Remembranzas
Cuando llega diciembre, que es el mes de mi cumpleaños, tengo que luchar para no sentirme triste porque los recuerdos de mi esposo (q.e.p.d.), me invaden la mente y tiendo a pensar cómo me sorprendía con sus regalos y su actuación para que mi familia lo festejaran conmigo.
Una vez me preguntó quién había inventado que el 13 era de mal agüero; al contrario, me dijo, tu familia que no era de fiestas, celebró por primera vez tu cumpleaños para unirme a ti para siempre; lo que no conocían era que tu mirada ya me había cautivado para siempre.
Agregó “el primer día de tu empleo en el Chase todos te abrazaron, menos yo, porque había salido a tomar café”, sin embargo, agregó “yo no tuve competencia porque tus ojos se unieron a los míos en un gesto interminable”.
Así fue por más de 50 años y aunque él pasó a mejor vida hace varios años, yo lo siento junto a mí no sólo el 13 de diciembre sino todos los días del año.
Así lo juramos, y así se ha hecho y cuando yo lo menciono, mis hijas me dicen déjate de sentirlo “dile que te diga los cuatro números de la lotería para el próximo domingo”. Yo les contesto “el tiempo que estuvimos juntos fue la extraordinaria para mí y ellas me abrazan y al oído me dicen para nosotras también”.
Monseñor Rómulo Emiliani festeja el amor con estas palabras “El que ama de verdad es una persona feliz y realizada”. Yo me atrevo a contestarle a monseñor “tiene muchísima razón “pero si no es de verdad deja de ser amor”.
Aprovecho, “aunque bastante temprano” para desear a todos los que leen mis escritos y también a los que no lo leen, pero lo escuchan, una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo. Amor, siempre amor es lo que me ha mantenido alegre todos estos años; ¡Lo recomiendo!