Recesión y globalización
En el 2007 el precio de venta de las casas declinó y la economía estadounidense entró en crisis. Progresivamente colapsaron las carteras hipotecarias del sector financiero. Luego se interrumpen los préstamos inter-bancarios. La crisis es catastrófica.
Esto no es recesión. Pero si el consumo individual disminuye; entonces habría una advertencia de recesión. Y esto sucedió en diciembre del 2007. Es decir, un bastión defensivo importante contra la recesión, el consumo individual, está amenazado.
Aun así esto no es recesión; a menos que eventualmente decline el salario promedio nacional. Esto sí es recesión. Pero esto no ha sucedido, ni sucederá. En otras palabras, el bastión defensivo; o sea, el consumo individual, no corre peligro. Pero no solamente por esto yo no creo que habrá recesión; sino también por lo siguiente.
El país está en la temporada alta de cacería de votos. Consecuentemente, las autoridades monetarias deben sostener la demanda para neutralizar el riesgo de recesión en plena campaña electoral.
Ahora bien, el pueblo estadounidense no reduce su consumo total fácilmente. En tiempos de crisis, como la actual, prescinde de algunos productos para crear ahorros que se gastan en otros productos.
Adicionalmente, como el estadounidense no es sensible ni al aumento de precios de la energía, ni al aumento de precios de productos importados, es muy probable que haya disminuido el consumo de algunos productos para poder gastar más en energía y en más productos electrónicos de alta tecnología, cuyas ventas han aumentado.
En otras palabras, el consumidor de Estados Unidos (EE.UU.) es estable y es poderoso. El bastión contra la recesión, el consumo, es sólido. Es por eso que la enorme capacidad productiva de EE.UU. y del mundo entero complace plenamente al consumidor estadounidense; porque venderle al consumidor de Estados Unidos es el negocio más grande y rentable que registra la historia económica de la humanidad.
Así las cosas, mientras tanto, el dólar y las bolsas de los Estados Unidos están colapsando. Eso quiere decir que el mundo inversionista exterior dispone de la formidable opción de comprar una cuota importante de la base productiva de los Estados Unidos a precios doblemente descontados. Sería una ganga; como nunca se ha visto. Y está sucediendo mientras leen este artículo.
Es así que, finalmente, los Estados Unidos entrarían en una nueva era de globalización, en la cual sus intereses fundamentales, el consumo de su pueblo, estarían íntimamente ligados a los intereses económico-estratégicos del resto del planeta. O sea, la estabilidad del consumo estadounidense es un interés fundamental del mundo. Gracias a la globalización.
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