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¡Reconstruyamos el caso Gallego!


En Las Minas, Herrera, el único investigador del secuestro, asesinato y desaparición del sacerdote católico, Jesús Héctor Gallego es quien escribe. Estas investigaciones las hago, porque las considero un mandato divino. Dios quiso que la tarde del 9 de junio de 1971, viera a Tulio Córdoba en un jeep Toyota Land Cruiser, celeste, con la llanta de repuesto colocada atrás, en el INA de Divisa.
Una semana antes del secuestro, miembros del G-2 retiraron de una agencia, un jeep Toyota Land Cruiser, con la llanta de repuesto colocada atrás, color verde, nuevo. Este jeep fue el del "mameyazo", y era del IFE. Otros miembros del G-2 llevan el jeep del "mameyazo", a la agencia del IFE en Natá. Antes de las 6:00 p.m., desde el cuartel de Aguadulce, es enviado hasta la agencia del IFE en Natá, un guardia nacional a retirar el jeep. A las 8 de la noche, el mismo día, ese jeep fue retirado del cuartel de Aguadulce por los Machos de Monte.
En Santiago de Veraguas también se mueven las piezas del operativo del secuestro del Padre Gallego. Eran las 6 de la tarde del 9 de junio de 1971. Dos miembros del G-2, obligan al Ing. Alvaro González, entonces Director del MIDA en Veraguas, a que los acompañase, junto con el carro oficial del MIDA, un jeepster verde, capota blanca, con la llanta de repuesto colocada dentro del maletero. Los G-2 obligan al Ing. González a que suba al Hotel Magnolia a buscar una información que proporcionará Melbourne Walker. A la medianoche del 9 al 10 de junio de 1971, viaja Juan González, chamboneando, preguntando, por todo el camino de El Carmen a Santa Fe, por el Padre Gallego. Al hablar con él, no le reconoce la voz. Héctor Gallego accede hablar con Juan González, a cierta distancia, para no interrumpir el sueño de Jacinta Peña.
Gallego lanza un grito de dolor, producto de los golpes, con manopla que le propinan, salvajemente, sus secuestradores, quienes salen huyendo en el jeep del "mameyazo".
En San Francisco, Veraguas, espera el coordinador del secuestro, el Coronel Leal. Este, al observar al moribundo de Gallego, ordena que se deshagan del cuerpo del sacerdote en el INA de Divisa. Al llegar al INA de Divisa, Juan González, vociferó: "¡Nos cagamos en el operativo!" De inmediato el Sargento Tulio Córdoba ordenó: "¡Quítale el crucifijo!...¡La orden es llevarlo a la isla!"
Lo más seguro es que Gallego, aún moribundo, fue tirado en un hueco de un estanque de acuicultura en construcción, muy cerca del taller de carpintería y a unos 300 metros de la administración del INA. El Ing. Alvaro González se dio cuenta que fue utilizado. Quiso hablar, pero fue acosado por el G-2 de matarle a su familia. Fue trasladado a unas oficinas del MIDA en Panamá Viejo, en donde se suicidó tomándose una pinta del insecticida Folidol.
Del secuestro del Padre Gallego se quiso inculpar a Manuel Antonio Noriega para enviarlo a Washington y la posición del G-2 iba a ser ocupada por el Coronel Leal. El Dr. Tyto Alba consiguió la boleta del Hotel Magnolia en donde constaba que allí se había hospedado Walker, con procedencia de David, y con destino Panamá. Alba le llevó la boleta del Hotel Magnolia al Lic. Luis Carlos Noriega; y éste, al entonces Coronel Noriega, quien de inmediato mandó a buscar a Walker. El jefe del G-2, gran astuto, jugó verbalmente con Walker. Noriega le decía: "Walker, me convenciste, tú no estuviste en Santiago y no tienes nada que ver con el caso Gallego como siempre alegó Melbourne Nevans Walker". Entonces, Noriega le enseñó a Walker la boleta del Hotel Magnolia. Walker, hombre de color, se puso blanco y sudaba frío; confesando.
El Coronel Noriega amaneció en su oficina. Esperó a que llegara Torrijos y le dijo: "¡Yo no voy para Washington!" Expresó Torrijos que no había problemas. Entonces, Noriega sacó una nota y le dijo: "¡Me la firmas!, Torrijos firmó y Noriega se quedó como Jefe del G-2.
Es fácil corroborar todo esto, porque están vivos el Coronel Leal, el Chiquillo "Verraco" de Torrijos, y Tulio Córdoba. Estos tres personajes deben ser interrogados, exhaustivamente, mediante hipnosis y con el con el detector de mentiras.

101 años de Panamá América

 
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