Repertorio José Fouché (1754 a 1820)
Este personaje francés, frío, calculador, intrigante y astuto, jugó un papel preponderante en su tiempo y en la historia de su país. Fue el creador y organizador del Ministerio de la Policía, la cual regentó y se hizo poderoso y temido por el sistema de espionaje que estableció, por lo que confeccionó ficheros que contenían la vida y milagros de todo el mundo, incluyendo las fragilidades de las más prominentes figuras. Tenía dos ficheros; uno era, más o menos, público, pero mantenía otro en privado sin que nadie supiera dónde. Talleyrand, que lo aborrecía, en lo que, a su vez, era bien correspondido, llegó a decir que "El Ministro de Policía se ocupa de todo lo que incumbe y además, de todo lo que no le incumbe".
Discrepaba con el propio Napoleón, quien en varias ocasiones le hizo acres reproches y Fouché se limitaba a decirle "No comparto su opinión, señor".
En una ocasión tan enfurecido estaba el Emperador con él, que le gritó "Creo que debería haceros cortar la cabeza". La respuesta fue la misma, y a pesar de eso, Napoleón no lo destituyó.
Robespierre en el pináculo de su poderío le dijo una vez a Fouché que pasados quince días la cabeza de uno de los dos caería. Fouché comenzó a visitar diputados en horas de la madrugada. Poco tiempo después, Robespierre fue guillotinado.
Posteriormente, alguien le dijo a Fouché que estuvo a punto de perder la cabeza, y le contestó: "Sí, pero cayó la del otro".
Discrepaba con el propio Napoleón, quien en varias ocasiones le hizo acres reproches y Fouché se limitaba a decirle "No comparto su opinión, señor".
En una ocasión tan enfurecido estaba el Emperador con él, que le gritó "Creo que debería haceros cortar la cabeza". La respuesta fue la misma, y a pesar de eso, Napoleón no lo destituyó.
Robespierre en el pináculo de su poderío le dijo una vez a Fouché que pasados quince días la cabeza de uno de los dos caería. Fouché comenzó a visitar diputados en horas de la madrugada. Poco tiempo después, Robespierre fue guillotinado.
Posteriormente, alguien le dijo a Fouché que estuvo a punto de perder la cabeza, y le contestó: "Sí, pero cayó la del otro".