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Recuerdo del natalicio de Don Pancho Arias Paredes


Hoy cumpliría 120 años de edad Don Francisco Arias Paredes (diciembre 14 de 1886-30 de julio de 1946), distinguido hombre de empresa, ganadero y político ejemplar. Fue Don Pancho, paladín de la justicia, caballero a carta cabal y considerado el liberal más moderno que tuvo Panamá en los albores de la mitad de la centuria pasada. Su inesperada muerte nos privó de contar tal vez con uno de los grandes líderes que ha tenido el país.
Hombre de preclara inteligencia, tamaño robusto y de gran continente, radiaba confianza e inspiraba una gran estimación muy personal. Su funeral no pudo ser más elocuente: miles de compatriotas de todas las capas sociales lo acompañaron hasta su sepultura, en una de las manifestaciones más grande que hubo ocurrido en nuestro suelo. Su servicio público lo inicia en 1910 como Secretario de la Embajada de Panamá en Washington; regresa al istmo y se incorpora a los negocios; en 1914 inicia una carrera política que ya se deslumbraba dentro de su espíritu emprendedor. En 1918 es elegido para ocupar una curul en la Asamblea Nacional; luego sirve al país en Alemania como embajador plenipotenciario. Es parte del golpe de estado en 1931 y se encarga de la Secretaria de Relaciones Exteriores y pasa a la de Gobierno y Justicia desde donde adquiere los tres primeros aviones del Servicio Aéreo Nacional; organiza el correo aéreo, que en el mes pasado cumplió 75 años de operación. Por este detalle considero a Don Pancho Arias como uno de "Los Inmortales de la Aviación Panameña".
Pasa al campo de la oposición con el Partido Liberal Renovador. Luego se enfrenta a la candidatura del Dr. Harmodio Arias Madrid, y pierde en una reñida elección. Felicita a su contendor mediante una carta que hace pública y abraza al vencedor, gesto que lo convierte para la posteridad como el "Caballero de la Política".
Años más tarde, en 1936 respalda a otro gran político liberal, el inolvidable para la masa popular, Don Domingo Díaz Arosemena y es derrotado nuevamente en las urnas. No pierde la esperanza como hombre de extraordinaria y vigorosa personalidad; luego le llegan un par de carcelazos por protestar enérgicamente por la falta de garantías que existían para promover la candidatura del Dr. Ricardo J. Alfaro. Surge el golpe de estado de 1941 y aunque Don Pancho respalda al nuevo gobernante, su mente está en una Asamblea Constituyente.
El 15 de junio de 1945 se organiza la Segunda Asamblea Constituyente y el Partido Liberal Renovador con el liderazgo de Don Pancho se une al gobierno de Don Enrique A. Jiménez, unificando a los liberales, siendo este logro su gran anhelo. Se retira a sus negocios y en una típica tarde fresca de la Ciudad de Medellín, Colombia, su gran corazón lo abandona y fallece, dejando a su patria huérfana de su liderazgo y con una pérdida irreparable.
"Se han colocado centenares de ofrendas florales sobre la tumba de Don Pancho Arias Paredes. Las flores serán marchitadas por el tiempo; empero lo que debe perdurar, eternamente, como un auto de fe, entre todos, inspirados en los anhelos de Arias Paredes, debe ser, ante todo y sobre todo, la unidad indestructible del liberalismo istmeño. Esta unidad sólida e imbatible debe ser, en verdad, la mejor ofrenda a su memoria". Decía el Editorial "El Mercurio".
"Para los miembros de su distinguida familia la sencilla expresión de que comparto su justificado dolor. Dios les dé resignación. Conmovido y reverente deposito en la tumba de quien en vida fue el patriota y caballero Don Francisco Arias Paredes el clavel que es símbolo de su nobleza y que me ofrendó con efusiva y sincera felicitación, el propio día del torneo electoral en que el destino no nos hizo aparecer como adversarios. Paz a su tumba". Harmodio Arias. Santa Mónica, Agosto 2 de 1946.
Mayín Correa, ex alcaldesa del distrito capital, manifestó que durante su administración alcaldicia, los bustos y las estatuas eran responsabilidad de Patrimonio Histórico.
Correa contó que en aquel entonces, cada vez que el municipio quería limpiar un busto o una estatua, se debía consultar con ellos, para que los expertos del mantenimiento de monumentos en Patrimonio Histórico dieran las directrices de cómo se debía proceder.
Según Correa, lo hacía por iniciativa propia, porque estaba "dentro de sus funciones como alcaldesa".
Para Carlos Fitzgerald, ex director de Patrimonio Histórico del INAC e historiador, el problema de la falta de mantenimiento de los bustos y las estatuas en Panamá se debe principalmente a que no están bien definidas las responsabilidades de cada una de las entitades gubernamentales que tienen que ver al respecto.
"Ninguna de las instituciones tiene claro a quién le debe tocar la labor de dárle mantenimiento a los monumentos, y precisamente por ello es que se encuentran en el estado en el que están".
Según Fitzgerald, el cuidado y mantenimiento de los bustos y estatuas, le compete a las autoridades municipales, en primera instancia.
Fitzgerald aclara que esto es así, siempre y cuando no se traten de monumentos declarados como Patrimonio de la Humanidad, porque de ser así, la responsable del mantenimiento debe ser de la Oficina del Casco Antiguo (OCA).

101 años de Panamá América

 
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