Reflexiones cristianas sobre derechos humanos
El pasado 10 de diciembre, "Día Internacional de los Derechos Humanos", fue una ocasión especial para exaltar los derechos humanos, aunque en el caso de nuestro país la ciudadanía fue cautivada por el "Desfile Navideño". No obstante lo anterior, no faltaron algunas reflexiones sobre el tema en los medios de comunicación social, ni tampoco nada impidió que la Iglesia Católica, en su misión evangelizadora, dedicase unos minutos para recordar este evento significativo, y reiterar una vez más el respeto por la dignidad del hombre.
Y es que en efecto, los derechos humanos no es un tema que atañe exclusivamente a los juristas, pues innumerables autores se han dedicado a analizarlo desde la perspectiva cristiana, y por otro lado, en el Magisterio de los Papas del Siglo XX, se encuentran diversos textos dedicados a esta materia.
Por otra parte, cabe destacar que es su Santidad Juan Pablo II, el que ha sido considerado como el "máximo defensor de los derechos humanos", el cual ha dirigido elogios a éstos consagrados en las declaraciones internacionales, considerándolos como derechos objetivos, inalienables, inviolables, fundamentales, inseparables de la dignidad del hombre, a la vez que apela al respeto y reconocimiento del hombre y de su dignidad humana.
Pero de igual forma (Cantero Núñez, en La concepción de los derechos humanos en Juan Pablo II, p. 103 y ss.) su Santidad Juan Pablo II, ha proclamado "la falta de fundamentación antropológica y ética de la Declaración de 1948, y ha señalado el aspecto moral de los derechos humanos al indicar "por su parte, la Iglesia está convencida de servir a la causa de los derechos del hombre cuando, fiel a su fe y misión, proclama que la dignidad de la persona se fundamenta en su cualidad de criatura hecha a imagen y a semejanza de Dios".
Ahora bien, en lo que respecta al magisterio de la Iglesia relativo a los derechos de la persona, se sostiene que se inicia con el Pontificado de PIO XI, que señala entre otros, que "el desprecio de la persona humana es la raíz de todos los males de la sociedad", seguido de PIO XII, conocido como el "constructor de la democracia", en la que manifiesta que la única defensa de la dignidad del hombre está representada por la democracia.
En el magisterio de JUAN XXIII, "evangelista de paz" en su Encíclica "Pacem in Terris" enseña que "los derechos del hombre son el fundamento de la paz", mientras que el magisterio de PAULO VI "Campeón infatigable de la paz", es un hecho conocido que instituye la "Jornada por la Paz".
Antes de terminar, considero necesario traer a colación algunas reflexiones del reverendo Padre Manuel Villarreal, preparadas en el marco de conmemoración de la Declaración y leídas en la celebración de la Eucaristía, en la cual manifiesta que su proclamación no es un hecho simplemente social, o cultural, o político... sino también religioso. Un cristiano no puede dejar de ver el paso de Dios por acontecimientos como ese. Más aún, al final del siglo se está dando un proceso de "mundialización del derecho internacional, por el que están siendo juzgados dictadores y militares golpistas que varias décadas atrás pusieron su férula de hierro sobre nuestros pueblos y contra la vida de tantos mártires, no es tampoco un hecho privado de significación religiosa. Es también el cumplimiento de los "sueños de la humanidad" y un acercamiento de este "mundo nuevo que esperamos los cristianos en el que more la justicia. Es un avance en la realización de las esperanzas de la humanidad y es un compromiso concreto que debemos apoyar todos los que cada día rezamos "venga a nosotros tu Reino".
Y es que en efecto, los derechos humanos no es un tema que atañe exclusivamente a los juristas, pues innumerables autores se han dedicado a analizarlo desde la perspectiva cristiana, y por otro lado, en el Magisterio de los Papas del Siglo XX, se encuentran diversos textos dedicados a esta materia.
Por otra parte, cabe destacar que es su Santidad Juan Pablo II, el que ha sido considerado como el "máximo defensor de los derechos humanos", el cual ha dirigido elogios a éstos consagrados en las declaraciones internacionales, considerándolos como derechos objetivos, inalienables, inviolables, fundamentales, inseparables de la dignidad del hombre, a la vez que apela al respeto y reconocimiento del hombre y de su dignidad humana.
Pero de igual forma (Cantero Núñez, en La concepción de los derechos humanos en Juan Pablo II, p. 103 y ss.) su Santidad Juan Pablo II, ha proclamado "la falta de fundamentación antropológica y ética de la Declaración de 1948, y ha señalado el aspecto moral de los derechos humanos al indicar "por su parte, la Iglesia está convencida de servir a la causa de los derechos del hombre cuando, fiel a su fe y misión, proclama que la dignidad de la persona se fundamenta en su cualidad de criatura hecha a imagen y a semejanza de Dios".
Ahora bien, en lo que respecta al magisterio de la Iglesia relativo a los derechos de la persona, se sostiene que se inicia con el Pontificado de PIO XI, que señala entre otros, que "el desprecio de la persona humana es la raíz de todos los males de la sociedad", seguido de PIO XII, conocido como el "constructor de la democracia", en la que manifiesta que la única defensa de la dignidad del hombre está representada por la democracia.
En el magisterio de JUAN XXIII, "evangelista de paz" en su Encíclica "Pacem in Terris" enseña que "los derechos del hombre son el fundamento de la paz", mientras que el magisterio de PAULO VI "Campeón infatigable de la paz", es un hecho conocido que instituye la "Jornada por la Paz".
Antes de terminar, considero necesario traer a colación algunas reflexiones del reverendo Padre Manuel Villarreal, preparadas en el marco de conmemoración de la Declaración y leídas en la celebración de la Eucaristía, en la cual manifiesta que su proclamación no es un hecho simplemente social, o cultural, o político... sino también religioso. Un cristiano no puede dejar de ver el paso de Dios por acontecimientos como ese. Más aún, al final del siglo se está dando un proceso de "mundialización del derecho internacional, por el que están siendo juzgados dictadores y militares golpistas que varias décadas atrás pusieron su férula de hierro sobre nuestros pueblos y contra la vida de tantos mártires, no es tampoco un hecho privado de significación religiosa. Es también el cumplimiento de los "sueños de la humanidad" y un acercamiento de este "mundo nuevo que esperamos los cristianos en el que more la justicia. Es un avance en la realización de las esperanzas de la humanidad y es un compromiso concreto que debemos apoyar todos los que cada día rezamos "venga a nosotros tu Reino".