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Regalos de matrimonio


Hace muchos años, cuando por primera vez recibimos invitación a un matrimonio en la cual se indicaba que el regalo respectivo lo hiciéramos en dinero, nos pareció de mal gusto. Considerábamos que eso se justificaba tan sólo cuando la pareja fijaría su residencia en otro país.

Hoy ya hemos cambiado de opinión. En aquel entonces no había tranques como los hay ahora, y por ello resulta molestia salir a buscar dónde y qué comprar y sufrir luego el engorro de llevarlo. Además, a nadie se le ocurrirá, aunque lo desee, enviar de regalo una refrigeradora, lavaplatos, estufa o lavadora.

Aparte de eso, puede ocurrir que varios de los invitados estén enviando a la pareja igual regalo y que nadie haya enviado algo útil y que será necesario para el nuevo hogar por establecer.

No se afecta a los comerciantes, puesto que la pareja tendrá que comprar todo lo necesario y a su gusto, y tomando en cuenta volúmenes, medidas y colores.

En consecuencia, lo práctico sería tener en el local de la celebración de la boda una urna a disposición de los invitados para que puedan depositar en ella sus contribuciones, las cuales les serán muy útiles a la pareja que iniciará una nueva vida en un nuevo hogar.

No se nos escapa que habrá muchas personas que no estén de acuerdo con el presente planteamiento, pero nos parece útil y conveniente. Cuestión de orden práctico.

101 años de Panamá América

 
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