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Reflexiones sobre el Centenario


Parece que vivieran en otro país, en otro Panamá, que no conocieran nuestra historia ni nuestra situación actual. En un diario leo: "Inicia cuenta regresiva para celebrar centenario de la Patria". Al mismo tiempo, alguien propone, para festejar el centenario, "año de unidad nacional" en el que los panameños "debemos dejar las diferencias".
Con justicia, para tal celebración se ha programado la realización de eventos de diversas naturaleza y de interés nacional e internacional; sin embargo, la celebración y el disfrute de esa gama de eventos no alcanzarán a todos los panameños y no tendrán mayor alcance si no reflexionamos sobre lo que verdaderamente significa la fecha y el contenido filosófico de la celebración. Y no es que quiera minimizar o reducir las conquistas, logros y madurez alcanzada por el pueblo panameño en estos casi cien años de vida republicana, no. Pero ante tanta euforia, deseo que realicemos una reflexión objetiva sobre qué y quiénes celebrarán. Dos preguntas serán suficientes. La primera: ¿Centenario de qué? ¿De vida independiente? Lo dudo mucho. Estos noventa y nueve años han sido de dependencia y subordinación económica y política a las directrices del gobierno de Washington y de las agencias financieras internacionales.
¿Centenario de qué? Cuando continúa vigente el Tratado de Neutralidad que le da derecho a perpetuidad a EE.UU. para intervenir militarmente en Panamá; cuando no podemos disponer de gran cantidad de tierras porque están contaminadas y nadie hace nada; cuando no son los descendientes de los caídos en las gestas históricas por la recuperación del Canal quienes administran estos bienes, sino contrario a ello, son quienes desde sus medios de comunicación arremetieron contra quienes luchaban, los que hoy irónicamente se enriquecen y siguen entregando nuestro patrimonio a extranjeros (Ver el libro La Lucha por la Soberanía y la Política Actual de la Autoridad del Canal, de Virgilio Araúz).
¿Centenario de qué? Cuando en contra de la voluntad del pueblo se han vendido las empresas productivas del Estado y hoy tenemos un déficit de más de 225 millones de balboas anuales; cuando se quiere privatizar la seguridad social y la Universidad; cuando los muertos en la invasión bien muertos se han quedado.
Más que de independencia, ésta ha sido una centuria de opresión, injusticias y explotación de los que más tienen sobre los que menos, sobre los sectores populares. Pero también, y esto es lo que nos alienta, serán cien años de lucha legítima por la soberanía y por la reivindicación de derechos, lucha que sigue y seguirá vigente mientras que los EE.UU. tenga injerencia en nuestras decisiones y algunos sectores económicos panameños, caracterizados por favorecer intereses antinacionales, sobrepongan sus intereses a los del pueblo panameño.
La segunda pregunta: ¿Celebración de qué? Cuando la pobreza alcanza a más del 37% de los panameños, esto es, a más de un millón 20 mil personas; cuando en el país hay más de 515 mil ciudadanos en situación de pobreza extrema o indigencia; es decir, no logran suplir los requerimientos nutricionales mínimos. ¿Celebración de qué? Cuando la disponibilidad de alimentos de la población panameña ha disminuido considerablemente en los últimos años, debido al aumento en el costo de los alimentos, bajos salarios y alto desempleo y subempleo. ¿Cómo celebrar, cuando en las áreas indígenas y de difícil acceso el 90% de la población es pobre; cuando uno de cada tres niños pobres está desnutrido; cuando más de la mitad de los niños indígenas está desnutrido; cuando en seis de las nueve provincias la media de ingreso (B/. 250.00) no alcanza para sufragar la canasta completa; cuando hay cientos de ciudadanos en las cárceles esperando a que se les haga justicia?
¿Cómo celebrar, cuando la mortalidad infantil para el país es de 17.6 por mil nacidos vivos, mientras que en áreas indígenas este indicador es similar al de los países más pobres y atrasados del planeta: 84.1 muertes por cada mil nacidos vivos; cuando existe un desempleo del 17% (en corregimientos como Chilibre es de 20% y solamente en Colón hay más de 40 mil desempleados)? Estas son las diferencias que hay que dejar para celebrar el Centenario.
No estoy en contra de la celebración ni del trabajo del Comité Nacional del Centenario (CNC), ni es la intención soslayar los logros del pueblo panameño. Lejos de ello, es nuestro deseo ferviente que los objetivos del CNC se cumplan, principalmente aquellos que a la letra dicen: agradecer y honrar al ciudadano común por su contribución a Panamá; destacar la calidad de vida de los panameños; promover la cooperación constructiva entre los diferentes grupos de la sociedad, sin olvidar nunca, por ningún motivo, a quienes lo dieron todo por la patria: bienes, salud y hasta la vida misma, ni las luchas del pueblo a lo largo de estos casi cien años y que realicemos una seria reflexión sobre el Panamá que tenemos y el que queremos y necesitamos y que así nos evitemos los malos ratos de Argentina o Venezuela, precisamente cuando hay que celebrar. Desde hoy empecemos a hacer Panamá, destruyendo los patrones de explotación e inequidad y construyendo, para la próxima centuria, un país caracterizado por la justicia social, la equidad y el respeto a la dignidad humana.

101 años de Panamá América

 
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