Redescubriendo el agua tibia
Pareciere llover sobre mojado, pero no es así. No, mientras los problemas vitales de la población sigan al margen de los planteamientos de la llamada clase dirigente del país. Vemos, por ejemplo, el tan llevado y traído asunto de la seguridad. Los estrategas en esto suelen concentrarse en la seguridad ciudadana en las calles contra los maleantes. Otro ángulo es el de la seguridad fronteriza, en Darién. O a un eventual, y nunca descartable, terrorismo sobre el Canal, o el bioterrorismo en un país tan abierto e indefenso, como el nuestro.
Poco se dice sobre la seguridad o inseguridad que para todo el país representa la pobreza, incluyendo a los que creen que la protección se puede comprar indefinidamente, como una mercancía. Ya para nadie es un secreto que la pobreza y la extrema pobreza se agudizan en nuestros campos (37-40%) y en áreas marginales de las ciudades del interior. Que la actividad agropecuaria, salvo algunos lunares agroindustriales y agro exportadores, no generan empleos suficientes. Que la migración hacia las cabeceras de provincias y poblaciones intermedias, y la capital se deja sentir en el deterioro social. Arraiján y La Chorrera duplicaron su población en los últimos diez años. Qué decir del cordón marginal que va de San Miguelito a Chilibre.
Los datos oficiales en salud pública son preocupantes. Revelaciones más recientes realizadas en las ferias de salud que promueve la Lic. Vivian de Torrijos, llaman la atención: La desnutrición y sus consecuencias sobresalen a todos los niveles (más de 50,000 personas atendidas y registradas). En suma, más que diagnósticos y promesas, el país necesita una redefinición y un programa social y productivo, inmediato e impactante.
En verdad no hay mucho que redescubrir, si se toma en cuenta las toneladas de estudios y proyectos engavetados (vrg. El Plan Nacional de Riego) o simplemente frenados porque "son del gobierno anterior". ¿Recursos?. Ya lo ha dicho el PNUD (ONU). Al país no le falta dinero, sino voluntad y transparencia. Es del dominio público y así ha sido denunciado hasta por diplomáticos extranjeros, los dineros que se despilfarran, o cuyo paradero se desconocen; las frecuentes politiquerías de las partidas circuitales; el boato de las primeras y segundas damas; fondos discrecionales; privilegios parlamentarios y judiciales; dudosas inversiones sociales y otras que desconozco, pero que existen tan desprestigiadas como sospechosas.
Estos recursos cuantiosos podrían servir como sustento a un verdadero plan de reforzamiento del gobierno locales, no sólo como una medida para hacer efectiva la cacareada descentralización administrativa, sino para movilizar una gran masa de población comunitaria a través de la reactivación en niveles superiores de los municipios, comités y centros de salud, juntas de educación, ciclos básicos de producción, promoción de la juventud hacia el turismo deportivo rural, de montaña y lacustre; pesquerías, al igual que las expresiones de la sociedad civil como lo son las organizaciones no gubernamentales, hoy acorraladas por el prejuicio y la estrechez de criterios. La inversión en ambiente y recursos naturales, como fuente de movilización económica y social, y de protección a un recurso tan vital como lo es el agua.
En el camino de la seguridad, de nada servirán las promesas y cantos de sirenas electoreras, si el hambre y la falta de oportunidades y perspectivas van acumulando el resentimiento colectivo, cuando la población más pobre comprueba a cada instante el disfrute de los privilegios y salarios ostentosos, frente a cuadros de miseria y suicidio: La bomba terrorista también tiene una raíz social, y no sólo religioso (¿A propósito, cómo andan nuestras relaciones con el islam?). Pero siempre serán los seres más sencillos, ya se llamen bomberos, oficinistas, obreros o estudiantes los más perjudicados, como "Los dos 11", Nueva York y Madrid, de brutal ejemplo.
Como se vé, no se trata de redescubrir el agua tibia, sino de actuar y pronto, con menos palabrería, mejor criterio, visual, energía, transparencia efectiva. Eso es todo.
Poco se dice sobre la seguridad o inseguridad que para todo el país representa la pobreza, incluyendo a los que creen que la protección se puede comprar indefinidamente, como una mercancía. Ya para nadie es un secreto que la pobreza y la extrema pobreza se agudizan en nuestros campos (37-40%) y en áreas marginales de las ciudades del interior. Que la actividad agropecuaria, salvo algunos lunares agroindustriales y agro exportadores, no generan empleos suficientes. Que la migración hacia las cabeceras de provincias y poblaciones intermedias, y la capital se deja sentir en el deterioro social. Arraiján y La Chorrera duplicaron su población en los últimos diez años. Qué decir del cordón marginal que va de San Miguelito a Chilibre.
Los datos oficiales en salud pública son preocupantes. Revelaciones más recientes realizadas en las ferias de salud que promueve la Lic. Vivian de Torrijos, llaman la atención: La desnutrición y sus consecuencias sobresalen a todos los niveles (más de 50,000 personas atendidas y registradas). En suma, más que diagnósticos y promesas, el país necesita una redefinición y un programa social y productivo, inmediato e impactante.
En verdad no hay mucho que redescubrir, si se toma en cuenta las toneladas de estudios y proyectos engavetados (vrg. El Plan Nacional de Riego) o simplemente frenados porque "son del gobierno anterior". ¿Recursos?. Ya lo ha dicho el PNUD (ONU). Al país no le falta dinero, sino voluntad y transparencia. Es del dominio público y así ha sido denunciado hasta por diplomáticos extranjeros, los dineros que se despilfarran, o cuyo paradero se desconocen; las frecuentes politiquerías de las partidas circuitales; el boato de las primeras y segundas damas; fondos discrecionales; privilegios parlamentarios y judiciales; dudosas inversiones sociales y otras que desconozco, pero que existen tan desprestigiadas como sospechosas.
Estos recursos cuantiosos podrían servir como sustento a un verdadero plan de reforzamiento del gobierno locales, no sólo como una medida para hacer efectiva la cacareada descentralización administrativa, sino para movilizar una gran masa de población comunitaria a través de la reactivación en niveles superiores de los municipios, comités y centros de salud, juntas de educación, ciclos básicos de producción, promoción de la juventud hacia el turismo deportivo rural, de montaña y lacustre; pesquerías, al igual que las expresiones de la sociedad civil como lo son las organizaciones no gubernamentales, hoy acorraladas por el prejuicio y la estrechez de criterios. La inversión en ambiente y recursos naturales, como fuente de movilización económica y social, y de protección a un recurso tan vital como lo es el agua.
En el camino de la seguridad, de nada servirán las promesas y cantos de sirenas electoreras, si el hambre y la falta de oportunidades y perspectivas van acumulando el resentimiento colectivo, cuando la población más pobre comprueba a cada instante el disfrute de los privilegios y salarios ostentosos, frente a cuadros de miseria y suicidio: La bomba terrorista también tiene una raíz social, y no sólo religioso (¿A propósito, cómo andan nuestras relaciones con el islam?). Pero siempre serán los seres más sencillos, ya se llamen bomberos, oficinistas, obreros o estudiantes los más perjudicados, como "Los dos 11", Nueva York y Madrid, de brutal ejemplo.
Como se vé, no se trata de redescubrir el agua tibia, sino de actuar y pronto, con menos palabrería, mejor criterio, visual, energía, transparencia efectiva. Eso es todo.