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Realidad del abogado litigante (II)


Veamos ahora las vicisitudes que enfrentamos los abogados litigantes en el ejercicio diario de nuestra profesión. Producto de ser un país en vías de desarrollo y que nuestros gobiernos destinen muy poco presupuesto para el rubro de la administración de justicia, afecta en forma directa el ejercicio de esta noble y digna profesión; porque la administración de justicia o los despachos judiciales no cuentan con las facilidades mínimas para poder desarrollar un ejercicio digno y eficiente, y esto nos afecta seriamente. Así vemos que no existe un sistema de transporte para poder que las partes y los abogados litigantes lleguen a los despachos judiciales, teniendo que enfrentarse entonces los que tienen que caminar con las inclemencias del tiempo; y los que tenemos vehículos, debemos enfrentarnos con el trauma de que no existen estacionamientos suficientes y que tenemos que desplazarnos a pie, distancias considerables, a pleno sol o lluvia, y generalmente cargados de expedientes o códigos. Por lo que, aquel que no goce de buenas condiciones atléticas no podrá ejercer esta profesión, ya que en unos meses quedará seriamente afectados, por no existir elevadores y las facilidades antes descritas.
Dentro de los despachos la situación es más deprimente aún, al enfrentarnos a la falta de espacio, no existe un lugar destinado para que el abogado pueda revisar un expediente en forma cómoda y hacer las anotaciones del caso; los salones de audiencia son tan estrechos que generalmente tenemos que llevar a cabo las audiencias encima del funcionario judicial o del fiscal o de la secretaria que graba. Por otro lado, cada vez que queremos buscar un expediente, éste no aparece, sacar copias ni lo sueñes, porque tienen horarios destinados para ello y debes tener la gran suerte de que te toque el horario y por otro lado, que el Juez no decida consultar el expediente o congelarlo para proyectar sentencia. Los términos de práctica de pruebas, por la falta de recursos, no hay suficiente personal y tenemos que esperar meses para el ejercicio de las mismas. Pero la más grave de todas las vicisitudes que enfrentamos los litigantes en Panamá, sin lugar a dudas, es la mora judicial; resulta que el Juez todavía no ha comprendido que, a diferencia de ellos, que reciben todos los meses un salario fijo, los abogados litigantes de sacos sudados y zapatos gastados, sobrevivimos en la medida en que estos augustos funcionarios resuelvan nuestros procesos; máxime cuando en estos tiempos de crisis económica nacional los clientes están cubriendo los honorarios profesionales contra el resultado del proceso. Ya eso de abonar para iniciar el proceso, es cosa del ayer.
Sobre este problema de la mora judicial, somos del criterio que viene de la mano con la falta de experiencia y conocimiento por parte de los noveles juzgadores que, aunque vienen con excelentes títulos, maestrías y doctorados, a la hora de aplicarlos resulta que requieren de uno, dos o tres años para poder obtener las destrezas y experticias necesarias para fallar dentro de los términos previstos por ley. Es inaceptable que un abogado litigante tenga que esperar de 6 a 7 meses, si tiene suerte, para que le fallen en primera instancia y si comete la locura de apelar, tendrá que estar consciente de que pasará un año o dos para esperar esta sentencia del tribunal de alzada. Y ni pensar en el Recurso Extraordinario de Casación, que ya es un afortunado ganador si se lo aceptan, puesto que este recurso está reservado para aquellos "tocados de los dioses"; pues al común de los abogados litigantes silvestres, jamás le casan la sentencia u obtienen una sentencia favorable. Si consultamos a los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, nos dirán que es la incapacidad de los mismos al momento de formular este recurso extraordinario; es raro y debe movernos a reflexión el hecho de que, ¿cómo es posible que el 90% de los 5,000 abogados litigantes que existen, sean todos incapaces de lograr que el Recurso de Casación sea viable de acuerdo con la concepción y criterio de los Honorables Magistrados de la Corte Suprema de Justicia? ¿Quiénes serán los errados? En fin, seguiremos luchando para entrar en este selecto grupo de abogados litigantes "tocado de los dioses".
Para finalizar este breve enfoque, debemos concluir con que nuestra realidad como abogados litigantes en Panamá, ante la administración de justicia, es desesperada, por no decir triste, y se encuentra en un grado total de abandono y orfandad.
Es deber de todos los litigantes, del Colegio Nacional de Abogados, del Ministerio Público, de la administración de justicia, así como de todos los gremios forenses, luchar para que esta realidad cambie. ¿Y por qué no pensar en la figura del defensor del abogado litigante frente a la administración de justicia? Pudiendo recaer en uno de los nueve magistrados de la Corte Suprema de Justicia, quienes podrían alternarse cada tres meses para ejercer esta función de conocer, defender y resolver, de todas aquellas quejas, inquietudes y necesidades del abogado litigante frente a la administración de justicia.

101 años de Panamá América

 
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