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Reacciones y contra reacciones


No quiero que mis lectores piensen que este artículo lo escribo porque mi partido Solidaridad apoya a Endara en sus aspiraciones electorales y, si Dios quiere, lo postulará. Deseo aclarar que parte de este análisis lo he hecho en otros artículos y en varias intervenciones, así que no es nada nuevo. Trataré de ser lo más imparcial posible. En 1999, cuando Alberto Vallarino fue candidato a la Presidencia de la República, muchos decían que no subiría la cuesta y que votar por él era botar su voto y darle la presidencia al PRD. Nos sorprendió la cantidad de votos que puso en la urna, lo que nos indica que ya empezaba el pueblo a rechazar a los partidos grandes de los otros candidatos.
Los dirigentes políticos de nuestros partidos continúan manejando las organizaciones equivocadamente porque aún insisten en métodos anacrónicos, sin variar en su forma de llevarlos y sin pensar que la gente inscrita en ellos busca ideologías, honestidad, democracia interna y participación para mejorar el país desde los colectivos políticos.
Por esto, veo una indiferencia temporal en la población, aun en los inscritos en los partidos, la cual va convirtiéndose en desasosiego y descontento por la actuación de los políticos. Pensemos que los partidos son los encargados de velar por la democracia, de manejar los países porque son ellos quienes llegan al poder y tienen la responsabilidad de gobernar para las mayorías. Si los ciudadanos no ven la intención de cambio de los políticos, que permiten calles llenas de huecos; que privatizaron las instituciones y ahora no dicen ni esta boca es mía en defensa de los consumidores; que permiten que sus allegados se corrompan mientras el pobre tiene cada vez menos, empieza la desesperación a hacer presa de ellos por la falta de respuesta. El peligro que nos rodea es grande y corremos el riesgo de tener un Chávez o Fujimori. Y una masa enardecida es peligrosa desde cualquier ángulo, si no sabemos manejarla.
222 ...veo una indiferencia temporal en la población, aun en los inscritos en los partidos, la cual va convirtiéndose en desasosiego y descontento por la actuación de los políticos.
Lo que ha sucedido con Endara no es más que una respuesta a quienes pretenden manejar nuestro destino desde un punto de vista estático, sin credibilidad y con factores contrarios que hacen la reacción de una mayoría y no los beneficia en nada. Desde luego, no pretendo que los interesados lean mis artículos; pero, esto se veía venir como contestación al silencio de los políticos. Los últimos episodios protagonizados por ellos, invitan a añorar otros tiempos y a creer nuevamente en una persona que suponen honesta por sus actuaciones anteriores. Escuchamos decir a la gente que votará por Endara porque están cansados de los dos partidos grandes; votarán por Endara para ver si vuelve la seriedad y la transparencia en la cosa pública, porque piensan que tiene un programa de gobierno beneficioso para las mayorías y que de verdad salvará al Seguro, al IDAAN y la institucionalidad del Estado.
Debemos estar tranquilos de que la explosión social que puede venir en Panamá como contagio de otros países y reacciones a lo recibido en cada uno, la apañe Endara que tiene méritos para hacernos creer que hará una buena presidencia si alcanza el verdadero apoyo de los electores y que defenderá la democracia como lo hizo antes. Desde luego, está recibiendo críticas que sólo van enfiladas a él porque provienen de sus adversarios. Me satisface esa reacción, pues significa que están preocupados por la acogida en la población en general.
La lección que está dando el pueblo panameño, debemos aprenderla los políticos aún ciegos y peleando tonterías sin valor alguno; que nos ponemos en "dimes que te diretes", pero sin tomar conciencia de lo que debemos hacer para no caer en el juego de la politiquería. Mejor nos acomodamos o este país se hunde y la responsabilidad será de todos.

101 años de Panamá América

 
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