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Reciclado y el medio ambiente


Pero hay otros aspectos que deberían estar contemplados en este tipo de normativas y que suelen ser dejados de lado: la responsabilidad por parte de las empresas privadas en relación con ciertos residuos de características particulares que, sin ser tóxicos o peligrosos en su estado original y durante su tiempo de vida útil, pueden causar, posteriormente, un impacto ambiental negativo.
Las baterías que utilizan los automóviles no son tóxicas en sí mismas, pero pueden convertirse en contaminantes con el paso del tiempo porque puede ocurrir que algunos de sus componentes formen sales metálicas que envenenen gravemente la tierra y el agua. Igual ocurre con las baterías que utilizan los teléfonos celulares y las del tipo alcalino, que pueden causar estragos sobre el medio ambiente si no son manejadas adecuadamente. Es necesario que estas baterías sean quemadas en hornos especiales y sus cenizas, fundidas con arena, de modo que terminen formando parte de materiales vítreos para que puedan ser usados en otros productos, como por ejemplo, asfaltos para carreteras.
El espectro de materiales que podrían ser reciclados con este tipo de esquemas es muy amplio. Pero, para lograrlo, los esfuerzos privados deben ser estimulados por legislaciones que faciliten esa tarea. Actualmente el mensaje gubernamental es contradictorio con la realidad nacional. Hasta ahora ninguna empresa se ha podido encargar del reciclado, porque pesa más la burocracia para implementar la idea que para sopesar los beneficios.
Mientras tanto, la única reacción del millón y medio de panameños es el silencio. Hay, sin embargo, ciudadanos que, preocupados por su impacto ambiental, las coleccionan a la espera de una solución definitiva.
El papel de la empresa privada en materia de responsabilidad ambiental es creciente. No obstante, el Estado debe promover estos esfuerzos con energía. Esta es una oportunidad inmejorable para responder a los deseos de una ciudadanía que espera resultados concretos en torno de sus problemas ambientales. Si el Estado no puede hacerlo por falta de recursos, entonces debe darle paso a la empresa privada para que se anime y contribuya a evitar los problemas que causan la basura que diariamente producen los panameños. De no ser así, una gran diversidad de productos de uso diario que deberían reciclarse, seguirán esperando vanamente el buen camino de los esfuerzos ambientales. Y de nada van a servir los estudios de impacto ambiental que innecesariamente solicite la Autoridad Nacional de Medio Ambiente, porque el grado de contaminación cada día será mayor.


101 años de Panamá América

 
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