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Reglamentar las partidas circuitales no es la solución


Las partida circuitales, aún reglamentadas, son fuentes de corrupción e injusticia y eso no es lo que el pueblo quiere. El pueblo panameño por lo que realmente propugna es por la eliminación de una práctica que le hace inmenso daño a la imagen del legislador, de la Asamblea Legislativa y del gobierno. En síntesis, no es el acomodo de esta situación impropia para la supervivencia de las partidas circuitales.
El pueblo panameño desea, eso sí, que los Honorables Legisladores vuelvan a su deber fundamental, que no es otro que promover el desarrollo del país, mediante la realización de un trabajo inteligente, que propicie leyes operables.
Lo que confunde a la opinión pública es la intención de desviar la atención, con respuestas baladíes, a una realidad que es vergüenza y ofensa a la dignidad nacional, por lo que todos sabemos lo que han significado.
El lunes 12, en horas de la noche, escuché por una emisora local, los numerosos pronunciamientos de la radio audiencia en contra del uso fantasmal que se les da a las partida circuitales, es decir, todos fueron de repudio, rechazo y señalamientos. Este tipo de pronunciamiento, en contra de las partida circuitales, con frecuencia han sido escuchados anteriormente.
Entre las expresiones escuchadas recordamos las que indican: que los legisladores no deben ser distribuidores de becas, que para eso está el IFARHU, tampoco deben ser agencias de colocación de empleo, ni en "Mini-Ministerios" de Obras Públicas.
El escogimiento de un legislador, por sus electores, se hace en base a su honestidad, don de gente e identificación con la lucha comunitaria. El legislador comprometido con lo que no es su misión primaria (hacer leyes), finalmente, puede caer en la corrupción, sectarismo, subjetivismo, favoritismo, en fin, en un malversador de los dineros del pueblo.
La protesta "in crescendo" de un pueblo disconforme obligan a pensar, no en términos políticos, ni de acomodos. Es decir, en vez de la reglamentación que persiguen unos, es preferible crear una institución o autoridad o lo que se quiera, que maneje las partidas circuitales y salve a la Asamblea Legislativa del descrédito que le hace perder confianza, credibilidad y la imagen que siempre debe ostentar.

101 años de Panamá América

 
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