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Receta para destruir un país


Muchos se preguntan por qué nuestro país, otrora próspero y promisorio, está hundiéndose aceleradamente. La receta es fácil y efectiva. Sólo debe seguirla al pie de la letra.
Hágase elegir presidenta con un discurso populista y muchas promesas imposibles de cumplir. Esconda durante la campaña a los maleantes que después gobernarán con usted y rodéese de figuras de alto perfil, que desechará luego de haber alcanzado el triunfo. No le dé importancia a las numerosas denuncias de corrupción que a diario surgen contra su administración. No investigue, no despida a nadie ni tome acción contra ningún miembro de su gobierno por cosas tan triviales como éstas. Considérelas obra de su oposición política. Viaje mucho y con cualquier pretexto. Disfrute conociendo el mundo y distánciese de los problemas que agobian al resto de los panameños. (¡Lo malo es que regresa!, dice mi compadre Anastasio). Niegue la realidad. Si se cayó el helicóptero, niéguelo. Si estamos viviendo una tremenda recesión, niéguelo. Si el desempleo se ha disparado, también niéguelo. Así construirá usted su propio mundo, totalmente diferente al que sufrimos el resto de los panameños y podrá vivir tranquila con su conciencia. Lleve una vida personal farandulera. A usted no le atañe el refrán sobre la mujer del César. Además, los rumores ayudan al consorte del momento, quien conseguirá ser el más popular en las encuestas. Nombre a tres niños de pecho para dirigir la economía nacional. No demuestre sorpresa si ésta se hunde. Ignore la quiebra de empresas, los despidos masivos y el hambre del pueblo. Acháquelo todo a la globalización, a los periodistas y al gobierno anterior. Invente un embrollo cada 30 días para mantener al pueblo ocupado y por tanto alejado de los verdaderos problemas nacionales de los cuales su gobierno es la causa principal. No se deje convencer por todo un pueblo que considera mediocre a su equipo de gobierno. Mantenga su gabinete. A fin de cuentas, la incapacidad de éste le es útil para disimular la suya y si nombra a otros seguro serán peores, porque la gente capaz ya no quiere trabajar con usted. Complazca a sus amigos, a sus aliados políticos, a los empresarios que donaron para su campaña y a su familia. Desprecie a los copartidarios que realmente se fajaron por usted y mantenga al pueblo olvidado.
Esta receta ha probado ser infalible y su aplicación ha logrado el objetivo primordial de destruir al país. jjherreram@hotmail.com

101 años de Panamá América

 
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