default

Reflexiones a mi manera


Acabo de leer un editorial del Washington Post, 29/11/00, intitulado "Una idea verdaderamente mala" (A truly bad idea). El tema es el presente forcejeo legal para determinar quién será el próximo presidente de EE.UU. Se informa que la legislatura de Florida está preparándose, con quizás demasiada anticipación, para elegir a republicanos como electores de Florida si las apelaciones legales en curso, a nivel estatal y federal, no determinan para el 12 de diciembre (tope legal) si Gore o Bush es el ganador de los 25 votos electorales de Florida. Se critica al presidente (speaker) de la Cámara de Representantes de Florida, Tom Feeney, quien insinuó que están decididos a pasar por encima de los tribunales de justicia si es necesario. Por supuesto, el editorial condena esta actitud por inconsistente con la democracia gringa. Personalmente, creo que los recientes comicios gringos demuestran que ellos son imperfectos, pero sostengo que lo son menos que quizás el resto del mundo y que debemos aprender lo bueno de ellos y desechar lo malo.
De una vez vuelco mi pensamiento a lo nacional. Pienso en nuestra situación económica y, por supuesto, en la política, porque son los políticos quienes gobiernan el país. Reitero mi creencia de que nuestra desaceleración económica es reflejo de la política econometrista preconizada por el gobierno anterior que siguió al pie de la letra los dictados de las IFI´s con el objetivo ulterior de reelegirse. No descarto que el presente gobierno comparta un grado de la culpa por el presente aletargamiento económico, pero insisto, culpo mucho más al cacareado neoliberalismo y a nuestros "poderes" económicos que, con pocas excepciones, se agitan para engrosar sus arcas y no les importa suficientemente el bienestar de las mayorías, mayormente las desposeídas. Remedando el editorial antes citado, es una idea verdaderamente buena que se cambien esas actitudes. ¿O no?
Por su parte, el gobierno debe auscultar un mayor número de sectores, no sólo los que le son afines, y estar dispuesto a actuar de conformidad con un consenso nacional, en todos los aspectos. Mientras sigamos el rumbo actual -los poderes económicos criticando absolutamente (he notado una saludable atemperación) y el gobierno siguiendo un camino muy propio, aparentemente para proteger sus flancos políticos- no estaremos haciendo lo que es consistente con los mejores intereses del país.
Definitivamente que el gobierno tiene sus debilidades. También algunos colaboradores de la presidenta poco contribuyen. Como siempre, recalco el tema de la corrupción y, también, de su percepción. Las acciones que resaltan éstas en la presente administración son conocidas y comentadas, con razón. A mí me llamó poderosamente la atención la actitud de un leal asesor de la presidenta quien, además de su "chamba", había logrado la colocación de su esposa y dos hijos en posiciones codiciadas. Cuando fue indagado acerca de estos hechos, reaccionó de una forma violenta y retadora y terminó su perorata diciendo que sus parientes no serían removidos. Creo que otros debieron haber catalogado su actitud, como lo hice yo, como un irrespeto a la presidenta. El anticipó que esa sería la decisión de nuestra mandataria porque sí... O no sé por qué.
Lo expuesto explica mi actuación ante la presente administración pública: Remedo una expresión ya sopeteada, "Qué suerte tiene Mireya que el Toro fue presidente", y sostengo que los problemas de la economía vienen de arrastre (con el aporte negativo de la presidenta y sus colaboradores políticos). La corrupción también viene de arrastre. En ambos casos le compete a Mireya tomar medidas rectificadoras que el pueblo panameño pueda ver, sentir y casi tocar. Pienso que esta es una idea verdaderamente buena.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América