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Reemplazan a Howard


Desde el primero de mayo pasado los Estados Unidos cesaron sus operaciones en la base aérea de Howard en Panamá, desde la cual mantenían a través de sofisticados equipos un monitoreo permanente de todo el Caribe y Centroamérica para detectar el tráfico ilegal de narcóticos. De acuerdo a los Tratados del Canal de 1977, Howard revierte a Panamá el próximo primero de noviembre.
En septiembre del año pasado, se puso fin a las negociaciones entre Panamá y Estados Unidos para el establecimiento en Howard de un centro multilateral para combatir el tráfico ilegal de estupefacientes después del 31 de diciembre de 1999. Desde ese entonces, los Estados Unidos iniciaron operaciones en Ecuador, Curazao y Aruba bajo convenios de acceso al territorio en dichos países.
El programa acordado con los últimos, que posiblemente añada a Costa Rica, implica autorización para que personal de las fuerzas aéreas, terrestres y navales, incluyendo guardacostas y aduanas de los Estados Unidos, usen pistas de aterrizaje civiles, con lo cual pueden continuar las operaciones de rastreo del tráfico de drogas a través del Caribe hacia los Estados Unidos. Uno de los beneficios que dejará estos arreglos para los sitios escogidos es el mejoramiento de las infraestructuras de los aeropuertos.
Aunque Panamá era más atractivo, teniendo todo concentrado en un solo lugar, los nuevos arreglos permitirán mayor cobertura de área. Las operaciones que se instalen en los nuevos lugares serán apoyadas por las facilidades existentes en Roosevelt Roads en Puerto Rico, Guantánamo en Cuba, y Soto Cano en Honduras.
Mientras tanto, Panamá ni siquiera tiene claro para qué utilizará las infraestructuras aéreas de Howard. Consumido por una opción única en las negociaciones sobre el CMA, el gobierno de Pérez Balladares no tuvo un plan de contingencia para el caso del fracaso de éstas. De hecho, su intento de adelantar la privatización del Aeropuerto de Tocumen, lo obligó a informalmente comprometerse con los interesados en no desarrollar Howard como competencia de aquél.
Así las cosas, Panamá perdió una oportunidad que otros países han sabido aprovechar para beneficio propio. Aunque el Presidente de los Estados Unidos, William Clinton, en un mensaje al Senado dejó claro que no ha perdido la esperanza de entablar nuevas negociaciones sobre la materia con el gobierno panameño que tomará posesión en septiembre próximo, cualquier iniciativa en ese sentido es cada vez menos probable a medida que la maquinaria burocrática norteamericana adquiere compromisos con terceras naciones.



101 años de Panamá América

 
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