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Regata de diablos rojos, un mal de nunca acabar


Como bólidos de acero, queriéndose comparar al más rápido de los pilotos de carrera de Fórmula Uno, cumpliendo en una persecución imaginaria, donde el gran premio se lo lleva quien llega primero, es como podemos describir a los conductores de los famosos "Diablos Rojos", los cuales conforman en su mayoría nuestro sistema de transporte público.
¿Acaso no saben que pueden provocar un accidente con estas peligrosas regatas? ¿Por qué juegan con la vida de las demás personas? Día a día vemos en la ciudad capital una serie de accidentes en los que se ven involucrados, en su mayoría choques y atropellos, que en muchas ocasiones provocan grandes pérdidas materiales y humanas.
Los usuarios de este transporte, observamos que muchos de los buses se encuentran en mal estado, con los asientos rotos, sus estructuras interiores oxidadas; portan mensajes grotescos faltándose el respeto a las personas que lo utilizan (especialmente a las damas); y qué hablar de su música, la cual es excesivamente alta y con mensajes que atentan contra la educación y moral.
Se hace un llamado de atención a los propietarios de estos transportes, para que tomen conciencia e instruyan a sus nombrados "palancas" sobre el uso de estos vehículos, el trato con los pasajeros, y por qué no; un poco de moral; para que por lo menos podamos llegar a nuestras casas seguros y sin el estrés que causa subirse en estos medios de transporte.

101 años de Panamá América

 
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