos tanto en lo uno como en lo otro.
Y hay también casos evidentes de aspectos positivos en una y en otra.
No obstante, los elementos negativos que podamos encontrar en la razón o en la religión se deben atribuir más bien a la finitud e imperfección del espíritu humano y no propiamente a aquellas dimensiones transcendentes de la naturaleza humana. La razón y la religión se han considerado clásicamente como opuestos inconciliables, pero hay sobradas instancias de implicaciones mutuas.
Quizás estén más unidas de lo que solemos creer. En todo caso, el problema de una fundamentación de la ética es sumamente complicado y seguramente pasaran muchas generaciones para que se logren soluciones o acuerdos. A pesar de todo, hay que tener esperanzas en llegar a acuerdos, ya sea mediante el riguroso "diálogo racional" (Apel y Habermas ) o una más afable "conversación de la humanidad"(Rorty). Pienso que una conciliación entre la fe y la razón -y aquí aludo directamente a la encíclica papal Fides et Ratio -debería convertirse en un "ideal transcendental" que oriente nuestras investigaciones al respecto.

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