Reflexiones sobre las reformas
E ste tema es de actualidad y no puedo dejar pasar la oportunidad de comentarlo una y otra vez, pues perderíamos el hecho más importante que es la modificación de la Carta Magna, lo más importante para el país.
No es posible que pasemos desapercibidos los intereses de la nación ante los intereses particulares de un grupo que sólo busca perpetuarse en el poder aún antes de tomar posesión del gobierno. Es imposible digerir esas reformas citando a las partes interesadas y darles media hora para exponer por qué se oponen o aceptan las mismas, durante tres días.
Lo que podamos decir en este momento es importante, ya que nuestra opinión debe ser tomada en cuenta antes de perpetrar un homicidio contra la Patria.
La Constitución Nacional es el documento más importante de un país y no es posible emparcharla con cambios que sólo lleven a los futuros gobernantes a adquirir más poder del que tendrán después del 1 de septiembre.
Tanto en fondo como en forma, las reformas están plagadas de errores garrafales que trastornarán la institucionalidad del país.
No es posible olvidar que tratamos de cambiar una Constitución de corte militarista que, aunque fue modificada 10 años más tarde, está llena de artículos que patrocinan la corrupción y el mal manejo de la cosa pública.
Las reformas no son conocidas por la mayoría del pueblo. Preguntas a los panameños si las apoyan y responden que sí; les preguntas si las conocen, responden que no; buscamos que esas modificaciones sean decididas por 71 personas que no están capacitadas para decidir por varios millones de personas.
Una Constitución debe buscar el balance y el equilibrio de los tres poderes del Estado, en la cual conserven su independencia y evitar que uno se inmiscuya en el otro.
Estas reformas, no sólo impiden esa independencia sino que crean un cuarto poder, que es el Tribunal Electoral.
Tengo la impresión de que el Sr. Torrijos no ha analizado lo que ha presentado a la Asamblea Legislativa para ser base política de la nación panameña. Pasarán las reformas sin ningún problema, ya que los dos partidos políticos con representación legislativa se han puesto de acuerdo para aprobarlas, ignoro sobre qué base de entendimiento.
El pueblo no debe permanecer indiferente ante estas modificaciones porque se trata de su futuro. Lo que allí se diga será lo que nos rija durante muchos años y es importante que consideremos lo que da poder absoluto al próximo gobierno que puede caer en la tentación de convertirse en una dictadura civil.
El Partido Solidaridad se ha opuesto y ha dicho que sólo deben aprobarse dos artículos: uno relacionado con modificaciones al Canal de Panamá y el otro sobre la Constituyente Paralela, pero no llamada con medio millón de firmas sino con una cifra razonable. Allí recogeremos el sentir de los panameños y sus necesidades verdaderas. Nos oponemos por razones de fondo y de forma que iremos diciendo al pueblo para que comprendan las razones de esa oposición y no de plegarnos a las reformas sin analizarlas como han hecho algunas personas y otras que se han retractado por existir artículos que los afecta directamente.
Iniciaremos un ciclo educativo para que el pueblo conozca la realidad de las reformas y las intenciones verdaderas de las mismas. No podemos permitir que continuemos con una Carta Magna plagada de artículos arbitrarios y faltos de toda democracia. Esa es la razón de nuestra oposición que sería conveniente unir a otros grupos para ir constituyendo una fuerza que se oponga a esta reforma constitucional desastrosa.
Ojalá podamos hacer entender a los 71 legisladores que tienen la responsabilidad de aprobar estas modificaciones que están incompletas y sin puntos primordiales para solucionar los verdaderos problemas de los panameños: seguro social, educación, salud, vivienda, trabajo, economía. Eso no lo tocan, lo ignoran y son importantísimos.
No es posible que pasemos desapercibidos los intereses de la nación ante los intereses particulares de un grupo que sólo busca perpetuarse en el poder aún antes de tomar posesión del gobierno. Es imposible digerir esas reformas citando a las partes interesadas y darles media hora para exponer por qué se oponen o aceptan las mismas, durante tres días.
Lo que podamos decir en este momento es importante, ya que nuestra opinión debe ser tomada en cuenta antes de perpetrar un homicidio contra la Patria.
La Constitución Nacional es el documento más importante de un país y no es posible emparcharla con cambios que sólo lleven a los futuros gobernantes a adquirir más poder del que tendrán después del 1 de septiembre.
Tanto en fondo como en forma, las reformas están plagadas de errores garrafales que trastornarán la institucionalidad del país.
No es posible olvidar que tratamos de cambiar una Constitución de corte militarista que, aunque fue modificada 10 años más tarde, está llena de artículos que patrocinan la corrupción y el mal manejo de la cosa pública.
Las reformas no son conocidas por la mayoría del pueblo. Preguntas a los panameños si las apoyan y responden que sí; les preguntas si las conocen, responden que no; buscamos que esas modificaciones sean decididas por 71 personas que no están capacitadas para decidir por varios millones de personas.
Una Constitución debe buscar el balance y el equilibrio de los tres poderes del Estado, en la cual conserven su independencia y evitar que uno se inmiscuya en el otro.
Estas reformas, no sólo impiden esa independencia sino que crean un cuarto poder, que es el Tribunal Electoral.
Tengo la impresión de que el Sr. Torrijos no ha analizado lo que ha presentado a la Asamblea Legislativa para ser base política de la nación panameña. Pasarán las reformas sin ningún problema, ya que los dos partidos políticos con representación legislativa se han puesto de acuerdo para aprobarlas, ignoro sobre qué base de entendimiento.
El pueblo no debe permanecer indiferente ante estas modificaciones porque se trata de su futuro. Lo que allí se diga será lo que nos rija durante muchos años y es importante que consideremos lo que da poder absoluto al próximo gobierno que puede caer en la tentación de convertirse en una dictadura civil.
El Partido Solidaridad se ha opuesto y ha dicho que sólo deben aprobarse dos artículos: uno relacionado con modificaciones al Canal de Panamá y el otro sobre la Constituyente Paralela, pero no llamada con medio millón de firmas sino con una cifra razonable. Allí recogeremos el sentir de los panameños y sus necesidades verdaderas. Nos oponemos por razones de fondo y de forma que iremos diciendo al pueblo para que comprendan las razones de esa oposición y no de plegarnos a las reformas sin analizarlas como han hecho algunas personas y otras que se han retractado por existir artículos que los afecta directamente.
Iniciaremos un ciclo educativo para que el pueblo conozca la realidad de las reformas y las intenciones verdaderas de las mismas. No podemos permitir que continuemos con una Carta Magna plagada de artículos arbitrarios y faltos de toda democracia. Esa es la razón de nuestra oposición que sería conveniente unir a otros grupos para ir constituyendo una fuerza que se oponga a esta reforma constitucional desastrosa.
Ojalá podamos hacer entender a los 71 legisladores que tienen la responsabilidad de aprobar estas modificaciones que están incompletas y sin puntos primordiales para solucionar los verdaderos problemas de los panameños: seguro social, educación, salud, vivienda, trabajo, economía. Eso no lo tocan, lo ignoran y son importantísimos.