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Renovarse o morir


La solidaridad está de moda. A pesar de ser un movimiento que nació hace ya varias décadas, hoy vive uno de sus momentos de mayor esplendor. Sin embargo, no hay que caer en el optimismo y la euforia. La confianza sin autocrítica puede ser contraproducente para las Organizaciones No Gubernamentales. La nueva sociedad global que estamos construyendo trae consigo nuevos retos no sólo para los ciudadanos y los dirigentes de todos los países, también para estas instituciones. Vivimos inmersos en una época de grandes cambios, a los que no se puede dar la espalda. Las ONG conocen la realidad mejor que nadie, ya que cada día se enfrentan a ella. Por ello, estas organizaciones tienen que hacer un esfuerzo por seguir esos cambios y proponerse nuevos objetivos. Se trata de llevar a cabo procesos de modernización y renovación de sus estructuras internas para adaptarse y ofrecer mejores servicios a las comunidades a las que sirven.
Desde la Fundación Esplai se ha hecho la primera llamada a la acción y ha alertado de los peligros que puede tener no ser capaces de "subirse al tren del futuro". Esta institución ha elaborado un estudio, "El Tercer Sector visto desde dentro", que pone de manifiesto las necesidades, lo bueno y lo malo de las organizaciones que luchan contra la exclusión y por un mundo mejor. El proyecto ha contado con la ayuda y las reflexiones de 300 dirigentes de pequeñas y medianas organizaciones españolas y latinoamericanas que han elaborado un análisis sobre un sector que cada día es más complejo y menos transparente.
El llamado Tercer Sector mueve millones de euros anualmente y emplea a más de 725,000 personas en España. Sin embargo, las ONG no deben olvidar cuál fue su origen y quiénes son sus beneficiarios. Las Organizaciones No Gubernamentales no nacieron para dar respuesta a los problemas de desempleo de uno u otro país sino para ayudar a los necesitados, para luchar contra las injusticias e intentar construir "otro mundo".
Según los dirigentes que colaboraron en el estudio, las ONG viven hoy un momento crítico, a pesar de que sus valores de solidaridad, tolerancia y respeto se oyen por todos los rincones del mundo. No obstante, aquí está el mayor peligro. El voluntariado y la solidaridad son una forma de vivir, una actitud ante la vida. "No se puede comprar como si se comprara una Coca Cola", defiende el coordinador del estudio, Fernando de la Riva. Así, la ética debe regir sus acciones. El respeto, la independencia, el beneficio colectivo y el compromiso deben ser valores presentes en cada uno de los miembros de las organizaciones. La máxima debe ser cuanto mejor más y no cuanto más mejor.
A pesar de que los objetivos que estas organizaciones persiguen son buenos en su naturaleza, no deben confiarse y pensar que con ello es suficiente. Hay que exigirles ser eficaces y, sobre todo, coherentes con sus principios. Para ello es necesario que sus miembros estén formados y comprometidos con una sociedad mejor, más justa y democrática, que respeto los derechos humanos y abogue por el desarrollo sostenible.
Los dirigentes se han dado cuenta de que las plantillas deben ser profesionales y tener experiencia en campo de la solidaridad. Manejar términos, estrategias y modos de trabajo que son propios del sector y necesarios para conseguir los fines y objetivos marcados. Pero no sólo es necesario un cambio en los recursos humanos, también los recursos económicos requieren ser analizados. Los ingresos de las ONG proceden en un 25"2% de fondos públicos y subvenciones. Muy pocas son las que pueden mantener sus trabajos y programas con fondos propios. Esta situación crea graves problemas. Por un lado, una gran dependencia e inestabilidad. Las subvenciones estatales generalmente se renuevan anualmente y la continuidad de los proyectos se hace difícil. La falta de fondos propios hace que se encuentren en una posición de debilidad frente a las Administraciones.
Junto a todos estos puntos negativos hay que añadir la descoordinación entre las distintas asociaciones, que en muchos casos compiten por su espacio como si se tratara de buscar un hueco de mercado para su producto. Las ONG tienen que aprender a trabajar juntas, en red, bajo en viejo lema de la unión hace la fuerza. Para subsanar todas estas deficiencias, las organizaciones y sus profesionales tienen que trabajar duro y buscar nuevos caminos. En el estudio se realizan una serie de propuestas que deben ser tenidas en cuenta para seguir avanzando. Incentivar la participación y el movimiento asociativo, revitalizar el voluntariado, buscar modelos más ágiles y flexibles donde todos encuentren un lugar desde el que ayudar, formar y motivar al personal, diversificar y buscar nuevos recursos y apoyarse en las nuevas tecnologías, pueden ser instrumentos que solucionen algunos de los déficits de las ONG.
*Miembro del Centro de Colaboraciones Solidarias
(amunoz@tsai.es)

La creación del Tribunal Penal Internacional para Rwanda y del Tribunal Penal Internacional para Yugoslavia, fueron victorias auténticas en la lucha que libra las Naciones Unidas para convencer a los Estados del mundo de la necesidad y de las ventajas de ceder en sus atributos soberanos una cuota-parte de las atribuciones y competencias en el campo de la jurisdicción penal internacional.
En los últimos 50 años la comunidad internacional ha reconocido que no se puede tener la convicción de que está actuando por la paz, por la seguridad, por el desarrollo, por la cooperación internacionales con los pies chapaleando en la sangre, con la hipocresía de aplicar pesos y medidas diferentes según sea el país o el Gobierno de que se trate, no obstante la buena conciencia que ha caracterizado una época que se dice estar motivada por los ideales de lo humanitario.
La entrada en vigor del Estatuto de Roma que creó en 1998 la Corte Penal Internacional es la penúltima victoria en la lucha contra la impunidad de los crímenes de guerra, del genocidio, de los crímenes de lesa humanidad. Digo que es la penúltima victoria, porque la victoria final sólo tendrá lugar a lo largo de los años. De hecho, esa victoria final tendrá lugar cada vez que la Corte Penal Internacional logre sentar en el banquillo a los autores de los crímenes tipificados por el Estatuto de Roma, cada vez que a la Corte Penal Internacional le sea posible ejercer su mandato con absoluta imparcialidad y en ejercicio de una jurisdicción universal.
Ante las necesidades nutricionales, se ha tomado como medida que el kiosco escolar no venda gaseosas a los niños, sólo a los adultos. A los pequeños se les vende maltas y refrescos naturales. Ninguna medida se descarta para enfrentar un problema que pone en riesgo el activo más valioso del país: su gente.
El Programa de Nutrición Escolar del Ministerio de Educación, a cargo de Ella Ferguson, cubre 2,661 escuelas con 362,669 estudiantes a un costo de 11 millones de balboas. "Si alguien está comiendo en este país son estos niños", aseguró Ferguson. Destacó que por las metas alcanzadas ya no existe la anemia en los niños que llegaban con seis gramos de hemoglobina. La deficiencia de yodo está totalmente controlada porque se yoda toda la sal por ley y por supervisión del Ministerio de Salud y la vitamina A y el hierro se le está dando en los alimentos, además de las vitaminas de hierro y ácido fólico que proporciona Salud. Para este programa, que se inició en 1993 con B/. 1.2 millones solicitarán el próximo año B/. 18 millones, porque ha aumentado la matrícula. Esto es meta número 1 del Gobierno, aseguró.
Dijo que el Fondo de Inversión Social participa en las zonas rurales y les lleva el almuerzo. Según Ferguson el programa de la crema y la galleta nutritiva cubre a 174 mil 445 estudiantes de escuela primaria. En las comarcas Ngöbe Buglé, Kuna Yala y Emberá, también se ofrece la crema y galleta nutritiva, además del almuerzo del Fondo de Inversión Social.
En la alimentación complementaria el programa abarca a 496 escuelas de la zona urbana con bolsones de pobreza, que están en todo el país, inclusive "detrás de nuestras casas". Esos chicos reciben leche galleta y el almuerzo, aseguró.
Este medio también supo que en México ha habido quejas ante las oficinas respectivas de defensa del consumidor sobre los cursos vendidos por KOE.
En esa entidad, Rigoberto De La Rosa, encargado de la dirección de Asuntos del Consumidor, informó que cuando la empresa comenzó a funcionar en Panamá, el contrato no establecía que en caso de insatisfacción por parte del cliente, éste podía devolver el material en un lapso de 48 horas. Desde el año pasado, contiene esa cláusula.
Informó que en un tiempo hubo muchas quejas ante la CLICAC, por lo que la empresa tuvo que confeccionar otro tipo de contrato más específico, luego de conversaciones y asesoría por parte de los abogados de la institución. El anterior decía en la parte de abajo "Pagaré", con letras chicas. El actual dice "Letra de cambio", con letras rojas, y en centro del contrato.
En estos momentos, sin embargo, aunque hay un nuevo documento, siguen llegando las denuncias, por lo que las investigaciones en la CLICAC continúan. Explicó que los acuerdos a que han llegado los afectados con KOE están basados en la conciliación, una figura establecida en la Ley 29 sobre libre competencia y protección del consumidor (Artículo 103, numeral 18, en correspondencia con los artículos 119 y siguientes), con la que se busca que ambas partes se atengan a un arreglo que les parezca justo y conveniente.
En ese sentido, el denunciado y el denunciante proponen y aceptan pautas durante las audiencias de conciliación, siempre basados en lo que establece la ley. Las quejas se basan en la falta de información cuando se vende el curso, que desencadena en un engaño, según los afectados.
De La Rosa fue enfático al informar que la ley indica que existe la obligación de informar, por parte del proveedor al consumidor, lo que se está vendiendo. El deber del primero es informar detalladamente sobre las características del producto o servicio ofrecido.
Si no se hace, entonces la CLICAC acepta atender las quejas que se presentan. Pero también hay que tener en cuenta cuáles son los deberes del consumidor, que tiene la obligación de leer qué es lo que firma. En este caso, el contrato dice claramente que se trata de una letra de cambio, informó De La Rosa, quien advirtió que el consumidor jamás debe firmar contratos en blanco.
Muchos de los casos en los que no se han logrado acuerdos y siguen la vía judicial, es porque la entidad no puede resarcir ni llevar al consumidor a un estado perfecto cuando el servicio que adquiere supera los 500 balboas. Se trata por todos los medios de conciliar, pero cuando no se logra, el consumidor tiene la opción de la vía judicial, resaltó.
Debido a las múltiples denuncias, la entidad citó a los directivos y abogados de KOE, señaló la fuente, para hacer cambios en los términos de la redacción de los contratos. Además, se hicieron inspecciones a las instalaciones. Esto trajo como consecuencia que bajara la cantidad de denuncias, de 41 a 9. Por ahora KOE no ha sido sancionada por la CLICAC, aunque la entidad tiene potestad para hacerlo.
El Panamá América entrevistó a Jhon Mario Mejía, gerente administrativo de KOE, quien argumentó que el contrato es claro y especifica que el cliente paga por el material didáctico. Las asesorías son gratis. El cliente debe pagar este material, si no es devuelto en el término de 48 horas.
Pero, ¿cuesta ese material más de B/.2 mil 200? A juicio de Mejía sí. También lo considera así el director de cobros, Gerardo Sánchez, porque, según dijo, no son sólo los tres textos de modismos y ejercicios de comprensión, ocho cintas de audio de Inglés básico, 16 casetes de Inglés intermedio, 16 casetes de Inglés avanzado y un maletín, sino los derechos de autor del sistema y del contenido de libros y casetes.
Sánchez destacó que el programa es científico, natural y sugestopédico. Esto último proviene de la "sugestología", que es la ciencia que se encarga de despertar la parte inactiva del cerebro. Se usa el método "Fast and easy".
Pero para que resulte, la persona debe hacer el EPA: Ejercicio Previo Autónomo, que es leer los libros y escuchar los casetes antes de llegar a la asesoría de una hora dos veces por semana. Hay que tener voluntad de aprender por sí mismos, sin horarios ni exámenes, destaca la fuente, aunque con asesoría.
Los planes de enseñanza son de 9, 12 y 14 meses, a un costo de más de B/.1,200.00, con mensualidades de entre B/.83.00 y B/.97.00. Según Mejía, KOE no acepta la devolución del material didáctico porque puede haber sido copiado o reproducido para venderlo más adelante y porque el cliente no firma un contrato leonino, sino uno muy sencillo.
Sánchez a su vez dijo no comprender por qué hay tantas quejas, y lo que ocurre es que la gente adquiere un compromiso de pago (pagaré) y luego ve que tiene otras prioridades, como pagar el carro, y desea dejar de cancelar su compromiso con KOE.
Esta empresa tiene unos 130 empleados a los que debe pagar sus salarios, señaló, y unos 6 mil clientes en todo el país, que deben seguir recibiendo atención. La empresa se estableció oficialmente en Panamá en agosto del 2000 y su representante legal es el bufete Solís, Endara, Delgado y Guevara.

101 años de Panamá América

 
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