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Rehenes de la fantasia


¿Cómo explicar que decenas de miles de jóvenes, o tal vez millones, rechacen airadamente en Francia lo que podría ser la solución a uno de sus más acuciantes problemas: el desempleo?
Frente a este principio de realidad se estrella trágicamente un mundo de fantasía creado por los propios políticos. Inexplicablemente, desde un punto de vista racional, los jóvenes deseosos de empleo se oponen enardecidos a esa ventana de oportunidad. No se entiende racionalmente, pero se explica tanto por la manipulación política como por un discurso plagado de fantasías que durante décadas han prodigado los políticos, en Francia y en el mundo.
Se entiende que un chofer de tranvía, sindicalizado y beneficiario de los exorbitantes privilegios que le otorga la ley laboral, se oponga a que dicha legislación se flexibilice, genere oportunidades de trabajo para quienes ahora no las tienen e introduzca cierta competencia. Se entiende si el chofer de tranvía percibe a los jóvenes deseosos de trabajar como una amenaza a sus actuales privilegios y a su empleo que hoy parece garantizado contra viento y marea: lo haga bien o lo haga mal, sea capaz o no. Se entiende, aún mejor, que los líderes sindicales aborrezcan perder herramientas de seducción y poder, si en Francia se flexibiliza la ley laboral y empieza a surgir una cultura de la productividad, fundada en la competencia.
Lo trágico es que sean los más directamente beneficiados por la flexibilización "los jóvenes sin empleo"- quienes más ferozmente se opongan a una propuesta legal que podría darles lo que tanto anhelan. Dicen que no quieren ser una generación "desechable", que ellos sí quieren los empleos, pero también quieren esa cómoda seguridad de que conservarán el empleo a perpetuidad, sirvan o no, trabajen o no, sean o no productivos. Y lo exigen porque ello fue lo que, irresponsablemente, les ofrecieron los discursos políticos de ayer y de hoy, especialmente los del populismo, los de la social-burocracia, los de la "izquierda" políticamente correcta.
O eliminamos las fantasías que prometen nuevos paraísos terrenales o veremos "estupefactos y adoloridos- cómo siguen marchando hacia el precipicio las víctimas del populismo, entonando cánticos triunfales.
Y no nos engañemos, las primeras víctimas de la demagogia y de ese mundo fantástico y voluntarioso, no somos usted o yo, sino quienes menos tienen y quienes menos saben, que son siempre los más crédulos.
(*) Analista político mexicano.
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Además, no hay licencia para limpiar la casa, cocinar y algunos, los más extremos, para bañarse.
La abuela de Julia, por ejemplo, evitaba el baño en este día e instaba a sus hijas a que hicieran lo propio.
Se trata de un día dedicado plenamente a la meditación y lo que no forme parte de ésta, es innecesario.
En el ámbito religioso, se acostumbra a hacer una representación de la Semana Santa en vivo, en la que se revive la crucifixión del Señor Jesucristo.
Oscar Rodríguez Blanco, rector de la Basílica Don Bosco, explicó que hay quienes visitan siete iglesias como muestra de adoración al Santísimo Sacramento del Altar.
Blanco dijo que la actividad se desarrolla igualmente en países como el Salvador, Costa Rica y Guatemala, así como en otros puntos de Centroamérica.
Y, como hay panameños fieles al significado de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, otros dan otro significado diferente a la tradición de siglos. Son ellos los que hacen planes para irse a la playa y consumir licor.
El sacerdote sostuvo que cuando llega la Semana Santa, se espera de la comunidad un instante de meditación y corregir los errores cometidos, "los panameños hacemos todo lo contrario y nos lanzamos a una temporada de paseo, consumo de licor y distracción".

101 años de Panamá América

 
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