Reactivemos la economía
Los últimos indicadores económicos revelan una disminución en el ritmo de crecimiento. El desempleo continúa siendo el problema social más grave en el país, y el sector agrícola, que contribuye de manera importante a generar puestos de trabajo, muestra síntomas de agotamiento frente a la importación de productos extranjeros y a las recientes dificultades climatológicas. Además, muchos proyectos de inversión se detuvieron durante el prolongado período de actividad política, primero para el referendo, y después para la elección de las nuevas autoridades del gobierno.
La mayoría de las empresas se quejan por bajas en las ventas y por dificultades en los cobros. Zona Libre sufre las consecuencias de problemas en sus mercados internacionales más importantes, Colombia, Venezuela y Ecuador, y el sector que presenta indicios de mayor actividad es el vinculado a la economía informal, que realmente poco contribuye al mejoramiento del bienestar general de la población.
Sin embargo frente a este panorama sombrío no falta una gran dosis de esperanza de cara al futuro. La toma de posesión de la Presidenta electa, el nombramiento de ministros, directores de entidades autónomas y otros funcionarios de alta jerarquía, así como la definición de mayorías en la Asamblea Legislativa, permiten suponer que muy pronto comenzarán a tener efecto las decisiones que pueden cambiar el ambiente de incertidumbre política que se ha vivido durante los últimos meses.
Además, la empresa privada solamente necesita que no le pongan obstáculos burocráticos para dinamizar la economía y que se le garantice la seguridad jurídica mediante el respeto a las reglas del juego. Los empresarios y sus trabajadores ya tienen experiencia en reactivar la economía frente a períodos difíciles, y el ejemplo más claro ocurrió cuando unieron voluntades tras la crisis y el saqueo. En esa ocasión, logró levantar el país en poco tiempo gracias a la sabia decisión del presidente Endara de permitir que, tanto el proceso de democratización como el de recuperación económica, funcionaran con muy poca intervención del gobierno, dando lugar al milagro de la reconstrucción del país con muy limitada ayuda externa.
Panamá comienza el nuevo milenio con grandes retos y debe asumirlos unido para aprovechar todos sus recursos. En ese esfuerzo conjunto, cada sector tiene su responsabilidad, y a la empresa privada le corresponde generar los empleos en cantidad y calidad suficiente para llevar bienestar a toda la población. Pero para ello se requiere que las autoridades del gobierno le brinden colaboración y le aseguren un ambiente de transparencia y respeto a la Ley. Menos burocracia y más seguridad jurídica constituyen el secreto principal para fortalecer la economía en este difícil momento.
La mayoría de las empresas se quejan por bajas en las ventas y por dificultades en los cobros. Zona Libre sufre las consecuencias de problemas en sus mercados internacionales más importantes, Colombia, Venezuela y Ecuador, y el sector que presenta indicios de mayor actividad es el vinculado a la economía informal, que realmente poco contribuye al mejoramiento del bienestar general de la población.
Sin embargo frente a este panorama sombrío no falta una gran dosis de esperanza de cara al futuro. La toma de posesión de la Presidenta electa, el nombramiento de ministros, directores de entidades autónomas y otros funcionarios de alta jerarquía, así como la definición de mayorías en la Asamblea Legislativa, permiten suponer que muy pronto comenzarán a tener efecto las decisiones que pueden cambiar el ambiente de incertidumbre política que se ha vivido durante los últimos meses.
Además, la empresa privada solamente necesita que no le pongan obstáculos burocráticos para dinamizar la economía y que se le garantice la seguridad jurídica mediante el respeto a las reglas del juego. Los empresarios y sus trabajadores ya tienen experiencia en reactivar la economía frente a períodos difíciles, y el ejemplo más claro ocurrió cuando unieron voluntades tras la crisis y el saqueo. En esa ocasión, logró levantar el país en poco tiempo gracias a la sabia decisión del presidente Endara de permitir que, tanto el proceso de democratización como el de recuperación económica, funcionaran con muy poca intervención del gobierno, dando lugar al milagro de la reconstrucción del país con muy limitada ayuda externa.
Panamá comienza el nuevo milenio con grandes retos y debe asumirlos unido para aprovechar todos sus recursos. En ese esfuerzo conjunto, cada sector tiene su responsabilidad, y a la empresa privada le corresponde generar los empleos en cantidad y calidad suficiente para llevar bienestar a toda la población. Pero para ello se requiere que las autoridades del gobierno le brinden colaboración y le aseguren un ambiente de transparencia y respeto a la Ley. Menos burocracia y más seguridad jurídica constituyen el secreto principal para fortalecer la economía en este difícil momento.