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Realizaciones y realidades


Convertir en realidad obras de gran envergadura nunca a sido fácil; mientras más compleja la obra realizada, mayor ha sido la brecha entre los críticos con los realizadores. Como Ministro de Obras Públicas durante el quinquenio pasado, las realizaciones alcanzadas están a la vista de todos y no fue mi costumbre contestar los comentarios y las diatribas que hicieron los detractores de los proyectos realizados y que hoy disfrutan los panameños a todo lo largo y ancho del país. Si lo hubiera hecho, no hubiese trabajado. Sin embargo, ahora que no tengo esas responsabilidades y al enterarme que en un diario de la localidad el arquitecto Rodrigo Mejía Andrión publicó un escrito plagado de inexactitudes y falsedades, referente al proyecto Corredor Sur, en el cual me menciona, y por ser su autor ex presidente de la SPIA, asociación profesional a la cual pertenezco, considero necesario aclarar la información.
Es falso que no se prestara atención al Instituto de Arquitectura y Urbanismo (IPAUR). La misma tarde que el arquitecto Marcelo Narbona presentó su propuesta de alineamiento para el Corredor Sur en la Presidencia de la República se le invitó a que la expusiera ante todos los representantes de las empresas y consorcios que habían retirado el pliego de bases para participar en el acto público. Esa misma semana, se llevó a cabo la reunión donde se le dio cortesía de sala al arquitecto Narbona. Valga recordar que el cuestionamiento principal a la propuesta del MOP por parte de IPAHUR era el paso del corredor frente a Punta Paitilla y, en consecuencia, el alineamiento que proponían conllevaba ensanchar la vía Israel desde el Centro de Convenciones ATLAPA, para lo cual era necesario demoler importantes edificaciones, entre otras, más de media docena de colegios ubicados en esa vía; trauma urbano que en todo momento el MOP intentó minimizar, razón por la cual se emprendió el reto de construir sobre el mar.
Posteriormente, después de recibido el alineamiento presentado por ICA, los directivos de IPAHUR se sumaron a algunos residentes de Punta Paitilla que objetaban la futura presencia del corredor frente a su costa marina. Nuevamente IPAHUR fue escuchado y en esta ocasión estuvo representado por su vicepresidente el arquitecto Tomás Sosa y el arquitecto David Samudio hijo, los que participaron en reuniones celebradas en el MOP, con la presencia de otros profesionales, entre ellos, el ingeniero Manuel González Ruiz, que presidía la Cámara Panameña de la Construcción (CAPAC) y que hicieron importantes aportes. El cambio de alineamiento del Corredor Sur, obviando bordear Punta Paitilla, fue un tema permanentemente solicitado por IPAHUR y los residentes de Punta Paitilla, por lo que resulta otra falsedad del arquitecto Mejía Andrión que dicho cambio fuese una decisión para favorecer a la empresa concesionaria.
Por otra parte, el arquitecto Mejía Andrión no menciona, convenientemente, que escuchando el clamor de los humildes residentes de Panamá Viejo(por los cuales, por supuesto, nunca abogó), el MOP reconsideró el trazo presentado en ese sector que afectaba más de ciento cincuenta viviendas, lo que conllevó a efectuar parte de la construcción sobre pilotes en el mar, haciendo, obviamente, mas costosa la obra que por tierra firme, como era la propuesta original de ICA. De toda forma, corresponderá a la administración actual del MOP recibir la obra totalmente terminada y en su aceptación final determinar, como en toda obra contratada, si se invirtió en su totalidad el monto pactado en el contrato de concesión o si la cantidad varió, realizando los ajustes a que diere lugar.
Con relación a las ofertas recibidas para la construcción del Corredor Sur, el arquitecto Mejía Andrión incurre nuevamente en omisiones, inexactitudes y falsedades. Varias empresas no participaron en la licitación debido a que desde un inicio el MOP dejó claramente establecido que el Estado panameño no garantizaría tráfico vehicular alguno, como sí se ha hecho en otros países, ni avalaría deuda para la construcción de la obra. Ambas cosas se obviaron para evitar el posible riesgo de afectar presupuestos futuros de la Nación. El proyecto debía realizarse a riesgo privado. Tampoco es cierto que el consorcio formado por las empresas GUTSA ( mejicana) y Meco - Santa Fe (costarricences), presentara oferta basada en la propuesta de IPAHUR, ni siquiera parecida. GUTSA en su alineamiento afectaba también las residencias de Panamá Viejo continuando hacia el mar, al inicio de Coco del Mar, bordeando y rellenando toda la costa hasta el aeropuerto de Paitilla, para terminar en la Escuela Náutica, no en la Avenida Balboa. Omite Mejía Andrión en sus cálculos matemáticos que la obra actual incluye más distancia, un túnel bajo la vía Israel, un paso elevado vehicular de múltiples direcciones en su interconexión con la Avenida Balboa y un largo recorrido marino sobre pilotes y pedraplenes.
Tampoco quiere recordar el arquitecto Mejía Andrión que la comisión evaluadora de las ofertas tomó en consideración que ICA ofrecía más recursos para la rehabilitación del aeropuerto doméstico sustituto (puede ir a visitarlo en Albrook) y que también, para el repago de la obra, ofreció reconocer cien balboas más por metro cuadrado de los terrenos del aeropuerto de Paitilla que lo presentado en la oferta competidora, lo cual en 29.5 hectáreas representaba ese mismo número en millones de balboas adicionales a lo ofertado por el consorcio GUTSA, Meco-Santa Fe.
Resulta también interesante, la tardía preocupación urbanística del arquitecto Mejía Andrión. Ojalá la hubiese tenido años atrás, negándose a hacerle el juego a quienes solicitaban cambios de zonificación para diseñar y construir gigantescos edificios apiñados en terrenos limitados, bloqueándose la vista y la ventilación unos a otros, sin espacios para áreas verdes, con el consecuente agravamiento de la circulación vehicular; pero eso sí, lujosos y muy costosos. De igual manera resulta sospechoso su interés por la contaminación de la bahía que pueda ser agravada por el Corredor Sur, obra que ha contado con una cantidad considerable de estudios ambientales y que se siguen mejorando. Sin embargo, nada dice respecto a otras construcciones de gran envergadura realizadas en el litoral de la bahía, y que sería interesante que averiguara si cuentan con un estudio ambiental básico. Por supuesto que no lo hará, ya que estamos seguros que no es de su interés.
El Corredor Sur es una construcción vial más sobresaliente, pasará mucho tiempo, quizás más de una generación, para que otra obra similar sea vista por los panameños. Instituciones como el Banco Mundial, que participan en su financiación, han analizado el proyecto minuciosamente y emitido criterios escritos favorables a todo lo realizado, desde su forma de contratación hasta su ejecución. La obra es una realidad que perdurará y seguirá beneficiando diariamente a miles de panameños durante todo este siglo que recién se inicia, y probablemente mucho después que haya concluido, a pesar del arquitecto Mejía Andrión y de gente que como él, por razones politiqueras o por intereses económicos, se oponen al desarrollo.

101 años de Panamá América

 
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