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Remedio griego para el "Murciagate"


Definitivamente que cada crisis es una oportunidad y la provocada por las declaraciones mal intencionadas de Murcia no son la excepción. Hace décadas que es un secreto a voces, que entre lo más alto de la sociedad panameña se ha estado consolidando la existencia de pirámides y lavamáticos financieros.

Cuando observamos los contratos leoninos en donde el Estado ha cedido estilo Tratado Bunau-Varilla, los ríos, lagos, mares, montes, rellenos, aeropuertos e islas a súper inversionistas que no han puesto un real para nada, solamente nos queda asombrarnos.

Cuando se reciben donaciones de otros países y se manejan como si fueran privadas, haciendo lo que les venga en gana con estos dineros o se trafican influencias en los que privatizan o conceden contratos o se escogen empresas para que nos vendan equipos o realicen megaconstrucciones y luego los signatarios quedan en sus juntas directivas, nos dan ganas terribles de haber nacido en Suiza.

Hace rato que nos preguntamos de dónde cariño habrán sacado la plata para desarrollar tantos proyectos millonarios a lo largo y ancho del istmo, construir tantos rascacielos, casinos, sucursales de empresas que ni clientes tienen. Para que hayan proliferado como un hongo en una cañería, tantos comercios que reciben ingresos diarios en efectivo y que al parecer no ha habido ente estatal ni gringo ni panameño, que le haya provocado suspicacia tanta riqueza inexplicada.

El día en que en Panamá algún gobierno tenga la decisión de meter en la cárcel a una persona del nivel de Madoff como en Estados Unidos, realmente habremos iniciado la cuenta regresiva que nos llevará al adecentamiento integral no solo de los políticos señalados, sino de lo que es más importante aún, de la sociedad en su conjunto.

Y es que en este país, todo el mundo sabe que desde que nació la República hace 105 años, la justicia únicamente es ciega para el que tiene poder, riqueza y abolengo. Debo reconocer que en este tema existe también la excepción mojigata de que los menores de edad pueden matar al que les dé la gana, porque los pobrecitos son tan solo niños abusados, a quienes hay que reeducar y proteger.

Yo no sé cuándo este pueblo realmente va a exigirle a todos sus dirigentes gremiales, religiosos, deportivos, políticos, sindicales y empresariales que rindan cuenta de la transparencia de sus actos y de no pasar este escrutinio imparcial y objetivo, condenarlos al OSTRACISMO por diez años, como se hacía en la antigua Grecia, haciendo que se reparta entre los más pobres todos sus bienes y pertenencias mal habidas y retirándolos de todos los partidos, clubes, sectas o logias a la que pertenecen. Y esto es tan solo, porque según nuestra Constitución política vigente está prohibida la pena de muerte en Panamá.

[cqs07@yahoo.com]

101 años de Panamá América

 
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