Réplica a Ricardo Arias Calderón
Debo referirme a la columna de Ricardo Arias Calderón publicada en El Panamá América el domingo 25 de mayo, titulada “Recordando el futuro: Política y gobernantes (Introducción)”. En relación con los Foros Académicos del Centenario, que por delegación del ex Canciller José Miguel Alemán, Vicepresidente del Comité Nacional del Centenario, tuve la satisfacción de organizar, el Dr. Arias Calderón señaló, en el tercer párrafo de su columna, lo siguiente: “Desgraciadamente, sin embargo, en los foros organizados bajo la presidencia del antiguo [sic] Ministro de Relaciones Exteriores y actual precandidato a la Presidencia nunca se ha incluido a un intelectual de un partido de oposición. Cuando le escribí protestando por este sectarismo, recibí el silencio por respuesta y continuó imperando el sectarismo.”
Aclaro y destaco que este señalamiento es falso. En octubre de 2001, cuando se inauguró el proyecto de foros académicos, en mi condición de coordinador de la iniciativa invité al Dr. Arias Calderón a participar como expositor o conferencista del tema que él quisiera. Lamentablemente, nunca recibí respuesta.
Otro intelectual de oposición que recibió una invitación a participar en los foros fue el Dr. Omar Jaén Suárez, quien inicialmente accedió a dictar una conferencia sobre la separación de Colombia, pero luego, de manera inexplicable, a pocos días del evento -celebrado en noviembre de 2002- canceló su participación.
El Dr. Miguel Antonio Bernal es un intelectual de oposición que sí aceptó la invitación y concurrió al debate. El Dr. Bernal no pertenece a ningún partido político, pero ello no lo descalifica como uno de los representantes más conspicuos de la oposición al gobierno.
222 Vale la pena notar el énfasis que hicimos en el aspecto académico, precisamente porque en Panamá hay abundancia de espacios para la controversia partidista...
La presencia en las sesiones académicas de otras figuras independientes -tales como Lina Vega Abad, Jorge Giannareas, Raúl Leis, Mariela Arce y Roberto Eisenmann (después de su renuncia como asesor presidencial)- cuya intervención en el debate público es frecuentemente crítica del gobierno, constituye una prueba adicional de que la acusación de “sectarismo” que ha formulado el Dr. Arias Calderón no tiene fundamento.
En todo momento y en la medida en que lo permitieron los temas abordados -así como la oferta de conferencistas- la organización de los Foros Académicos del Centenario buscó el balance entre los expositores, independientemente de las preferencias políticas de los organizadores. De ello pueden dar fe quienes concurrieron a las conferencias, entre quienes lamentablemente no puedo enumerar al Dr. Arias Calderón, a pesar de que personalmente me ocupé de que recibiera una invitación para que asistiera todas y cada una de las dieciséis sesiones efectuadas.
El balance aludido se obtuvo con todo y que los foros celebrados fueron eventos académicos, no político-partidistas. Vale la pena notar el énfasis que hicimos en el aspecto académico, precisamente porque en Panamá hay abundancia de espacios para la controversia partidista y escasez de escenarios para el debate intelectual. Por ello, los organizadores consideramos que en el Centenario de la República, era preciso crear espacios para la deliberación académica y a ello nos abocamos con denuedo.
Pudimos cumplir con esa misión, garantizando la presentación de trabajos intelectuales de calidad y el debate respetuoso entre proponentes de ideas contrarias o complementarias, porque el principal criterio de selección de los expositores fue la competencia académica, no la afiliación partidista.
Aunque resulte difícil, en un ambiente tan mediocre y tan predominantemente politiquero como el que impera en Panamá, establecer y respetar los límites entre la academia y la política, quienes tenemos lucidez para distinguirlos debemos empinarnos por encima de la mezquindad preponderante para resguardar la integridad y el carácter democrático y universalista de la esfera intelectual, en aras del adelantamiento de la comunidad.
Aclaro y destaco que este señalamiento es falso. En octubre de 2001, cuando se inauguró el proyecto de foros académicos, en mi condición de coordinador de la iniciativa invité al Dr. Arias Calderón a participar como expositor o conferencista del tema que él quisiera. Lamentablemente, nunca recibí respuesta.
Otro intelectual de oposición que recibió una invitación a participar en los foros fue el Dr. Omar Jaén Suárez, quien inicialmente accedió a dictar una conferencia sobre la separación de Colombia, pero luego, de manera inexplicable, a pocos días del evento -celebrado en noviembre de 2002- canceló su participación.
El Dr. Miguel Antonio Bernal es un intelectual de oposición que sí aceptó la invitación y concurrió al debate. El Dr. Bernal no pertenece a ningún partido político, pero ello no lo descalifica como uno de los representantes más conspicuos de la oposición al gobierno.
222 Vale la pena notar el énfasis que hicimos en el aspecto académico, precisamente porque en Panamá hay abundancia de espacios para la controversia partidista...
La presencia en las sesiones académicas de otras figuras independientes -tales como Lina Vega Abad, Jorge Giannareas, Raúl Leis, Mariela Arce y Roberto Eisenmann (después de su renuncia como asesor presidencial)- cuya intervención en el debate público es frecuentemente crítica del gobierno, constituye una prueba adicional de que la acusación de “sectarismo” que ha formulado el Dr. Arias Calderón no tiene fundamento.
En todo momento y en la medida en que lo permitieron los temas abordados -así como la oferta de conferencistas- la organización de los Foros Académicos del Centenario buscó el balance entre los expositores, independientemente de las preferencias políticas de los organizadores. De ello pueden dar fe quienes concurrieron a las conferencias, entre quienes lamentablemente no puedo enumerar al Dr. Arias Calderón, a pesar de que personalmente me ocupé de que recibiera una invitación para que asistiera todas y cada una de las dieciséis sesiones efectuadas.
El balance aludido se obtuvo con todo y que los foros celebrados fueron eventos académicos, no político-partidistas. Vale la pena notar el énfasis que hicimos en el aspecto académico, precisamente porque en Panamá hay abundancia de espacios para la controversia partidista y escasez de escenarios para el debate intelectual. Por ello, los organizadores consideramos que en el Centenario de la República, era preciso crear espacios para la deliberación académica y a ello nos abocamos con denuedo.
Pudimos cumplir con esa misión, garantizando la presentación de trabajos intelectuales de calidad y el debate respetuoso entre proponentes de ideas contrarias o complementarias, porque el principal criterio de selección de los expositores fue la competencia académica, no la afiliación partidista.
Aunque resulte difícil, en un ambiente tan mediocre y tan predominantemente politiquero como el que impera en Panamá, establecer y respetar los límites entre la academia y la política, quienes tenemos lucidez para distinguirlos debemos empinarnos por encima de la mezquindad preponderante para resguardar la integridad y el carácter democrático y universalista de la esfera intelectual, en aras del adelantamiento de la comunidad.