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Reforma Agraria de Darién: Los tentáculos de una corrupción


La corrupción sin control muestra sus tentáculos a lo largo y ancho del país. Una muestra inequívoca de éstos la constituye la oficina de la Reforma Agraria del Darién. Los efectos perniciosos de lo que allí se practica han afectado, de modo particular, a humildes familias de esa apartada región. Mi historia es la de algunos que por miedo, por intimidación o, porque se sienten impotentes no se atreven hacer las denuncias del caso. Por razones obvias me abstengo de citar nombres.

Inicié los trámites para titular las tierras que dejó mi padre el 28 de junio de 2006. Denuncio directamente al señor Juan Carlos Rentería, abogado de ese despacho quien, al parecer, por los hechos que se dan, cuenta con un piso y un techo muy firme que lo protegen para que actúe con impunidad cada vez mayor en detrimento de los interesados en legalizar sus tierras como es mi caso.

El 12 de diciembre de 2007 pagué el impuesto correspondiente a la Reforma Agraria y a la Autoridad Nacional del Ambiente en la Oficina de Santa Fé. Los recibos corresponden a los números 0320680 y 100907, respectivamente. El plano catastral está identificado con el número 4541-2-03-00-006.

Pasado un tiempo prudencial, llamé a la precitada oficina para averiguar el curso que había tomado el trámite del expediente. Como ocurre en estos casos, nadie sabía nada; allí no reposaba ningún documento que acreditara mi reclamación; se tiraban la bola unos a otros. Lo mismo ocurrió cuando concurrí a la oficina del MIDA en Curundú. La conclusión lógica que saqué de todo este desgreño fue que el dinero desapareció junto con los documentos, tal como ha ocurrido en otras instituciones del gobierno.

El 16 de julio del presente año, por sugerencia de la licenciada Lilena Córdoba de la Oficina de Curundú, dirigí una carta a la Directora Nacional de la Reforma Agraria, licenciada Nadia Moreno, poniendo en conocimiento suyo el problema. Hasta hoy no ha habido respuesta a la misma. Descubrí que allí se protege al señor Rentería dado el caso de que la licenciada Córdoba, conociendo las fechorías del funcionario de marras, porque yo se las di a conocer, lo excusó diciendo que ellos se manejan por valijas, que éstas tardan un mes para llegar a su destino; que el señor Rentería estaba de vacaciones y la oficina permanecía cerrada durante su ausencia. Es decir, que las oficinas allá se cierran cada vez que un funcionario hace uso de sus vacaciones, fue lo que deduje. Todos sabíamos que el mencionado señor se dedicaba a hacer campaña política a favor de su candidatura a Diputado en las pasadas primarias del PRD.

Invito al señor Rentería a que responda a estas imputaciones. El sabe que hay otro caso más grave en nuestra familia, cuyo actor principal es precisamente él como funcionario y que daré a conocer públicamente en el momento oportuno.

Ojalá esta denuncia disipe el miedo de los afectados, despierte la conciencia adormecida de otros que son víctimas de la conducta amoral e irresponsable de este funcionario y sus encubridores.

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