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Repertorio: Federico el Grande (1712-1786)


Un cortesano del rey, cuyo nombre no hemos conocido, era hombre muy elegante, es decir, émulo de Petronio en la Roma de Nerón y de Brummell en Inglaterra. El rey fue a visitarlo una vez.
El personaje tenía una impresionante colección de pelucas, y en un momento dado, presumiendo de ellas, condujo al rey al recinto en que las conservaba como un tesoro y se las mostró diciéndole: -No creo que ningún otro señor en Alemania tenga tantas como yo.
El monarca, impresionado por la vanidad de su anfitrión más que por la colección que veía. le preguntó: - ¿ Y en qué otra parte las ponéis - Y respondió: -En mi cabeza, señor. -¿ Y no os parece que a unas pelucas de tanta calidad deberíais ofrecerles una cabeza de más calidad que la vuestra?- Contestó: -No tengo otra, señor. - Y dijo el rey: -Cosa que lamentamos en la corte, querido amigo. - Y el otro desapareció de la corte durante bastante tiempo.
Al rey Federico le complacía tener de huéspedes a los más famosos filósofos... y también en despedirlos cuando ya se cansaba de ellos. En una ocasión, Voltaire fue el invitado. Al cabo de algún tiempo, el monarca le dijo a su huésped que no le pondría ningún inconveniente en que abandonara la corte si así fuera su deseo. Voltaire no se hizo esperar y desapareció. El rey llegó a decir: -Esos filósofos son como los limones. Lo bueno con ellos es exprimirles el jugo y echarlos después.
No creemos que haya sido por mera coincidencia que Voltaire dijera posteriormente: -Los reyes son necesarios. ¿ De quién se burlarían los filósofos si los reyes desaparecieran?
En efecto en Francia fue aceptado, no pudo realizar sus anhelos ya que estalló la II guerra mundial en Europa. Una salud cronicamente precaria le impidió realizar ese proyecto, pese a su persistente deseo.
Sus impulsos contemplativos los reorientó hacia la gente del campo de Panamá y en l965 emprendió una obra misionera en la parroquia de San Juan Bautista de Penonomé, con la anuencia del párroco Monseñor Sergio López Cuervo y se consagró silenciosamente como apóstol de las montañas de la Pintada, Llano Grande etc.
En una oportunidad que me tocó residir en la Casa Cural de Penonomé, comprobé la fila interminable de campesinos que acudían hasta su habitación a recoger sus sendas asignaciones de instrumentos de labor, picos, palas y otros asuntos, bolas de volley ball y redes, para sus comunidades.
Sabe Dios cuánto consiguió para los compatriotas de esas regiones. Pero en su metodología apostólica, no sólo proveía de materiales a sus campesinos, les daba formación espiritual de tal manera que ocurrió que cuando el Servicio Social Javeriano establecido en un campo de la Pintada un sacerdote fue a brindarse para celebrar la eucaristía, los moradores repusieron que no, ya que ellos sólo aceptaban la misa del Padre Sosa.
Incluso les enseñó a examinarse la conciencia, al estilo de los ejercicios de San Ignacio de Loyola, dos veces al día y llevar el examen particular.
Guillermo Sosa gozaba de mucho prestigio como Padre Espiritual o Consejero de muchas personas a quienes orientaba según el Espíritu. Supe que lo buscaban para hacer una especie de exorcismos.
Junto con su hermano Carlos, sacerdote jesuita, hicieron proyectos comunes, Carlos falleció siendo más joven que Guillermo un año, a los 72 años en el año 1989, en setiembre 29; Guillermo a los 90, el primero de setiembre.
Euge, serve, bone et fidelis, intra in gaudium Domini Tui. EA, siervo, buen y fiel entra en el gozo de Tu Señor.
En ese punto hay pintores, vendedores indígenas de artesanías y el popular "raspao", que es el deleite de propios y extraños.
El llamado barrio de San Felipe, donde se encuentra el Paseo Esteban Huertas fue declarado Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1997, y cuenta con bellos edificios del siglo XIX, exponentes de estilos arquitectónicos español, francés y americano.
Fundada en 1519, Panamá Viejo es el asentamiento europeo más antiguo sobre el Océano Pacífico.
Destruida por la invasión del pirata Henry Morgan, la ciudad fue abandonada por sus habitantes y reconstruida a partir de 1673 en un nuevo emplazamiento amurallado.
Su trazado, del siglo XVII y propio de la planificación urbana española, se mantiene intacto.
La ciudad de Panamá La Vieja fue trasladada con todas sus órdenes religiosas, calles, avenidas y hasta sus plazas, tras ser destuida en 1673 por el pirata Henry Morgan.
De 1673 a 1910 la ciudad amurallada sufrió una gran cantidad de transformaciones y la introducción de muchos estilos arquitectónicos europeos.
El Paseo Esteban Huertas lleva el nombre en honor al general Esteban Huertas, prócer de la separación de Panamá de Colombia.
Fue quien promovió una de las gestas separatistas. El sitio representa la parte de la colonial ciudad amurallada asentada en 1671 y que además, contiene en su conjunto la Plaza de Francia.
También el paredón de fFusilamiento, donde se acribilló al primer guerrillero del contienente americano, Victoriano Lorenzo en el año 1903.
El sitio se construyó sobre los tramos mejor conservados de las murallas coloniales.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América