Reglas del juego político
Ciertamente, la contienda política con miras a las elecciones generales de 2009, por primera vez en la historia, ha comenzado desde el período de las primarias de los principales partidos en forma bastante acalorada y costosa. Conviene, pues, recordar la necesidad de que se respeten reglas en el debate interno de los partidos, como las que tradicionalmente se han aplicado a los meses inmediatamente anteriores a la fecha de votación.
Para preservar el orden y la paz en la sociedad, es indispensable que los aspirantes se abstengan de propiciar u organizar o permitir insinuaciones o acusaciones temerarias o afirmaciones injuriosas de unos contra otros. Sin duda, el sentido del honor, junto con el interés y la ambición que los enormes gastos delatan, harán que las ofensas susciten reacciones impredecibles de la honra y del bolsillo. La situación actual no deja de ser un tanto volátil, y por eso son más importantes la moderación y la exactitud indiscutible de lo que se expone a la luz pública, pero sobre todo que el énfasis recaiga en las soluciones que cada uno encarne, sin insultos ni procacidades ni afrentas.