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Rector y reelección indefinida


El trote despiadado al que se ve sometida la Universidad, secuestrada por quienes desean que esta siga siendo manejada como un botín político acarreará, más temprano que tarde, consecuencias impredecibles al país.

Los últimos quince años, sus autoridades la han distanciado aún más de “la Universidad cultural, educadora y libre, sin claustros cerrados, ni divisiones artificiales” que predicaba Don Octavio Méndez Pereira, para hacer de ella “un centro burocrático, fábrica de títulos y vivero de profesiones, tan limitadas como un oficio manual”; donde no “se estimulan la mente creadora y la acción”, donde no “se enseña a obrar y pensar por sí mismo para la labor común y el bienestar social…”

Son muchos los sectores de nuestra formación social que viven de espaldas a la Universidad y cuyo actuar los ha llevado a aceptar el ‘academicidio’ que se ha perpetrado en nuestra primera casa de estudios, durante estos últimos años. La indiferencia de quienes se han sucedido en el poder político, para con la educación y para con la Universidad, es tan repudiable como lo fue la prepotencia de la bota militar para con la misma.

La reelección del Rector se repite, nuevamente, para poder perpetuar una estructura autocrática, antidemocrática y anticientífica, además de antiacadémica, para la Universidad de Panamá. La democratización de la Universidad y la búsqueda de la excelencia académica, han cedido su lugar a una institución amorfa y desgraciada que atraviesa crisis tras crisis sin encontrar su destino.

En lugar de una Universidad que repudie la demagogia, las archiboladas y el caos; que aplauda la pluralidad de ideas y la crítica; que cuente con todos los instrumentos indispensables para cumplir con su misión, la reelección busca reproducir las bravuconadas, amenazas, desplantes, persecuciones y demás absurdos a los que recurren los enemigos de la Universidad.

Todo aquel que se precie de universitario, sabe que a la luz de las reglas de la hermenéutica o de la interpretación de las normas de nuestro sistema jurídico: a) el sentido literal de la norma b) la historia del texto legal y c) la concordia lógica y material del contenido del cuerpo legal, la reelección del Rector de la Universidad de Panamá, está prohibida expresamente.

La norma legal fija la duración del Rector electo en cinco años y, seguidamente, prohíbe clara y expresamente su reelección por dos períodos, pero hoy -la fuerza de los iluminados-, quiere imponernos que el Dr. García de Paredes pueda reelegirse en las elecciones de mayo de 2011, 2016, 2023, para idolatrarlo como ‘rector eterno’.

Así pues, a la emboscada reeleccionista no se le llama emboscada, se le llama “necesidad de continuar un programa…”. A la violación flagrante de la Ley Orgánica de la Universidad, no le llaman delito, la denominan “el camino a seguir”. Olvidan que “contra el delito solo hay una cosa que no es ni puede ser permitida: someterse al delito”.

Somos cada vez más los universitarios que hemos aprendido, con Mario Benedetti, que “uno no siempre hace lo que quiere pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere”.

101 años de Panamá América

 
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