default

Repertorio/Rudyard Kipling


Este prolífico escritor inglés, poeta, periodista y novelista y premio Nobel de Literatura en 1907, era inclinado a entretener a los niños diciéndoles cuentos. Invitado a la casa campestre de un amigo que tenía una sobrina, en un momento dado, salió con ella a dar un paseo por los alrededores para disfrutar de la vista y la paz de la campiña.
Tras regresar ellos, el tío le dijo a la sobrina que esperaba que ella hubiera hecho lo posible para no aburrir a tan importante invitado.
Y la niña le respondió: -Tío, la verdad es que el señor Kipling ha hecho todo lo posible por aburrirme a mí.
Enterado luego de la salida de la niña, las palabras de ella lo dejaron muy pensativo.
Kipling, a pesar de sus buenos éxitos y de haber logrado mucha fama, fue siempre un hombre sencillo y modesto y muy ajeno a la presunción. Jamás aspiró a títulos y distinciones que tanto envanecen a los seres humanos. Para su sorpresa, recibió la noticia de que el Gobierno le había otorgado el título de Lord, el cual es sumamente honroso y envidiable para cualquiera de sus conciudadanos. En respuesta solicitó audiencia al Primer Ministro. Al recibirlo éste, Kipling le dijo: -Señor Ministro, yo tengo la suficiente influencia para conseguir que a usted le nombren obispo. Y le he venido a decir que lo conseguiré y usted recibirá su nombramiento. Este, alarmado, repuso: -No, no por Dios, yo no quiero ser obispo. Kipling le replicó: -Ni yo quiero ser Lord y sin consultarme, me ha envidado usted el nombramiento. Yo, al menos le he venido a anunciar el suyo.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América