default

Recordar el Futuro


La semana pasada consideré los quince años de inestabilidad e inconstitucionalidad que se dieron entre 1941 y 1956. Destaqué lo positivo del proceso de integración de la Asamblea Constituyente, y lamenté que dicha Asamblea hubiera sido propensa al golpismo legislativo. En 1945 se celebraron elecciones confiables para la constituyente y a principios de 1946 entró en vigencia la nueva Constitución, que se caracterizó por el equilibrio entre los deberes y derechos individuales de los integrantes de la sociedad y las exigencias y oportunidades sociales que plantea la vida en comunidad.
Después de los quince años de inestabilidad e inconstitucionalidad, de 1941 a 1956, Panamá experimentó doce años de relativa estabilidad dentro del orden prescrito por la Constitución de 1946. Varios factores coadyuvaron a generar este período. El mismo trauma del juicio de un presidente por extralimitación de funciones, del asesinato de otro presidente y del juicio contra su primer vicepresidente como autor intelectual de tal magnicidio, tuvo como efecto hacer sentir a muchos la urgente necesidad de respetar el orden constitucional. Por otra parte, de 1956 a 1972 la economía del país estuvo en constante crecimiento: durante cuatro años alcanzó una tasa de crecimiento de 9 a 10% por año, y en seis años una tasa de 6 a 8%. La personalidad sopesada y seria de dos de los tres presidentes, a saber Ernesto de la Guardia Jr. y Roberto F. Chiari, contribuyó a que pudieran hacerle frente a situaciones graves sin exabruptos ni sobresaltos constitucionales. Chiari, por su parte, obtuvo que la Asamblea le devolviera sus derechos políticos al Dr. Arnulfo Arias, proporcionándole así a una juventud radicalizada un medio de expresión política de protesta, diferente de y opuesta al castrismo. Además, el General Bolívar Vallarino, sucesor del Coronel Remón en la jefatura de la Guardia Nacional, resultó ser un militar sin ambiciones políticas desmedidas, pues siempre rehusó las múltiples ofertas que le hicieron los partidos políticos tradicionales de candidatizarlo a la presidencia.
Un nuevo partido de corte ideológico, el Partido Demócrata Cristiano, fundado en 1960, jugó un papel en ese entonces en la lucha por depurar los procesos electorales para darle autenticidad democrática a la legitimidad del régimen político. En 1964 tuvo el coraje cívico de no firmar las credenciales de Marco A. Robles por las irregularidades de dicho proceso y en 1968 obligó con su denuncia formal contra el presidente Robles a que la Asamblea lo juzgara por su abuso de recursos del Estado a favor del candidato oficialista, lo que contribuyó a evitar el fraude y a reconocerle el triunfo indiscutible de la principal fuerza de oposición, encabezada por el Dr. Arnulfo Arias en alianza con partidos tradicionales que lo habían adversado anteriormente.
Los tres gobiernos de estos doce años fueron de talantes muy diversos.
Ernesto de la Guardia Jr. llegó en 1956 a ser candidato del partido oficial, la Coalición Patriótica Nacional, en competencia contra Víctor Florencio Goytía, candidatizado por el Partido Liberal. Su gestión tuvo una dimensión casi trágica, pues como intelectual intentó producir una gran transformación y debió afrontar múltiples brotes de violencia que en buena parte le impidieron cumplir sus propósitos a cabalidad.
La transformación que pretendió De la Guardia la describió así: "nuestra principal preocupación debe ser la de conservar las instituciones libres que heredamos de nuestros padres, y junto con ello, la de crear, desarrollar y repartir con equidad los medios indispensables para cumplir con las aspiraciones de orden material, intelectual y moral que, informando la vida de las masas, se eleven en constante clamor del conjunto de una población en perenne crecimiento" (Teoría y Práctica de la Democracia, p.7) Y luego añadió: "La reforma de la administración pública constituye condición indispensable para que el Estado pueda promover el desarrollo económico-social del país, para avanzar hacia planos superiores de vida, que el Estado fomente, lo oriente y lo dirija. Desde luego, esto supone la planificación... (que es) algo muy distinto de la regimentación totalitaria...(pues) busca la adopción de normas y procedimientos para que ésta (la actividad privada) se desarrolle con mayor vigor y para que su desarrollo beneficie a la nación entera."
El legado del presidente De la Guardia fue esta concepción del Estado: desarrollista en libertad.
Resumiendo lo que habían sido sus logros, se podían mencionar al término de su mandato: la obra de fomento industrial, la reforma arancelaria y las reformas al Código Fiscal, la creación de la Comisión de Acueductos y Alcantarillados y la de Energía Eléctrica, el Instituto de Vivienda y Urbanismo y el de Turismo, la adopción del Plan Vial, la adopción del Plan Sanitario, el establecimiento de la Junta de Valorización y la de Planificación, el impulso a las actividades de la Organización Comunal, la importancia otorgada a la educación reflejada en el hecho de que una quinta parte del presupuesto de gastos le correspondió. Por otra parte, bajo su presidencia se aprobó el Acto Legislativo No. 2 del 24 de octubre de 1956 por el cual se completó la reforma constitucional que creó el Tribunal Electoral como ente independiente, se adoptó el Código Electoral, se redujo a cinco mil el número de inscritos necesarios para formar un partido, ampliando así enormemente el pluralismo político, y presidió una elecciones en las que ganó el principal candidato de la oposición.
Pero al mismo tiempo, Ernesto de la Guardia Jr. se vio obligado a hacerle frente a numerosos brotes de violencia de diversa índole y gravedad. En 1956 se incautaron armas introducidas desde Costa Rica vinculadas a un complot. Por otra parte, el presidente debió enfrentar el escándalo de corruptela en el Concejo Municipal, que lo llevó a separar de sus cargos a todos los concejales del Municipio capitalino el 19 de febrero.
Desde principios de mayo de 1958, se dieron confrontaciones entre la Guardia Nacional y diversos grupos de estudiantes, con el saldo de un estudiante muerto. El 22 del mismo mes, los estudiantes se apoderaron de la ciudad capital, interrumpiendo el tráfico con barricadas, y la Guardia Nacional recibió órdenes de despejar las calles. El resultado trágico fue de 70 heridos y 8 muertos. El Gobierno suspendió las garantías constitucionales. Ello condujo eventualmente al "Pacto de la Colina", firmado el 29 de mayo y cuyas estipulaciones con respecto a la Guardia Nacional nunca se cumplieron.
Desde el 5 de marzo del mismo año estudiantes inspirados en el ejemplo de Fidel Castro, integrados al Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), se alzaron en Cerro Tute. El 6 de marzo un destacamento al mando del Capitán Omar Torrijos con unos 40 hombres, provistos de morteros y ametralladoras, entró en contacto con los alzados. Dos de los estudiantes alzados fueron muertos, Rodrigo Pinzón y Eduardo S. Blanco, y el Capitán Torrijos fue herido. En Boquete, Colón y Salud (Colón) hubo actos de violencia relacionados con el MAR. Y un manifiesto del MAR, firmado por los comandantes Samuel Gutiérrez (hoy en día conocido arquitecto e historiador de la arquitectura panameña) y Jaime Padilla Béliz (hoy en día conocido abogado y hasta recientemente propietario y editor del diario El Siglo) afirmaban "nuestras guerrillas no son un movimiento desarticulado, como se ha querido hacer ver, sino por lo contrario operan a una sola voz de mando" . El saldo neto fueron once heridos y cuatro muertos por parte de los estudiantes rebeldes y cinco guardias heridos. Gutiérrez y Padilla Béliz se vieron obligados a asilarse. Mientras tanto, en Río Hato se produjo otra manifestación guerrillera, a la espera del desembarque de rebeldes bien armados por el cual se responzabilizó a Roberto Arias Guardia, quien debió asilarse.
El 16 de abril el Embajador de Panamá en Washington, el ex presidente Arias Espinosa, denunció que en Cuba se organizaba una expedición hacia Panamá. Por vincularla con ella, fue detenida en Panamá durante 24 horas la bailarina Margot Fonteyn, esposa de Roberto Arias Guardia. A fines de abril se produjeron actos terroristas en la ciudad de Panamá por parte del Movimiento Revolucionario Juvenil 22 de mayo y se hicieron detenciones. En ese mismo mes de abril, el presidente alertó sobre una eventual invasión de mercenarios provenientes de Cuba. A los pocos días 97 unidades, en su mayoría cubanos encabezados por un cubano y un panameño, Enrique Morales Brid, desembarcaron en Playa Colorada, en la costa de San Blas. El jefe panameño se ahogó al desembarcar. Panamá invocó el artículo 6 del TIAR ante la OEA, recibió ayuda de algunos países miembros y el Consejo de la OEA designó una Comisión Investigadora, la cual intercedió para la rendición de los mercenarios.
En septiembre de 1959 la Guardia Nacional detuvo en Divisa a estudiantes del Directorio Revolucionario Universitario con armas, uno de los cuales involucró a un ex diputado liberal de David, lo cual condujo a otras detenciones. Se sumó el malestar de maestros y profesores por un proyecto de decreto ley presentado por el ministro Carlos Sucre C. que eliminaba la Comisión del Escalafón y vulneraba la Ley Orgánica de Educación de 1946. Al aprobarlo la Asamblea los docentes se declararon en huelga a la que se sumaron los estudiantes, exigiendo que la Asamblea derogara el decreto ley e incluso que se desmilitarizara por completo la Guardia Nacional. En estas circunstancias la Guardia, al mando de los capitanes Manuel Hurtado y Omar Torrijos, rodeó el Instituto. La intervención de intermediarios fue nuevamente necesaria.
El 5 de octubre de 1959 se produjo la "Marcha del Hambre" desde Colón, organizada por la Unión de Sindicatos Mixtos de dicha ciudad, que terminó siendo reprimida por la Guardia Nacional que hizo varios arrestos.
La creciente acción estudiantil se expresaba en la intensa vitalidad del factor nacionalista que debe unir a los otros factores del Estado Nacional. El 2 de mayo de 1958 varios grupos de estudiantes, incluso el encabezado por el presidente de la UEU, Carlos Arellano Lennox (varios miembros de ese grupo, como el propio Arellano, Julio Rovi, Clovis Alemán, Julio Alcedo, Eduardo Miró Camel y otros estarían entre los fundadores del Partido Demócrata Cristiano en 1960) realizaron la "Operación Soberanía", colocando banderas panameñas en la Zona del Canal, frente al Administration Building y en otros sitios. El 3 de noviembre del mismo año un grupo de profesionales ( vinculados al Tercer Partido Nacionalista) encabezado por Aquilino Boyd y Ernesto Castillero Pimentel, pasearon la bandera por las calles de la Zona del Canal. Cuando estudiantes intentaron clavar banderas en la Zona ese mismo día la policía norteamericana se los impidió, dando como resultado una trifulca en medio de bombas lacrimógenas y disparos. Ello condujo a discusiones diplomáticas cuyo fruto sería la decisión del presidente Eisenhower en septiembre de 1960 de autorizar que se izara el pabellón panameño junto al norteamericano en un solo lugar, el Triángulo Shaler. Con la participación de los estudiantes los temas políticos tomaron precedencia sobre los económicos con respecto al Canal.
Los planes visionarios del presidente De la Guardia, el intelectual en función de gobierno, se vieron obstaculizados por este conjunto de brotes de violencia. Aunque no respondieran a un plan maestro, bajo una dirección única, tenían entre sí comunicación y coordinación parciales y una convergencia de propósitos, conjugando a estudiantes, sindicalistas, políticos nacionales y extranjeros.
Diógenes de la Rosa da una explicación en su prólogo a la obra de De la Guardia Teoría y Práctica de la Democracia: " ha sido, en verdad, Ernesto de la Guardia Jr. durante los agoniosos años de su ejercicio presidencial: un político solitario... A un político le sobreviene este percance cuando su voz y su intención no navegan sobre la misma onda emocional que estremece a sus conciudadanos. Y no importa para que ello ocurra que su palabra y su propósito ofrezcan una respuesta atinada a las necesidades del país. La soledad será su morada".
La contraposición entre la dimensión estatal, mediatizada por un militarismo emergente, y la dimensión social, oscilando entre un populismo caudillista, en ese momento marginado, y un radicalismo ideologizante, en ese momento protagonista, impidió que el presidente hubiera podido conjugar los factores antes mencionados del Estado Nacional. La suerte fue trágica para el gobernante, pero también lo fue para nuestro país.
(ariyan@sinfo.net).

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América