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Regadío para Alanje


Cuando por los años 70, el general Omar Torrijos embarcó al país hacia otra de sus aventuras, los ingenios azucareros estatales, lo hizo guiado por una noción estratégica, que era proveer empleo masivo bien remunerado al interior, de modo que la riqueza no se concentrara sólo en la capital. Y lo logró durante varios años, hasta que la baja abrupta de los precios internacionales terminaron por amargarle el dulce.
En todo caso, por aquellos tiempos, Alanje fue lugar para establecer uno de los ingenios. Y los prestamistas internacionales enviaron a técnicos a evaluar el suelo del lugar. Lo que encontraron fue asombroso. Jamás vieron y examinaron tierra más fértil, salvo las del Nilo, bañada por el cieno fértil de las inundaciones periódicas. "Esa tierra está bendita", exclamó uno.
Al inquirir, nos explicaron sus propiedades más preciadas, de las que destacaban el ser tierras planas y su gran permeabilidad, por la entremezcla con arena de río enriquecida por siglos de inundaciones portadoras de natural abono orgánico. Aquello es único en todo Panamá, y pocos lo saben.
La única reserva de los especialistas fue la siguiente: "Es una lástima dedicarla a la caña, aunque sea mejor del planeta". Lo demás, lo dejamos al comentario de los agrónomos.
Por lo pronto, nos interesa destacar el hecho de que el Gobierno se apreste pronto a iniciar los trabajos de regadío de esas tierras, que hará multiplicar por diez y más su capacidad de producción, con calidad exportadora, del mejor suelo del país, con la provisión de miles de nuevos empleos.

101 años de Panamá América

 
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