Repertorio: Carlomagno (742-814)
Este rey de los franceses, defensor del catolicismo, fue, además de guerrero, filósofo y educador. Sostenía que nadie puede hacerle el bien a los otros si no ha aprendido a distinguirlo del mal.
Convencido como estaba del valor de la educación, hacía frecuentes visitas a los colegios. Ellas le permitieron constatar que los hijos de miembros de la nobleza eran menos aplicados y obedientes que los hijos de gente de extracción humilde...
Reunió entonces a los nobles progenitores de los manos alumnos y les dijo: "Los hijos de ustedes están dando mal ejemplo a los hijos de sus vasallos. No basta la nobleza heredada ni sirve de nada si no se acompañada de conocimiento y saber. De hoy en adelante, distribuiré los mejores cargos entre los hijos de los humildes, puesto que son ellos los que más saben y los que más obedecen".
Algo parecido en cuanto de los sexos atañe, ocurre en nuestro país que está marchando hacia un sistema matriarcal. Y con razón. En las ceremonias de graduación de nuestras universidades, las mujeres destacan por su mayoría. Jamás los periódicos nuestros informan sobre vuelcos de automóviles conducidos por mujeres con exceso de velocidad o bajo estado de embriaguez. Por regla general el personal de los bancos está integrado con más mujeres que hombres. No hace falta seguir. Las mujeres no desplazan a los hombres. Son los hombres quienes no se emplazan.
Entonces que hacer hoy... Tenemos que cumplir con nuestra obligación y responsabilidad con futuras generaciones y esto implica aceptar y apoyar la ampliación del Canal de Panamá , no como un acto de fe, si no con pleno convencimiento de que con nuestro apoyo estamos procurando un mejor país para todos, y en particular para nuestros hijos y nietos, que son los que finalmente disfrutarán de lo que produzca el Canal, tal como lo hemos hecho nosotros en los últimos 92 años. ¿Si no nos lo negamos a nosotros, por que negárselo a nuestros hijos y nietos?
Escuchamos voces matizadas con diferentes intenciones, todas obedecen a intereses precisos, incluyendo la mía, pero con este escrito ya he definido mi interés. Cada cual tendrá que asumir la responsabilidad de su decisión... Lo que no podemos es actuar con la memoria del tigre o del mono, observemos con cuidado a quien ruge pidiendo posponer la ampliación o que señala acondicionar su voto... Y meditemos cuidadosamente cuando escuchamos la algarabía de quien vocifera que habrá corrupción. Es mi opinión que nada de esto justifica detener la ampliación.
La mayoría de los que rechazan la ampliación no son técnicos, financistas o economistas... no cuestionamos su derecho a disentir y emitir su opinión... Si los pudiera escuchar mi abuelita Mercedes me diría, no le prestes atención, son ignorantes ilustrados, y si pudiera responderle a mi entrañable abuela le diría mas que eso, son ignorantes funcionales.
Me pregunto... ¿Si la ampliación es rechazada, asumirán ellos su responsabilidad ante las generaciones futuras? ¿Tendrán ellos la respuesta a las necesidades de las generaciones de los próximos 25 años?...
¿Podrá la generación del 2025 llamarlos a una rendición de cuentas? Lamentablemente con toda seguridad, en esa fecha no estaré en este mundo para escuchar la respuesta y esta realidad hace aun mas cierta mi decisión de votar a favor de la ampliación del Canal de Panamá. Tengo que asegurar el futuro de mis hijos y nietos, hoy.
Así lo percibo, así lo escribo.
Convencido como estaba del valor de la educación, hacía frecuentes visitas a los colegios. Ellas le permitieron constatar que los hijos de miembros de la nobleza eran menos aplicados y obedientes que los hijos de gente de extracción humilde...
Reunió entonces a los nobles progenitores de los manos alumnos y les dijo: "Los hijos de ustedes están dando mal ejemplo a los hijos de sus vasallos. No basta la nobleza heredada ni sirve de nada si no se acompañada de conocimiento y saber. De hoy en adelante, distribuiré los mejores cargos entre los hijos de los humildes, puesto que son ellos los que más saben y los que más obedecen".
Algo parecido en cuanto de los sexos atañe, ocurre en nuestro país que está marchando hacia un sistema matriarcal. Y con razón. En las ceremonias de graduación de nuestras universidades, las mujeres destacan por su mayoría. Jamás los periódicos nuestros informan sobre vuelcos de automóviles conducidos por mujeres con exceso de velocidad o bajo estado de embriaguez. Por regla general el personal de los bancos está integrado con más mujeres que hombres. No hace falta seguir. Las mujeres no desplazan a los hombres. Son los hombres quienes no se emplazan.
Entonces que hacer hoy... Tenemos que cumplir con nuestra obligación y responsabilidad con futuras generaciones y esto implica aceptar y apoyar la ampliación del Canal de Panamá , no como un acto de fe, si no con pleno convencimiento de que con nuestro apoyo estamos procurando un mejor país para todos, y en particular para nuestros hijos y nietos, que son los que finalmente disfrutarán de lo que produzca el Canal, tal como lo hemos hecho nosotros en los últimos 92 años. ¿Si no nos lo negamos a nosotros, por que negárselo a nuestros hijos y nietos?
Escuchamos voces matizadas con diferentes intenciones, todas obedecen a intereses precisos, incluyendo la mía, pero con este escrito ya he definido mi interés. Cada cual tendrá que asumir la responsabilidad de su decisión... Lo que no podemos es actuar con la memoria del tigre o del mono, observemos con cuidado a quien ruge pidiendo posponer la ampliación o que señala acondicionar su voto... Y meditemos cuidadosamente cuando escuchamos la algarabía de quien vocifera que habrá corrupción. Es mi opinión que nada de esto justifica detener la ampliación.
La mayoría de los que rechazan la ampliación no son técnicos, financistas o economistas... no cuestionamos su derecho a disentir y emitir su opinión... Si los pudiera escuchar mi abuelita Mercedes me diría, no le prestes atención, son ignorantes ilustrados, y si pudiera responderle a mi entrañable abuela le diría mas que eso, son ignorantes funcionales.
Me pregunto... ¿Si la ampliación es rechazada, asumirán ellos su responsabilidad ante las generaciones futuras? ¿Tendrán ellos la respuesta a las necesidades de las generaciones de los próximos 25 años?...
¿Podrá la generación del 2025 llamarlos a una rendición de cuentas? Lamentablemente con toda seguridad, en esa fecha no estaré en este mundo para escuchar la respuesta y esta realidad hace aun mas cierta mi decisión de votar a favor de la ampliación del Canal de Panamá. Tengo que asegurar el futuro de mis hijos y nietos, hoy.
Así lo percibo, así lo escribo.