Réplica
Señor Director:
Tengo el agrado de dirigirme a usted, en oportunidad de solicitarle una aclaración sobre el artículo publicado el pasado 5 de septiembre en la edición dominical de El Panamá América titulado "El papel rector de la Cancillería", suscrito por el Dr. Rafael Grajales, (MD.Ph. D), que resultó ser idéntico al publicado en su prestigioso diario por mi persona, el jueves 26 de febrero de 2004, titulado "Proyecciones inmediatas de política exterior" en el que proponía aspectos fundamentales para mejorar la eficiente proyección internacional del país.
Podrá corroborar que se trata de una burda copia del Sr. Grajales, quien firma como médico y diplomático, y que al poner a la consideración del Presidente reflexiones que no son suyas, evidencia su falta de probidad, lo que debe ponerse al descubierto de la opinión pública, pues se ha aprovechado de la buena fe del medio, a tal punto que ha plagiado integralmente el contenido de nuestro artículo, al copiar lo sustancial de una obra ajena para proyectarla públicamente como propia, cambiándole sólo el título y el nombre del autor, poniendo en entredicho mi honorabilidad y mi reputación como analista en temas de política exterior.
En tal sentido, invocando el derecho a réplica que me asiste, solicito publique esta aclaración por la credibilidad y reputación que tiene este medio de comunicación con sus lectores locales e internacionales, que siempre ha mantenido un equilibrio entre la protección del derecho de autor y los intereses del público en general, precisamente porque la publicación del Sr. Grajales al usurpar un derecho que legítimamente no le pertenece, ha causado perjuicio a mi propiedad intelectual, un hecho fraudulento a la opinión pública que está penado por la Ley, lo cual me reservo la vía judicial para exigir las indemnizaciones pertinentes por daño moral.
En tiempos en que la sociedad reclama con urgencia la rendición de cuentas y la transparencia en la conducta pública como privada, no puedo pasar inadvertido ante semejante plagio del Sr. Grajales, por lo que es necesario aplicar con todo su rigor la Ley sobre Derecho de Autor y las normas del Tratado de Organización Mundial de Propiedad Intelectual sobre Derecho de Autor, ante la necesidad de garantizar la credibilidad de la comunidad y el interés público de proteger los derechos de autores.
Agradeciéndole su fina atención, reciba el renovado testimonio de mi consideración y aprecio.
Por lo anterior, recordemos que el 7 de septiembre es, sobre todo, el triunfo de una política, de un método con dignidad, que es el del internacionalismo multilateral. No lo olvidemos en las negociaciones futuras.
(*) Miembro del Consejo Mundial de la Paz.
Tengo el agrado de dirigirme a usted, en oportunidad de solicitarle una aclaración sobre el artículo publicado el pasado 5 de septiembre en la edición dominical de El Panamá América titulado "El papel rector de la Cancillería", suscrito por el Dr. Rafael Grajales, (MD.Ph. D), que resultó ser idéntico al publicado en su prestigioso diario por mi persona, el jueves 26 de febrero de 2004, titulado "Proyecciones inmediatas de política exterior" en el que proponía aspectos fundamentales para mejorar la eficiente proyección internacional del país.
Podrá corroborar que se trata de una burda copia del Sr. Grajales, quien firma como médico y diplomático, y que al poner a la consideración del Presidente reflexiones que no son suyas, evidencia su falta de probidad, lo que debe ponerse al descubierto de la opinión pública, pues se ha aprovechado de la buena fe del medio, a tal punto que ha plagiado integralmente el contenido de nuestro artículo, al copiar lo sustancial de una obra ajena para proyectarla públicamente como propia, cambiándole sólo el título y el nombre del autor, poniendo en entredicho mi honorabilidad y mi reputación como analista en temas de política exterior.
En tal sentido, invocando el derecho a réplica que me asiste, solicito publique esta aclaración por la credibilidad y reputación que tiene este medio de comunicación con sus lectores locales e internacionales, que siempre ha mantenido un equilibrio entre la protección del derecho de autor y los intereses del público en general, precisamente porque la publicación del Sr. Grajales al usurpar un derecho que legítimamente no le pertenece, ha causado perjuicio a mi propiedad intelectual, un hecho fraudulento a la opinión pública que está penado por la Ley, lo cual me reservo la vía judicial para exigir las indemnizaciones pertinentes por daño moral.
En tiempos en que la sociedad reclama con urgencia la rendición de cuentas y la transparencia en la conducta pública como privada, no puedo pasar inadvertido ante semejante plagio del Sr. Grajales, por lo que es necesario aplicar con todo su rigor la Ley sobre Derecho de Autor y las normas del Tratado de Organización Mundial de Propiedad Intelectual sobre Derecho de Autor, ante la necesidad de garantizar la credibilidad de la comunidad y el interés público de proteger los derechos de autores.
Agradeciéndole su fina atención, reciba el renovado testimonio de mi consideración y aprecio.
Por lo anterior, recordemos que el 7 de septiembre es, sobre todo, el triunfo de una política, de un método con dignidad, que es el del internacionalismo multilateral. No lo olvidemos en las negociaciones futuras.
(*) Miembro del Consejo Mundial de la Paz.